HISTORIAS
Valentina Echegaray: el folklore como cuna, una guitarra a los 6 años y la música como refugio para la salud mental
Antes de Echega, de los escenarios compartidos con grandes artistas y de la llegada de Cisne, hubo una niña que creció en San Juan rodeada de canciones. Valentina Echegaray nació en Capital y desde muy pequeña encontró en la música un espacio cotidiano que primero estuvo ligado a su familia y que, con los años, se convirtió en su propia forma de expresión.
En diálogo con 0264 Noticias, la cantautora recordó sus primeros acercamientos a la música. “Vengo de una familia donde el folklore era algo que se vivía de una forma muy bonita. Mis bisabuelos, mis abuelos, mis tíos y mi mamá cantaban y bailaban. En las reuniones siempre había comida, música y guitarreadas. Era algo que estaba presente naturalmente en nuestra vida”, contó. En su casa también hubo espacio para otros géneros. Su papá, a quien define como “muy melómano”, fue quien acercó a Valentina a los discos de rock que escuchaba en el hogar.
Desde pequeña, además, sintió una fuerte inclinación por distintas expresiones artísticas. Bailaba, cantaba y actuaba, mientras sus padres acompañaban esa inquietud con clases de danza y comedia musical. “Siempre me sentí artista. Desde muy chica necesitaba expresarme de distintas maneras. Bailaba, cantaba y actuaba sin saber que, con el tiempo, esas cosas iban a convertirse en mi camino”, recordó.
Una guitarra a los seis años y una canción a los 12
A los seis años su tía le regalo su primera guitarra. Aunque todavía no sabía tocarla, formaba parte de un paisaje conocido. “Los instrumentos siempre estuvieron muy cerca mío. En la casa de mis abuelos había guitarras por todos lados y yo las agarraba, las miraba y trataba de explorar. La música estaba tan incorporada que aprender a tocar fue casi una consecuencia de todo eso”, explicó.
A los 12 años comenzó a estudiar en la Academia Intihuama, donde tuvo como maestro a Mario Zaguirre. Para ella, ese encuentro fue determinante. “Mario es una persona que admiro muchísimo y que quiero mucho. Él fue quien me abrió la puerta de la composición y me hizo entender que podía contar historias a través de mis propias canciones”, señaló.
Ese mismo año fue cuando empezó a componer. “Mi primera canción nació a partir de una pérdida. Fue para un amigo que había fallecido y, desde ese momento, componer se convirtió en una necesidad que me acompañó durante toda mi vida”, relató. La música también aparecía durante los viajes familiares. “Cuando nos íbamos de vacaciones llevaba una grabadora y guardaba las canciones que se me ocurrían durante el viaje. Era algo muy espontáneo, pero hoy veo que ahí ya estaba construyendo mi vínculo con la composición”, recordó.
Echega y una identidad musical propia
Con los años, su universo musical se amplió. El folklore continuó siendo parte de sus raíces, pero se mezcló con el soul, la balada, el indie rock y diferentes expresiones de la canción argentina. Entre sus referentes aparecen Luis Alberto Spinetta, Charly García, Gustavo Cerati y Celeste Carballo.
De esa búsqueda nació Echega, proyecto con el que comenzó a desarrollar una identidad propia y una narrativa centrada en la identidad, el amor, la memoria, las transformaciones personales y la resiliencia. En su recorrido aparecen trabajos como Divina Juventud, el EP Echega y Panambí. También compartió escenarios con artistas como El Kuelgue, Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu, Los Abuelos de la Nada, Emmanuel Horvilleur y Estelares.
La música convive además con otras facetas de su vida. Valentina es madre de dos hijos y estudia Abogacía, mientras sostiene su carrera artística. “Son muchas cosas al mismo tiempo, pero aprendí a disfrutar cada una. La maternidad, el estudio y la música forman parte de mi vida y trato de encontrar un equilibrio entre todas esas cosas”, sostuvo.
Su recorrido también estuvo atravesado por las dificultades de desarrollarse como mujer y madre dentro de la industria musical. “No fue fácil, especialmente siendo mujer y madre. Muchas veces sentí que la industria reconocía más a los hombres. Por suerte, eso está cambiando y hoy hay más espacios para que las mujeres puedan mostrar sus proyectos y ocupar lugares dentro de la música”, explicó.
Cisne, el disco que nació de una experiencia personal
Ese camino desembocó en Cisne, su próximo álbum, compuesto por siete canciones y previsto para el 23 de octubre. El disco comenzó a escribirse hace aproximadamente tres años, después de una experiencia personal difícil. A partir de allí, Valentina atravesó un proceso de introspección que terminó transformándose en canciones.
“Este disco empezó a escribirse después de haber vivido algo muy duro. Durante estos años también atravesé muchas cosas que me permitieron conectarme conmigo misma y mirar mi condición desde un lugar más cariñoso, tierno y amoroso”, explicó. El concepto de Cisne toma elementos de El lago de los cisnes, la poesía de Alfonsina Storni y el mito griego de Leda y el cisne. Las canciones recorren el amor y el desamor, el deseo, la oscuridad, la pérdida, la vulnerabilidad y la resiliencia.
La salud mental ocupa un lugar importante en ese proceso. Este año recibió un diagnóstico que, según contó, le permitió comprender diferentes aspectos de su historia personal desde una nueva mirada. En ese recorrido destacó el acompañamiento de su psiquiatra Sebastián Torres, su psicóloga Valeria Alvo y el respaldo de sus padres. “Fue muy importante poder entender algunas cosas de mi historia desde otro lugar. Sin mis padres y sin el acompañamiento de mis profesionales de salud no hubiera podido atravesar este proceso de la manera en que lo hice”, sostuvo.
La imagen del disco representa justamente esa transformación. El álbum comienza con un cisne negro y termina con esa figura abriendo sus alas o, quizás, despertando. “Para mí es una imagen de un despertar que sucede de a poco. No se trata de una transformación inmediata, sino de aprender a mirar, entender, aceptar y finalmente poder abrirse”, describió. Musicalmente, Cisne mantiene una atmósfera oscura, aunque atravesada por la poesía y sonidos delicados. “Es un disco oscuro, pero no quería contar lo que me pasó solamente desde el dolor. Quería transformar todo eso en algo, llevarlo a la música y a la poesía”, señaló.
Música, familia y un nuevo escenario
El álbum también cuenta con invitados como Lito Vitale, Francisco y Los Exploradores, Gaby Marinescu y Luli Gon. La participación de Vitale en piano representa uno de los momentos especiales para la artista. La familia también dejó su huella: su mamá pintó la portada del álbum. “Que mi mamá haya pintado la portada hace que el disco tenga un significado todavía más especial. Hay algo de mi historia familiar que vuelve a aparecer, como estuvo presente desde el comienzo”, expresó.
Por eso, para Valentina, Cisne terminó convirtiéndose en una obra profundamente personal. “Es un álbum muy visceral y profundo. Hay mucho de mí, pero también están las personas que me acompañaron, las historias que viví y todo lo que fui atravesando”, describió. Incluso su forma de entender la palabra “sanar” cambió durante este proceso. “Antes pensaba que sanar era llegar a un lugar definitivo. Hoy entiendo que también es un proceso constante, como el cambio: siempre hay algo nuevo para descubrir, comprender o atravesar”, reflexionó.
Mientras prepara el lanzamiento del disco, Valentina tendrá este domingo una nueva presentación en su provincia. Echega formará parte de San Juan Florece, en Cepas Sanjuaninas, donde compartirá escenario con Cruzando el Charco.