CAMBIOS REGLAMENTARIOS
Las nuevas reglas del fútbol argentino tras el Mundial 2026, explicadas por un árbitro sanjuanino
Luego de la disputa del Mundial 2026, el fútbol argentino comenzó a incorporar una serie de modificaciones reglamentarias que ya habían sido utilizadas por FIFA durante la competencia internacional. El objetivo central es darle mayor fluidez al juego, reducir las interrupciones innecesarias y establecer criterios más claros para determinadas situaciones que se repiten dentro de los partidos.
Para conocer en detalle cómo se aplicarán estos cambios, 0264Noticias dialogó con Nelson Leiva, árbitro nacional y director de la Escuela de Arbitraje CASU, quien explicó cada una de las modificaciones y aclaró algunas cuestiones que generaron dudas durante el Mundial.
Leiva destacó que los cambios apuntan a que el espectáculo tenga mayor continuidad y que el tiempo efectivo de juego sea aprovechado de mejor manera: “Todo lo que sea para mejorar el fútbol, en este caso, las modificaciones se han hecho pensando en eso, en que sea un juego más activo, más vistoso”, explicó.
El árbitro sanjuanino también remarcó que las modificaciones no necesariamente comienzan a aplicarse en todas las categorías al mismo tiempo. Según explicó, cuando un torneo ya comenzó bajo un determinado reglamento, no puede cambiarse en medio de la competencia, salvo que exista un acuerdo específico entre los dirigentes.
“Cuando vos empezás jugando un torneo con un reglamento, durante el torneo no se puede modificar”, señaló Leiva.
En ese sentido, explicó que en San Juan algunas ligas continuarán utilizando el reglamento anterior hasta finalizar sus respectivos campeonatos, mientras que los nuevos torneos comenzarán directamente con las modificaciones.
Entre las modificaciones más importantes aparece el control estricto del tiempo en determinadas reanudaciones del juego.
A partir de ahora, cuando un futbolista tenga la pelota en sus manos para ejecutar un saque lateral dispondrá de cinco segundos para realizarlo. Si supera ese plazo, el lateral será automáticamente para el equipo rival.
El mismo criterio se aplicará en los saques de arco. Si el arquero o cualquier jugador demora más de cinco segundos en ejecutar la reanudación, el árbitro sancionará tiro de esquina para el adversario.
Durante el Mundial 2026, esta medida ya produjo un cambio significativo en el comportamiento de los futbolistas, que aceleraron las reanudaciones para evitar las sanciones.
También habrá modificaciones en el procedimiento de las sustituciones. Desde que el árbitro autorice el cambio o se levante el tablero electrónico, el jugador reemplazado tendrá un máximo de diez segundos para abandonar el terreno de juego.
Si excede ese tiempo, igualmente deberá salir, pero el futbolista que iba a ingresar no podrá hacerlo hasta la siguiente interrupción del partido, siempre que haya transcurrido al menos un minuto desde la reanudación.
De esta manera, su equipo quedará momentáneamente con diez jugadores. La medida busca evitar que las sustituciones sean utilizadas como una herramienta para consumir tiempo deliberadamente.
En materia de lesiones también aparece una modificación destinada a evitar interrupciones reiteradas. Todo futbolista que reciba atención médica dentro del campo deberá permanecer un minuto fuera de la cancha antes de poder reingresar, con el reloj en marcha.
La intención es desalentar la simulación de lesiones y evitar que una atención médica sea utilizada para detener el ritmo del partido.
Existen excepciones. Entre ellas se encuentran los golpes en la cabeza entre dos o más jugadores y otras situaciones contempladas por el protocolo médico, donde el reingreso podrá producirse de inmediato.
Uno de los puntos que más llamó la atención durante el Mundial fue la situación relacionada con los jugadores que se cubren la boca al hablar con otros futbolistas.Sin embargo, Leiva aclaró que esto no significa que cualquier jugador que se tape la boca deba ser expulsado.
La disposición está relacionada específicamente con conductas discriminatorias y con el uso de lenguaje ofensivo, obsceno o provocador en determinadas circunstancias.
El árbitro sanjuanino remarcó que debe existir certeza sobre lo ocurrido antes de tomar una decisión disciplinaria: “Vos tenés que estar 200% seguro de que eso fue acompañado de un insulto o de una provocación discriminatoria y demás, y ahí es donde sí hay que ejecutar este agregado”, señaló.
De esta manera, el gesto de taparse la boca por sí solo no constituye una infracción que automáticamente implique una expulsión. El contexto de la conversación y la conducta de los protagonistas resultan fundamentales para determinar si corresponde una sanción.
Otra de las novedades establece que cualquier futbolista o integrante del cuerpo técnico que abandone deliberadamente el terreno de juego para protestar una decisión arbitral o incite a sus compañeros a hacerlo podrá ser expulsado con tarjeta roja directa.
La medida endurece las sanciones frente a las protestas colectivas y busca evitar situaciones en las que varios integrantes de un equipo rodeen al árbitro para reclamar una decisión.
Durante la entrevista también surgió una aclaración importante sobre las pausas de hidratación. Leiva explicó que esta pausa no forma parte de las modificaciones reglamentarias implementadas después del Mundial. Su utilización depende de cada organización y de las condiciones específicas de cada competencia.
El árbitro recordó una semifinal que dirigió en la Liga Albardón-Angaco, donde los capitanes solicitaron una pausa debido a las condiciones climáticas y esa posibilidad fue contemplada.
“Cuando lo hacés de forma natural, sí o sí lo tenés que hacer en los dos tiempos”, explicó. De esta manera, la aplicación debe mantener un criterio equitativo para ambos equipos.
