HISTORIA
Adriano Pizarro, el pibe que encontró en San Juan un lugar para cumplir el sueño de llegar al profesionalismo y vestir la camiseta de la Selección de Perú
Adriano Pizarro nació en Lima, Perú, y tenía apenas cuatro años cuando comenzó a relacionarse con una pelota. Lo que por entonces era un juego junto a su hermano mayor terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en un proyecto de vida que lo llevó primero a Buenos Aires y, más recientemente, a San Juan.
Hoy con 18 años, el volante defensivo y tradicional “5", forma parte de la Reserva de San Martín. En busca de hacerse un lugar dentro del club de Concepción. Pero detrás de ese objetivo hay una historia de mudanzas, formación y decisiones familiares que comenzó muy lejos de la provincia. En diálogo con 0264 Noticias, Adriano repasó ese camino y contó cómo San Martín apareció como una oportunidad inesperada para continuar persiguiendo el sueño de llegar al fútbol profesional.
Una pelota desde los cuatro años
Su historia futbolística comenzó en Perú. A los cuatro años ingresó a la escuela de fútbol de su ciudad. “Empecé en una academia de Lima que se llama Cantolao, donde jugaba con mi hermano, ese fue el primer lugar. Después pasé por otro equipo en Barranca, y estuve ahí hasta los cinco años”, recordó.
En su familia no había antecedentes ligados al fútbol. El único compañero de aquellas primeras aventuras era su hermano mayor. Pero poco después llegó un cambio que modificaría por completo su vida. En 2014, cuando Adriano tenía seis años, su papá viajó a Buenos Aires para trabajar. “El primero en irse de Perú fue mi papá porque mi familia empezó a vender comida y, después de un tiempo, nos dijo que fuéramos con él. Así viajamos con mi mamá y mis dos hermanos”, explicó.
Ferro, casi una década de formación
Su primer club en el país fue Ferro, institución en la que permaneció desde los seis hasta los quince años. Durante ese recorrido tuvo distintas experiencias y también fue cambiando de posición. Comenzó justamente como volante defensivo, aunque en determinado momento pasó a jugar como marcador central y también ocupó el lateral derecho.
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Finalmente regresó a la mitad de la cancha, lugar en el que actualmente se siente más cómodo. Uno de los momentos destacados de su etapa en Ferro llegó en 2021, cuando se consagró campeón de la Novena División luego de ganar el Torneo Apertura. Después de casi una década de formación, Adriano continuó su recorrido en Deportivo Riestra, donde permaneció durante dos años y completó su etapa formativa hasta llegar a los 18. Fue entonces cuando apareció una posibilidad que terminaría llevándolo a San Juan.
Un amigo, una prueba y la oportunidad en San Martín
A comienzos de este año, Adriano buscaba una salida de Riestra y la posibilidad apareció a través de Facundo Correa, un amigo y compañero.“Facundo compartió conmigo en 2023 y 2024 en Deportivo Riestra. El año pasado vino a San Martín y, gracias a él, pude conseguir la prueba". “Estuve una semana a prueba y después me dijeron que había quedado”, contó.
El inicio en el Verdinegro fue dentro de la Cuarta División. Los primeros resultados no fueron los esperados, pero el equipo comenzó a acomodarse con el correr de las fechas. Su rendimiento le permitió dar rápidamente un paso hacia adelante. “A los dos meses me subieron, pero como todavía no estaba habilitado para jugar por un tema de la credencial, tuve que volver a la categoría. La semana pasada finalmente me volvieron a ubicar en Reserva porque ya estaba habilitado”, explicó. La espera terminó y Adriano tuvo la posibilidad de debutar con la Reserva frente a Newell's.
Ahora, el objetivo está claro: ganarse un lugar y acercarse cada vez más al plantel profesional de San Martín. Su rutina está prácticamente concentrada en el fútbol. Terminó la secundaria y decidió dedicar este año principalmente a su carrera deportiva, aunque tiene previsto comenzar una nueva etapa académica. “No pude estudiar este año. Busqué alguna opción, pero ninguna terminaba de convencerme. El año que viene sí quiero empezar algo relacionado con las Ciencias Naturales, porque siempre me gustó esa rama”, contó.
Los días comienzan generalmente con los entrenamientos en el predio Emanuel Mas, aunque los horarios pueden variar. “Los entrenamientos normalmente son a la mañana, aunque algunas veces nos toca por la tarde. Después vuelvo a casa, trato de dormir la siesta, que es algo muy sanjuanino, y después voy al gimnasio o a boxeo”, explicó entre risas. El boxeo es una incorporación reciente a su rutina y se convirtió en otra herramienta para complementar su preparación.
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San Juan, una nueva casa lejos de su familia
Mientras Adriano intenta avanzar en su carrera, su familia continúa en Buenos Aires. Él es el menor de sus hermanos y decidió afrontar este nuevo desafío lejos de ellos para continuar con su sueño deportivo. “San Juan me recibió muy bien. No me esperaba que sea un lugar tan lindo. Buenos Aires es un caos y acá disfruto mucho la tranquilidad”, contó. “Por ahora no pude conocer mucho. Solamente fui al Dique de Ullum, pero San Juan es muy lindo”, destacó. Mientras descubre de a poco la provincia, su atención está puesta principalmente en el fútbol y en la posibilidad de cumplir el primero de sus grandes objetivos: llegar a Primera con la camiseta de San Martín.
Pero tiene otro sueño que va más allá del club. Se trata de vestir la camiseta de la Selección de Perú. El volante ya tuvo acercamientos con integrantes del área de scouting de la Federación Peruana de Fútbol y aseguró que existe un seguimiento sobre su evolución. “Es una meta que tengo de acá a uno o dos años como máximo. Hace poco tuve contacto con un integrante del scouting de la Federación Peruana. Me dijeron que iban a hacerme un seguimiento y que después iban a tener un contacto más directo conmigo. A partir de ahí veremos si llega una convocatoria”, explicó.
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Para Adriano, su formación en el fútbol sanjuanino también puede convertirse en un aporte diferente para la selección de su país. “Creo que puedo aportar una idea distinta porque el fútbol argentino tiene un juego diferente. Es mucho más físico, pero también se trabaja mucho la parte técnica”, sostuvo. El contacto con la Federación se produjo a través del scout César Mosquera, quien ya conoce su recorrido y sigue de cerca su evolución. Así, el camino que comenzó a los cuatro años en una escuelita de Lima hoy tiene a Adriano entrenando en San Juan, buscando un lugar en la Reserva de San Martín y mirando cada vez más cerca el plantel profesional.
Primero tuvo que dejar Perú, después atravesar casi una década de formación en Ferro, pasar por Riestra y animarse a viajar a una provincia que prácticamente no conocía. Ahora, lejos de su familia pero con un objetivo claro, encontró en el Verdinegro una nueva oportunidad.