PREOCUPANTE
Heladas en San Juan: crece la preocupación y estiman pérdidas de hasta el 70% en la uva
Las heladas que afectaron a San Juan el lunes por la noche siguen generando revuelo en el sector vitivinícola por el impacto que tuvieron sobre los cultivos. Mientras desde la Mesa Vitivinícola estimaron que las pérdidas podrían ubicarse entre el 50% y el 70% de la producción, desde Producción advierten que el daño en los brotes ya es considerado alto en prácticamente toda la provincia, aunque remarcaron que todavía no es posible establecer un porcentaje definitivo.
Pablo Martín, presidente de la Mesa Vitícola, sostuvo que las pérdidas podrían ubicarse en un rango de entre el 50% y el 70%. El dirigente explicó que cuando las heladas se producen en esta etapa del año, el impacto sobre la producción suele ser especialmente severo.
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Además, señaló que es complicado contar con una cifra oficial de daños, sino con estimaciones, debido a que no existe un mecanismo que permita realizar un relevamiento completo de todas las fincas afectadas.
El impacto tampoco se limitaría a los daños que ya podían observarse en los cultivos. Uno de los principales puntos de preocupación está puesto en las yemas, cuyo estado todavía no puede evaluarse por completo.
En ese sentido, el secretario de Agricultura de San Juan explicó que el daño registrado en los brotes es “alto, muy alto” en prácticamente toda la provincia y anticipó que también se espera un impacto importante sobre las yemas de las plantas, aunque ese perjuicio todavía no puede verse.
“Hasta el momento son 12 las denuncias que recibimos. Se trata de una helada muy fuerte que de mucha exposición, mucho tiempo y muy baja temperatura lo que hace que las áreas de mitigación no hayan podido amortiguar el impacto. Hubo zonas con más de 7 grados bajo cero”, explicó Moreno.
La explicación se relaciona con el estado de desarrollo de los cultivos. Las yemas hinchadas que todavía no se han abierto pueden quedar afectadas por las bajas temperaturas, pero el alcance real de ese daño recién podría comprobarse cuando los brotes terminen de desarrollarse.
Desde Producción coincidieron en que todavía es prematuro establecer una cifra definitiva. El secretario de Agricultura,Miguel Moreno explicó que el daño puede variar de acuerdo con el mapa de brotación, el estado de cada cultivo y las condiciones particulares de cada finca, por lo que el impacto podría ser diferente incluso dentro de un mismo establecimiento.
“Es muy difícil poder definir el daño porque el mapa de brotación, el estado y la situación se generan de manera muy particular e intrafinca”, sostuvo el funcionario.
Ante este escenario, desde el área de Producción remarcaron la necesidad de que los productores realizaran con urgencia las denuncias correspondientes para poder avanzar con los peritajes y obtener información más precisa sobre las superficies afectadas y el nivel de daño.
Un escenario complicado para los productores
El nuevo panorama se sumó a la preocupación que ya existía entre los productores por el futuro de la próxima cosecha. Las variedades de uva de mesa y las destinadas a pasas se encontraban entre las más expuestas debido al estado de brotación que presentaban al momento de las heladas.
En este contexto, la estimación de pérdidas de hasta el 70% realizada desde la Mesa Vitivinícola todavía no puede considerarse un dato definitivo. Desde Producción insistieron en que primero debía completarse el relevamiento para conocer el alcance real del fenómeno.
El sector también advierte que una menor disponibilidad de uva podía tener consecuencias sobre la próxima cosecha y eventualmente presionar sobre los precios. Sin embargo, cualquier proyección económica depende de cuánto terminara afectándose la producción y de qué variedades resultaran más perjudicadas.
Frente a las pérdidas provocadas por las inclemencias climáticas, desde el sector productivo señalaron que los productores deben afrontar nuevamente un escenario complejo, recurriendo en algunos casos a financiamiento para poder sostener la actividad.
Así, el dato central por ahora es que el daño visible en los brotes ya resulta muy elevado, mientras que el impacto sobre las yemas todavía permanecía bajo evaluación. La cifra de hasta el 70% correspondía a una estimación de la Mesa Vitivinícola y no a un porcentaje oficial de pérdidas.