2026-09-24

Día especial

Florencia, la sanjuanina que se animó al volante: de querer ser camionera a convertirse en una de las pocas mujeres colectiveras de la provincia

Tiene 29 años, es madre de dos hijos y lleva cinco años como chofer. En su día, cuenta cómo llegó a un oficio históricamente ligado a los hombres, los desafíos que encontró y el lugar que hoy ocupan las mujeres en el transporte urbano.
Por Redacción 0264Noticias

Cada 24 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Colectivero, una fecha que reconoce a quienes pasan buena parte de sus jornadas detrás de un volante y recorren diariamente las calles. En San Juan, entre ellos está Florencia Chomiuk, una joven de 29 años que encontró en el transporte una profesión que inicialmente ni siquiera estaba entre sus planes.

En díalogo con 0264 Noticias, Florencia contó como empezó todo. Actualmente trabaja en la empresa El Triunfo, en la línea TNS, aunque sus primeros pasos como colectivera fueron en Libertador. Lleva cinco años manejando colectivos y asegura que aquella decisión terminó convirtiéndose en una de las experiencias más importantes de su vida. “Empecé a los 24 años y la pasión nació porque me gusta la adrenalina. Siempre me gustaron los cambios, enfrentarme a nuevas metas y descubrir hasta dónde podía llegar”. “Con los años me di cuenta de que es algo que me atrapa y que disfruto muchísimo. No me genera estrés; al contrario, lo disfruto de una manera muy particular”, explicó.

Una decisión que empezó con una charla familiar

Antes de convertirse en chofer, estudiaba y trabajaba en otros rubros. Incluso tiene un emprendimiento de artículos de limpieza. Sin embargo, el mundo del transporte comenzó a aparecer en su vida a partir de una persona muy cercana: su pareja, Darío Díaz, quien también fue chofer de colectivos. “Él era chofer y siempre me gustaba verlo manejar. Quería saber cómo era su día a día, si era complicado, qué cosas tenía que enfrentar. Le preguntaba mucho y él me decía que me animara porque sabía que era algo que me gustaba”, recordó.

Sin embargo, su primera intención no estaba puesta en los colectivos. “En ese momento quería manejar camiones. Por distintas circunstancias de la vida terminé en el transporte de pasajeros y no me arrepiento para nada”, aseguró. Su vínculo con los vehículos había comenzado mucho antes. Florencia cuenta entre risas una anécdota que quedó como uno de sus primeros recuerdos. “Manejo desde los 12 años. Mi papá se había comprado su primer auto y, como no quería enseñarme, un día se lo saqué para aprender. Terminé chocándolo contra un árbol y dije ‘nunca más’”, recordó entre risas.

El desafío de ser mujer detrás del volante

Florencia forma parte de un grupo todavía reducido dentro del transporte urbano sanjuanino. Según explicó, actualmente son siete las mujeres que trabajan como choferes, aunque en otro momento llegaron a ser alrededor de 20.

La presencia femenina en los colectivos, por lo tanto, todavía representa una realidad minoritaria, aunque para Florencia las cosas fueron cambiando y su experiencia estuvo lejos de los prejuicios. “Todavía se sigue viendo como algo bastante tabú que una mujer esté frente al volante de un colectivo. Pero, en mi caso, nunca recibí una crítica por estar haciendo este trabajo”, contó.

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Por el contrario, asegura que buena parte de los pasajeros recibe su presencia con naturalidad e incluso con muestras de reconocimiento.“La gente lo toma muy bien. Muchas veces me felicitan por estar en el lugar que estoy y eso hace que me lleve cosas hermosas de esta profesión”,  destacó.

Para ella, esa respuesta también ayuda a que las mujeres puedan animarse a ocupar espacios que durante mucho tiempo estuvieron relacionados casi exclusivamente con los hombres. “Las chicas que quieran animarse, tienen que hacerlo e ir por todo. De los errores se aprende y siempre queda algo bueno. Hay que insistir e ir por lo que uno quiere", afirmó.

Una profesión que también le dejó recuerdos

El trabajo tiene sus dificultades. Las altas temperaturas, las condiciones de algunas unidades y las situaciones que pueden surgir durante una jornada forman parte de una realidad que los choferes deben aprender a manejar. “Lo más lindo es el trabajo de todos los días, el contacto con la gente y lo que uno va viviendo. También hay momentos difíciles como en todo ámbito laboral”, explicó.

Entre esas historias mencionó a una pasajera que llegó a generar una particular rutina para poder viajar con ella. “Hay una pasajera que hace esperar a su mamá a la salida de la escuela para poder irse conmigo”, relató. También recordó, entre risas, que algunos chicos llegaron a utilizar su presencia como una especie de “amenaza” para motivarse a estudiar. “Algunos hasta me han usado de escudo para decirles a sus compañeros que tenían que estudiar porque, si no, no se subían más conmigo”, contó.

Fuera del colectivo, Florencia también tiene otra responsabilidad central: es madre de dos hijos. Conciliar la profesión con la vida familiar es uno de los desafíos que debe afrontar diariamente. “A veces se hace complicado con las responsabilidades de una casa y dos hijos, pero aun así no siento que sea un trabajo pesado”, explicó. En ese sentido, cuenta con una ventaja que le permite organizarse con anticipación: su esquema laboral. “Tengo el privilegio de estar diagramada por mes. Eso me permite organizarme, saber cómo van a ser mis días y encontrar momentos para compartir con mi familia”, señaló.

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Florencia nació y creció en Rawson, donde todavía vive. Sin embargo, atraviesa otro cambio importante en su vida personal. “Por el momento sigo donde me crié, pero dentro de poco me voy a ir a vivir a Pocito porque pude comprarme mi casa. Es un cambio importante y estoy muy contenta”, contó. Cinco años después de aquel comienzo a los 24, Florencia mira su recorrido con la certeza de que aquella decisión cambió su vida. Lo que inicialmente apareció como una posibilidad terminó convirtiéndose en una profesión que disfruta y en un espacio desde el cual también busca inspirar a otras mujeres.

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