2026-09-28

HISTORIA

Tiene casi 80 años, va a la cancha desde niña y es socia vitalicia de San Martín: “Al club lo llevo en las venas”

A “Lili” Caputo Carazo su padre la hizo socia a los 6 años. Perdió a su familia y se fue de la provincia, pero viajó más de 14 horas para estar en el histórico ascenso del 2007. A los pocos años volvió a vivir en su casa ubicada a los fondos del estadio y pintó un escudo del Verdinegro en el portón. “Cuando me muera quiero que me velen en la cancha”, le pidió a sus amigos.

“A los del grupo con el que comparto en la tribuna siempre les digo: ‘Cuando me muera quiero que me velen en la cancha’”. Lidia Caputo Carazo tiene 79 años y, a pesar de que ostenta una vitalidad sorprendente, bromea sobre su partida. Quizás aprendió a reírse de los finales, después de atravesar el triste camino de haber perdido a su familia en pocos meses.

“Al club lo llevo en las venas”, asegura. En Concepción la conocen como “Lili”. Es fanática de San Martín, y esos colores son el motivo por el que su corazón sigue bombeando con fuerza. “Al Verdinegro lo amo. Me gusta el fútbol, me gusta ver todos los partidos. Yo tenía 6 años cuando mi papá me hizo socia y después he ido siempre”, cuenta.

Su padre, Luis Pablo Caputo, falleció hace cuatro décadas. Pero ella se quedó sola hace 22 años, cuando se fueron su mamá Lola Carazo, su hermano José Eduardo Caputo Carazo (era cuatro años mayor que ella) y también su esposo (con quien no tuvo hijos).

“Mi mamá, mi hermano y mi pareja murieron casi juntos. Mi mamá ya era grande y murió de repente; mi hermano, en una mala praxis; y a mi esposo le dio un derrame cerebral”, le relata a 0264 Noticias.

"Lili", fanática de San Martín. 

 

Este domingo pasó el aniversario número 119 del Club Atlético San Martín junto a su camiseta y “escuchando el partido” entre Patronato y el Verdinegro en Paraná, que finalizó con una goleada en contra de los sanjuaninos.

Pero, a pesar de este contexto, ella recuerda el regalo que le hizo la vida entre tantas penas repentinas.

Cuando sufrió aquellas irreparables pérdidas decidió radicarse en Neuquén durante casi cinco años. Allá vivió con la familia de una tía (hermana de su madre).

Mientras transitaba ese luto, a los tres años cumplió el mayor sueño como hincha verdinegra: “En 2007 sabía que jugaban temprano el sábado. Como el colectivo salía a las nueve de la noche, me dio tiempo a comprar un pasaje. Vine solamente a ver el partido y me fui al día siguiente a las seis de la tarde”.

Lili había hecho más de 14 horas para venir y el mismo tiempo para regresar al Sur. Pero pudo emocionarse y festejar con el ansiado ascenso a Primera División del equipo que conducía Fernando “Teté” Quiroz, tras el triunfo agónico, con gol de Luis Tonelotto, frente a Huracán de Parque Patricios. Fue el 16 de junio, justo un día después de su cumpleaños número 60.

Tiene 79 años y es socia desde los 6. 

 

“Sentí mucha emoción. Lo viví como una locura a ese partido, pero comportándome como una señora”, aclara. “Después me tenía que ir porque había dejado a mi tía sola en Neuquén”, dice la madrina de “Los borrachos del camión”, un grupo verdinegro que se ubica cada partido en la Platea Oeste baja del Hilario Sánchez y son vecinos de Lili. “Son chicos a los que he visto nacer”, apunta.

En el barrio San Martín hay quienes señalan a Caputo como la referente del club. Ella vive al lado de ese barrio, en un predio familiar en donde se crió. Su casa está sobre calle Catamarca, a metros del estadio, hacia los fondos de la platea que cuenta con los palcos a los que Lili podría acceder. Sin embargo, ella prefiere sentarse en las butacas que están detrás del banco de suplentes visitante: su lugar en el mundo.

Hace 10 años el club le entregó el carnet de socia vitalicia. “Ahora no pago nada. Soy socia de la Platea Oeste. Nunca pensé que iba a llegar ese carnet. Nunca tuve en cuenta que iba a ser socia vitalicia. Un chico del club me lo trajo. Primero me sorprendí y después fue una emoción”. Lili es una de las hinchas más queridas y respetadas, no solo por la institución, sino, sobre todo, por el resto de los fanáticos verdinegros.

