2026-09-06

TRAGEDIA Y RECONSTRUCCIÓN

El incendio terminó, pero el drama continúa: robos, pérdidas y familias que buscan reconstruir sus casas en Pocito

0264Noticias recorrió la zona de Alfonso XIII y habló con algunas de las personas que perdieron sus hogares durante el incendio. El panorama sigue siendo desolador: hay familias que todavía tienen las pocas pertenencias que les quedaron afuera y terrenos donde solo quedaron pilares o paredes.

El fuego ya se apagó, pero las consecuencias del incendio que afectó a 20 familias de Pocito todavía están presentes. 0264Noticias recorrió la zona de Alfonso XIII y encontró un escenario marcado por las cenizas, los restos de las viviendas y los primeros trabajos para intentar volver a empezar.

En algunos terrenos, las tareas de limpieza ya comenzaron. Máquinas y vecinos trabajan para despejar los espacios y retirar los materiales que quedaron después del fuego. En otros, todavía permanecen muebles, ropa y distintas pertenencias  donadas en el exterior, muchas de ellas cubiertas con nylon para protegerlas como se puede.

El panorama muestra diferentes niveles de destrucción. Hay viviendas que quedaron completamente reducidas a cenizas, otras en las que solo permanecen algunas paredes y algunas estructuras en las que apenas se mantienen en pie los pilares.

Pero detrás de cada terreno hay una historia y una familia que intenta reconstruir su vida después de haber perdido buena parte de lo que tenía.

Liliana y Javier, reconstruir para que sus hijos vuelvan a casa

Liliana y Javier son una de las familias afectadas por el incendio. Durante el siniestro perdieron su vivienda y buena parte de sus pertenencias. Ahora, mientras intentan procesar lo ocurrido, ya comenzaron a trabajar para volver a levantar su casa.

Javier consiguió una semana de vacaciones en su trabajo para poder dedicarse a la reconstrucción. Sin embargo, no tiene conocimientos de obra, por lo que realiza las tareas junto a su hermano, que lo ayuda a avanzar con la vivienda.

El esfuerzo tiene un objetivo que va más allá de recuperar las paredes y el techo. La familia tiene tres hijos, de 8, 13 y 18 años, todos estudiantes, que actualmente duermen en la casa de una hermana de Liliana.

La familia también se organizó para poder mantener la rutina escolar de los chicos. Desde la vivienda de su tía reciben ayuda para llevarlos y buscarlos de la escuela mientras sus padres trabajan en la reconstrucción.

Para los niños, volver a casa también se convirtió en una necesidad. Una de las preguntas que más les hacen a sus padres es cuándo van a poder regresar.

Esa situación impulsa todavía más a Liliana y Javier a reconstruir. Quieren que sus hijos vuelvan a tener su habitación, sus cosas y el lugar que reconocen como su hogar.

La familia se muestra agradecida por la solidaridad que recibió después del incendio y por las numerosas donaciones que llegaron a la zona. Sin embargo, también reconoce que hay pérdidas que no pueden solucionarse con ayuda material.

Durante el incendio perdieron las motos y bicicletas que utilizaban para trasladarse, además de recuerdos familiares y objetos personales que tenían un valor sentimental.

Entre esas pérdidas también estuvieron dos de sus gatos.

Uno de ellos murió cuando una ventana de la vivienda salió despedida por la fuerza del fuego y el animal quedó en el exterior. La familia lo encontró calcinado después del incendio.

El incendio llegó hasta una casa antes de la vivienda de la madre de Liliana

Entre toda la angustia, la familia también encuentra un motivo para agradecer que las llamas no avanzaran un poco más.

El incendio llegó hasta una vivienda antes de la casa de la mamá de Liliana, una mujer de 70 años que vive sola y que sufrió tres ACV.

Sus hijos explican que su estado emocional es una preocupación permanente y que una situación todavía más grave durante el incendio podría haber tenido consecuencias mucho peores.

En el momento del siniestro, la mujer se encontraba acostada y dormida en su vivienda. Mientras el fuego avanzaba por la zona, sus familiares buscaban contenerla y mantenerla tranquila.

Finalmente, las llamas no alcanzaron su casa, algo que para la familia representa un alivio dentro de una situación marcada por las pérdidas.

El incendio no solo destruyó viviendas. También dejó a varias personas sin sus herramientas de trabajo.

Uno de los casos es el de Javier, de 22 años, que trabaja como barbero. Tenía su propia barbería y perdió el espacio, las herramientas y el dinero que había destinado a su actividad.

Ahora necesita volver a trabajar y por eso solicita donaciones de elementos de barbería y peluquería.La intención es recuperar de a poco las herramientas necesarias para volver a atender y generar nuevamente sus ingresos.

Mientras su familia reconstruye la vivienda, él también busca reconstruir su fuente de trabajo. Para ellos, recuperar la posibilidad de trabajar es tan importante como volver a tener un techo.

Ivana y una casa que representa 38 años de historia familiar

Ivana tiene 68 años y lleva 38 años viviendo junto a su marido en la vivienda que fue alcanzada por el incendio.

Durante casi cuatro décadas, esa casa fue el lugar donde la pareja crió a sus hijos y construyó su historia familiar. Por eso, la pérdida no representa solamente la destrucción de una estructura.

En medio de la tristeza, Ivana destaca especialmente la unión de sus hijos.

Los hermanos se organizaron para acompañar a sus padres y comenzaron a turnarse para trabajar en la reconstrucción. El objetivo que se plantearon es volver a tener la casa en menos de dos meses.

Cada uno aporta lo que puede para que sus padres vuelvan a tener el hogar donde transcurrió buena parte de su vida.

La reconstrucción, en este caso, también se convierte en una muestra de la unión familiar que quedó después del incendio.

Casas destruidas, pertenencias afuera y una reconstrucción que recién comienza

El recorrido de 0264Noticias muestra que la recuperación todavía está en una etapa inicial.

En algunos sectores, los trabajos se concentran en retirar los escombros y despejar los terrenos. En otros, las familias ya empiezan a levantar estructuras. También están quienes todavía permanecen con sus pertenencias en el exterior porque sus viviendas ya no cuentan con las condiciones necesarias para guardar todo lo que pudieron rescatar.

El nylon aparece como una protección improvisada para ropa, muebles y otros objetos que lograron sobrevivir al fuego.

Las familias también atraviesan otra preocupación: el temor a los robos. Algunas personas permanecen en la zona o se organizan para cuidar lo poco que quedó después del incendio, ante el riesgo de perder también las pertenencias que lograron salvar.

Así, mientras una parte de la comunidad continúa acercando donaciones, los damnificados intentan resolver problemas que van mucho más allá de la vivienda.

Necesitan materiales para reconstruir, pero también herramientas para trabajar, medios de transporte y elementos que les permitan recuperar sus actividades cotidianas.

Las donaciones permiten cubrir algunas de las necesidades más urgentes. Sin embargo, hay pérdidas que no tienen reemplazo: los recuerdos familiares, los objetos que acompañaron durante años a cada familia y, en el caso de Liliana y Javier, sus mascotas.

El incendio dejó cenizas y viviendas destruidas, pero también dejó a familias enteras frente al desafío de empezar nuevamente.

Ahora, en medio de los restos de lo que fueron sus casas, los damnificados comienzan a levantar las primeras paredes. Lo hacen con ayuda de familiares, vecinos y personas que acercan donaciones, pero también con una certeza: necesitan volver a tener un hogar y recuperar, de a poco, la vida que el fuego les quitó.

Te puede interesar