2026-08-16

RECUERDO

El "fósforo" de San Isidro, el auge de Guantánamo y una generación de músicos que marcaron las noches de pubs sanjuaninas en los años 90

Hubo una época en la que para salir de noche en San Juan no hacía falta una publicación en redes sociales, alcanzaba con el boca a boca. “Esta noche toca Natura en Signos”, “está Industria Nacional en Urquiza”, “hay show en San Isidro”. Y así, de un comentario a otro, se empezaba a saber dónde estaba la música.

San Isidro, Guantánamo, Signos, Urquiza Bar y Puerto Madero fueron algunos de los nombres que quedaron grabados en la memoria de los sanjuaninos. Lugares de encuentro, escenarios para una generación de músicos y refugios donde una cerveza, un lomito y una guitarra podían extender la madrugada hasta que saliera el sol.

Por allí crecieron y tocaron bandas como Natura, Tinta China, Industria Nacional y Plan B. También pasaron figuras que hoy parecen imposibles de imaginar en aquellos escenarios: Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, David Lebón, Pappo, Fabiana Cantilo, Lito Nebbia, JAF, Baglietto, Lerner y hasta Charly García. Pero la historia, según recuerdan algunos de sus protagonistas, comenzó un poco antes.

Antes del boom: La Cueva, Baro y una música más propia

Luis “Chichón” Hernández remonta el inicio de aquella movida. “En los primeros años de los 80, había un lugar llamado La Cueva, donde vinieron a tocar Los Enanitos Verdes", recuerda. Estaba ubicado en inmediaciones de Alem y Catamarca. Después, a los años, llegó otro punto importante: Baro, un bar ubicado sobre Ignacio de la Roza y calle Salta, en un primer piso. Allí comenzó a tocar La Gente, aquella recordada banda de Hernández.

"Fue una época donde aparecieron muchos pubs y muchas bandas que empezaron a hacer covers".

En esos años predominaban las canciones propias. Sin embargo, el gran cambio llegaría poco después, cuando comenzaron a surgir los pubs y las bandas empezaron a incorporar canciones conocidas a sus repertorios. “Ahí todos empezamos a hacer covers”, resume Chichón. O, como recuerda Alejandro Segovia, integrante de Natura: “Antes no se decía covers, se decía temas de otros”.

San Isidro, el fósforo que encendió los 90

En 1989, luego de la disolución de La Gente, Hernández quedó con su guitarra y comenzó una nueva etapa. "Chiche" Arancibia, dueño de San Isidro, lo llamó con una propuesta.“Me dijo: ‘Hagamos algo los domingos, venite a tocar’. Y así fue que se llenaban todos los domingos”, recuerda.

"Haber sido parte de aquellos que sembramos semillas para tantos amigos y artistas sanjuaninos". 

El escenario tenía poco de sofisticado: “Eran cajones de cerveza con una tabla arriba”. Pero la respuesta fue inmediata y aquellos domingos se convirtieron en una referencia. Para Hernández, San Isidro fue decisivo: “San Isidro fue el fósforo que enciende los pubs de los años 90”.

Una noche, mientras tocaba, se acercaron unos jóvenes a su mesa. Eran los hermanos Llarena y Gonzalo Medina. La propuesta fue concreta: abrir un pub. De esa conversación nacería uno de los grandes símbolos de la década.

Guantánamo, el auge de todo

Ubicado en Avenida Libertador y Vieytes, en Rivadavia, Guantánamo abrió sus puertas y se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para los jóvenes. Para muchos de los músicos de aquella época, allí ocurrió el gran despegue. “Guantánamo, allí fue el auge de todo”, coinciden al recordar esos años.

Sanjuaninos en Guantánamo, donde todo comenzó. 

Había propuestas durante toda la semana, rock en vivo y un escenario pequeño que terminó recibiendo a buena parte de la escena local. “Se vendía lo justo y necesario: cerveza y fernet, lomitos y pizza”, recuerda Lucio Flores, integrante de Industria Nacional junto a su hermano Yeidi.

“Una época gloriosa para todos nosotros, era el comienzo de todo”, resume Lucio. Los instrumentos eran precarios, los sistemas de sonido todavía rudimentarios y las bandas iban equipándose de a poco. Pero había algo que compensaba cualquier carencia técnica: ganas.

"Fue un bar que marcó un hito, un antes y un después que generó un espacio para la música que jamás hubo en nuestra provincia".

“Todos los pubs eran mi casa. Era tocar y hablar, muchas cosas vividas”, recuerda. En Guantánamo también apareció otra faceta de Chichón. Entre canciones y animaciones, comenzaron a surgir personajes que hacían reír al público, entre ellos el recordado Negro Cato. “Ahí me di cuenta que también era entretenido hacer reír a la gente”, cuenta.

Signos, Néon, Urquiza y una ciudad que salía a escuchar música

El éxito de Guantánamo impulsó la aparición y el crecimiento de otros lugares. San Isidro se consolidó como lugar de shows, apareció Néon sobre Avenida Libertador, antes de Rastreador Calívar, y Signos convocó a cientos de jóvenes en la esquina de Mendoza y Juan Jufré, donde hoy funciona una conocida ferretería.

La noche tenía sus propios códigos, no había WhatsApp para avisar dónde tocaba una banda. “Se corría la voz”.

Alejandro Segovia recuerda cómo llegó por primera vez a todos esos pubs. “Siempre le digo al Chichón que cuando lo veía en el escenario era como Miguel Abuelo”, cuenta. Después llamó a Julio Quiroga y le propuso tocar juntos. “Mirá, hay un lugar que hacen temas de otros, ¿por qué no vamos los dos? Yo con el órgano y él con la guitarra”.