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Luis la hizo hincha de San Martín casi desde su nacimiento. “Toda mi familia era socia. Íbamos siempre a la cancha”, subraya.

“Mis primas me dicen ‘pero, ¿qué hacés en la cancha? Te perdés los cumpleaños’. Que me esperen en los cumpleaños, llego tarde. Los 90 minutos de ir a la cancha son mi felicidad”, contó hace varios años en un video que le hicieron en la Municipalidad de la Capital.

En Concepción todos saben dónde es la casa de Lili. “Con mi familia antes vivíamos al lado de donde estoy ahora, después nos cruzamos a la otra casa”, señala. Hace un tiempo le puso su sello distintivo al hogar que ahora habita sola: “Tengo un portón verde que tiene el escudo y dice ‘San Martín’. Lo hice pintar hace varios años”.

El periodista Rubén Poblete asegura que Lili asiste a las asambleas del club. También cuenta que la socia vitalicia es “pariente, por parte de madre, de Carlos ‘Pepillo’ Rodríguez, aquella gloria de Sportivo Desamparados y el fútbol sanjuanino”.

El profesional, que conoce a Caputo, dice que la mujer recuerda “con emoción que empezó a ir a la cancha en épocas en las que se destacaban –en San Martín- el ‘Pancho’ Velázquez, el ‘Pato’ Irrazábal, ‘Bocha’ Rius, Egar Paz, ‘Chiche’ Allende, Alberto Naveda, ‘Pirulo’ Molina, el ‘Chula’ Cerdera, el ‘Gallego’ Pérez”.

Sobre las generaciones posteriores, Poblete destaca en una publicación en sus redes que la fanática verdinegra conoció a Emmanuel Mas cuando era niño y lo vio crecer en el Verdinegro. Además, ella asegura que Néstor “Yiyo” Leal (autor del gol del ascenso al Nacional B en 1995) vivía frente a su casa.

Cada vez que pasa por el portón del club ingresa al estadio (y la dejan entrar hasta cuando hay acceso restringido) para ver los entrenamientos o los partidos de la reserva, como el último del Verdinegro ante Godoy Cruz.

“Tengo varios nietos del corazón. Son nietos de una amiga, que me quieren muchísimo. También los hijos de una sobrina, que ya son grandes”, asegura sobre los lazos familiares que construyó tras perder a su hermano, sus padres y su pareja.

En la tribuna también es parte de una comunidad que le da mucho cariño. “Soy muy amiga de la familia de Abel Moreno (utilero del club): conozco a su esposa y sus niños. Los chicos me dicen ‘abuela’. Se quieren anotar como nietos, no sé para qué” (se ríe).

La conocida hincha de San Martín recuerda a algunos presidentes que tuvo la institución, como Jorge Escobar y Juan José Chica, pero destaca la gestión de Jorge Miadosqui. “Antes el club no era así, cambió muchísimo. Es una belleza la cancha, es de lo mejor que tenemos en San Juan”, se enorgullece.

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“En los descensos –de Primera a la B- me pongo triste, pero no lo digo ni lo demuestro. Siempre estoy sonriendo. Yo lloro en mi almohada. Nadie sabe lo que me pasa ni lo que sufro”, admite sobre su vida solitaria.

En 2014 le detectaron “un problema en la columna”. “No me pudieron operar. Estuve internada en Mendoza y fui a Buenos Aires. Me cuesta caminar, pero no dejo de ir a la cancha”. El “cable a tierra” que tiene es ir a ver a su equipo.

En diciembre de 2024 los médicos la habían mandado a reposo. Por eso se perdió los festejos por el último ascenso a Primera División. Aunque siguió atenta por televisión la final ante Gimnasia de Mendoza en Córdoba.

“Cuando todavía estaba la pileta en el club o venían los artistas a cantar para los bailes de carnaval, nosotros ya éramos socios. Desde chiquita iba a la cancha. Tengo recuerdos de que me ponía a jugar con los otros niños que estaban en la tribuna”, repasa con nostalgia.

Lili Caputo reconoce que la razón de sus sonrisas es aquel gran “patio trasero” de su casa, al que varias veces vio desbordado por casi 20 mil personas en imborrables epopeyas futboleras. “Para mí todos los momentos con San Martín son lindos”.

 

 

Fotos: Rubén Poblete y Locura Verdinegra.

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