Las modificaciones también alcanzan al VAR, que contará con mayores facultades para intervenir en determinadas acciones.
El sistema podrá corregir una tarjeta roja originada por una segunda amarilla claramente incorrecta, advertir al árbitro cuando haya confusión de identidad para evitar que un futbolista sea amonestado o expulsado por error y también intervenir cuando se conceda de manera claramente equivocada un tiro de esquina, siempre que la revisión pueda realizarse de forma inmediata y sin retrasar la reanudación del juego.
Uno de los ejemplos mencionados durante la entrevista fue el partido entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026. En aquella oportunidad, Leandro Paredes fue amonestado por una supuesta infracción, pero el VAR detectó que en realidad Breel Embolo había simulado la falta.
Tras revisar la acción, el árbitro anuló la amarilla al mediocampista argentino, amonestó correctamente al delantero suizo y terminó expulsándolo.
Las nuevas Reglas de Juego también introducen modificaciones en situaciones puntuales.
Cuando un penal presente un doble toque involuntario, si el remate termina en gol, la ejecución deberá repetirse. Si la pelota no ingresa, se sancionará tiro libre indirecto para el equipo defensor.
En una definición por penales, en cambio, el disparo será considerado errado.
Asimismo, si el árbitro aplica la ley de ventaja en una ocasión manifiesta de gol —DOGSO— y la jugada termina en gol, el infractor ya no será amonestado, ya que la falta finalmente no evitó la anotación.
Más allá de las reglas, Leiva consideró que el árbitro tiene una función que va mucho más allá de sancionar infracciones: “Nosotros no solo vamos y dirigimos un partido de fútbol con el reglamento en la mano, sino que también conducimos”, explicó.
Una escuela de arbitraje que crece en San Juan
La charla también permitió conocer el trabajo que se realiza desde la Escuela de Arbitraje CASU, que tiene como objetivo formar árbitros de distintas disciplinas.
Leiva recordó que el proyecto comenzó en la Municipalidad de Rivadavia como una escuela municipal destinada inicialmente al fútbol. Posteriormente, el proyecto se amplió a distintas disciplinas deportivas.
Actualmente, la escuela cuenta con formación en varias disciplinas y utiliza también la modalidad virtual para llegar a personas de diferentes departamentos de la provincia.
“Al día de la fecha ya tenemos, como digo, estamos cursando el tercer año. Entre los tres años, 3.200 sobre 4.000 inscriptos entre los tres años”, señaló Leiva, al destacar el alcance que tuvo el proyecto. Además, destacó la incorporación de la Universidad Católica de Cuyo, que brindó sus instalaciones y otorgó un aval académico al proyecto.
Uno de los objetivos centrales de la escuela es que la formación pueda transformarse también en una posibilidad de inserción laboral.
El director de la escuela también destacó experiencias de inclusión que se dieron durante este año, con alumnos que encontraron en el arbitraje una nueva oportunidad para desarrollarse.
Leiva remarcó que la institución trabaja en conjunto con profesionales y equipos de acompañamiento cuando es necesario, con el objetivo de que cada alumno pueda avanzar de acuerdo con sus posibilidades.
Para el árbitro sanjuanino, la formación también permite descubrir capacidades y pasiones que muchas veces no habían sido exploradas anteriormente.
Más mujeres en el arbitraje
Otro de los cambios que Leiva destacó fue el crecimiento de la participación femenina. En San Juan ya comenzaron a verse mujeres integrando equipos arbitrales en partidos de las ligas locales, una tendencia que también se refleja a nivel nacional e internacional.
El árbitro consideró que existe una apertura cada vez mayor y destacó que las mujeres realizan las mismas exigencias de formación y preparación dentro de la actividad.
La intención, según explicó, es que las mujeres puedan ocupar cada vez más espacios dentro del arbitraje, tanto en competencias femeninas como en partidos donde compartan equipos arbitrales con hombres.
Nelson Leiva también recordó cómo comenzó su carrera.
Profesor de Educación Física, estudió en Río Cuarto, Córdoba, y durante esa etapa vivía en una pensión cuyo propietario era árbitro de AFA. Fue esa persona quien lo invitó a realizar el curso.
“Lo único que sabía de los árbitros era putearlos por la televisión, como todos los futboleros”, recordó entre risas.
Comenzó dirigiendo en uniones vecinales y posteriormente regresó a San Juan, donde ingresó a la Liga Sanjuanina.
Lo que inicialmente pensaba que sería una actividad complementaria terminó convirtiéndose en una profesión que lleva alrededor de dos décadas.
“En teoría, cuando cumpliera 30 me iba a retirar del arbitraje y cuando cumplí 30, AFA me contrató”, contó.
Finalmente, Leiva habló de una de las cuestiones más difíciles de la profesión: la exposición y las críticas.
Reconoció que los árbitros están permanentemente bajo la mirada de jugadores, dirigentes, hinchas y medios de comunicación, y que los errores pueden tener consecuencias que exceden lo deportivo.
Recordó especialmente un partido entre Racing y Newell's en el que cometió dos errores arbitrales que tuvieron una enorme repercusión mediática.
“Medio país estaba hablando de Nelson Leiva sin saber quién era Nelson Leiva”, recordó. Según explicó, aquella experiencia lo marcó porque las críticas no solamente apuntaban al árbitro, sino también a la persona que estaba detrás de esa función.
Por eso consideró fundamental el trabajo psicológico y multidisciplinario que actualmente se realiza desde la Escuela de Arbitraje.
“Cuando nosotros nos formamos eso no existía”, explicó. En ese sentido, destacó la importancia de que los árbitros puedan contar con herramientas para afrontar la presión y las situaciones de violencia.