Así Natura entró en medio de aquella explosión. “Éramos sumamente tímidos y no estábamos acostumbrados a subirnos a un escenario con mucha gente, y nos empezó a ir muy bien”, recuerda Segovia. La tecnología era otra. “Nosotros empezamos muy desde la base, no teníamos ni equipamiento adecuados. Hoy cualquier banda puede sonar muy bien, pero es bueno mirar hacia atrás y ver que, aun con falta de recursos, le pusimos la mejor energía”.

Amaneceres, lomitos y el boca a boca

La noche tenía sus propios códigos. No había WhatsApp para avisar dónde tocaba una banda. “Se corría la voz”, recuerda Segovia. Y el pub era mucho más que un escenario: era el punto de encuentro con amigos y la conexión entre todos los sanjuaninos. “Me acuerdo que cenaba permanentemente un lomito porque me iba siempre a un pub a tocar con amigos”.

Natura, la recordada banda de Alejandro Segovia junto a Julio Quiroga.

En Signos, Natura llegó a tocar dos tandas en una misma noche. Detrás del escenario había una abertura hacia la calle y, en una madrugada, Segovia descubrió que había perdido la noción del tiempo. “Me acuerdo de estar tocando y de repente ver el sol saliendo en la cara de la gente”, cuenta. “Era como un vampiro que te agarra en la mañana. Era muy divertido, tocábamos hasta terminar agotados”.

Había competencia entre las bandas, pero también amistad. “Cada una competía con su público, con su fecha y sus diferentes estilos”, explica Segovia. Los fanatismos incluso trasladaban al plano local las disputas del rock nacional. “Los fanáticos de Roxana Porchellana nos odiaban a nosotros”, recuerda entre risas.

Urquiza Bar, un antes y un después

En 1994, los hermanos Lucio y Yeidi Flores, junto a José y Oscar Hidalgo, fundaron Urquiza Bar, ubicado en la esquina de Urquiza y Avenida Córdoba. Para Yeidi, aquel espacio significó mucho más que otro local nocturno. “Fue un bar que marcó un hito, un antes y un después, culturalmente hablando, y que generó un espacio para la música que jamás hubo en nuestra provincia”.

Industria Nacional, formada por los hermanos Lucio y Yeidi Flores.

Por su escenario pasaron grandes nombres del rock argentino. Lucio recuerda, entre tantas experiencias, haber tocado con Nito Mestre. También menciona esas noches en las que los músicos llegaban sin demasiado protocolo. “A veces no tenías prueba de sonido y de repente te caían esos monstruos de nuestra música”, resume.

Charly García y una noche imposible de repetir

Si hay una imagen que resume la dimensión que alcanzó aquella escena es la de Charly García tocando en un espacio íntimo de San Juan. Puerto Madero, ubicado sobre calle Mendoza, entre San Luis y 25 de Mayo, fue escenario de una de esas noches. Charly necesitaba un teclado y el pedido llegó a los músicos locales.

Charly estuvo en la Exposol 1993, terminó de tocar y se fue a Puerto Madero, donde solo algunos tuvieron el privilegio de un show más que íntimo. 

Segovia recuerda que le pidieron el suyo, pero se negó porque le había costado demasiado. Finalmente, quien terminó prestándolo fue Lucio Flores. “Cuando Charly entró a Puerto Madero era muy impresionante. Verlo fue hermoso, porque estaba en un lugar que sentíamos muy nuestro”, recuerda Segovia.

Charly se sentó frente al teclado y, para tranquilidad de Lucio, lo cuidó. La anécdota quedó guardada como tantas otras de una época en la que lo extraordinario podía ocurrir en un escenario humilde, con instrumentos prestados, mesas llenas de cerveza y músicos tocando hasta la madrugada.

Una nostalgia que todavía suena

Tinta China, con Mario Figueroa y Luciano Gutiérrez, también fue parte de esa generación que encontró en los pubs una posibilidad de crecer. “Fue una época donde aparecieron muchos pubs y muchas bandas que empezaron a hacer covers”, recuerda Figueroa.

Tinta China: Mario Figueroa y Luciano Gutiérrez durante una noche de rock.

Aquella experiencia incluso llevó a los grupos locales a compartir escenario con grandes artistas nacionales. “Tuvimos la oportunidad de ser soporte como Baglietto, Lerner, Fabiana Cantilo y Miguel Mateos”, destacó.

Lucio Flores lo resume en una frase: “Cada pub tiene un sabor a nostalgia hermoso”. Tal vez por eso, décadas después, los nombres siguen generando historias, porque marcaron a muchos. Una época de sillas de paja, mesas de madera, sangrías servidas en jarra, lomitos, pizzas, fernet y escenarios armados con lo que había. De instrumentos precarios y canciones tocadas con obsesión. De músicos que se conocían entre ellos y que, de lunes a lunes, sabía que en algún pub siempre había una banda esperando para subir al escenario.

Mario Figueroa y Luciano Gutiérrez junto a Davíd Lebón. 

“Lo más importante de aquellos años era la cantidad de gente que iba de lunes a lunes”, recuerda Chichón. Quizás ahí esté la explicación de por qué, tantos años después, alguien todavía puede decir “yo iba a Guantánamo” y encontrar a otro sanjuanino que entiende perfectamente de qué está hablando.

Te puede interesar