2026-09-26

Espectáculos

De una guitarra prestada a una academia con 100 alumnos: la historia de Franco Chávez y su camino en la música

El artista sanjuanino tiene 29 años y comenzó a relacionarse con el género musical cuando era un niño. A lo largo de los años pasó por bandas, clases, viajes en moto y momentos difíciles hasta formar la academia Carlos Gardel que hoy reúne a más de 100 alumnos.
Por Redacción 0264Noticias

Franco Chávez encontró en la música una pasión desde los 8 años y, con el tiempo, logró convertirla en un proyecto de vida. Tras pasar por bandas, escenarios y años de aprendizaje, en 2021 decidió apostar por la enseñanza y creó su propia academia, que hoy cuenta con más de 100 estudiantes en la provincia. En contacto con 0264 Noticias, Franco repasó su recorrido, desde aquellos primeros años en los que ni siquiera tenía una guitarra propia hasta el crecimiento de un proyecto que ahora busca expandirse a Mendoza.

La adolescencia entre instrumentos y escenarios

Durante su adolescencia, la música siguió ocupando un lugar central. Franco aprendió a tocar distintos instrumentos y continuó vinculado a los escenarios durante varios años. Su primera banda se llamó Garage: "Ensayábamos en una cochera. Con mi hermano, mi primo y otro amigo más", recordó.

La etapa de las bandas y las presentaciones en vivo se extendió hasta aproximadamente sus 20 años. Con el tiempo, sin embargo, sus prioridades fueron cambiando y dejó de estar enfocado en tocar en vivo para concentrarse en otra faceta de la música: "Estoy dedicado 100% al proyecto", afirmó. 

En abril de 2021, Franco decidió transformar algo que hasta entonces hacía de manera más informal en un proyecto propio. Según contó, muchas personas comenzaron a pedirle clases y encontró allí una oportunidad para organizar todo en un mismo lugar.

El comienzo fue desde cero y en condiciones muy diferentes a las actuales. Su primer espacio estuvo en Sarmiento, en una pequeña habitación que su padre le prestó y que se encontraba prácticamente abandonada: "Estaba hasta el techo con cosas viejas. La pieza se utilizaba como un depósito", dijo entre risas.

A pesar de esas dificultades, la respuesta de la gente fue positiva desde el primer momento. La cantidad de alumnos comenzó a crecer y Franco decidió apostar cada vez más fuerte por el proyecto.

Una moto como compañera

Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo y los viajes. Desde Media Agua, Franco se trasladaba hasta distintos puntos de la provincia para dar clases. Llegó a viajar hasta Caucete, Los Berros y Capital, muchas veces en moto.

Fue una de las etapas que recuerda como las más duras de su recorrido. El frío, las largas distancias y los problemas con el vehículo fueron parte de una rutina que, lejos de hacerlo abandonar, terminó fortaleciendo su decisión de continuar: "Pasé los peores momentos. Me pasó literalmente de todo. Hasta he llegado a fundir la moto", admitió.

Incluso recordó que llegó a tener problemas mecánicos importantes con la moto durante uno de esos viajes. Pero detrás de todo estaba una motivación que, según sus propias palabras, iba mucho más allá del dinero: "Es más que nada pasión por el proyecto. Si no me pagaran, yo lo haría igual".

Actualmente, la academia cuenta con más de 100 alumnos y funciona de lunes a sábado, con clases distribuidas durante la mañana, la siesta, la tarde y la noche.

El crecimiento también se reflejó en los eventos. En junio realizaron una presentación en el Teatro Municipal, ante unas 400 personas. Para Franco, uno de los aspectos más gratificantes es ver cómo alumnos que comenzaron desde cero lograron avanzar rápidamente e incluso llegar a los escenarios.

Las clases grupales parten desde los $30.800 mensuales por una clase semanal, mientras que las individuales comienzan en $54.000, con alternativas para quienes quieran sumar más clases durante la semana.

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