Relevante
La ONU fracasó otra vez en su intento de elegir al próximo secretario General, cargo para el que se postula el argentino Grossi
Ante la ausencia de un acuerdo geopolítico entre Estados Unidos y China, el Consejo de Seguridad fracasó hoy nuevamente en su intento de designar al próximo secretario General de la ONU.
Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi fueron los candidatos más votados, pero los tres sufrieron dos vetos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
La votación tuvo los siguientes números:
-Grynspan: 9 a favor, 5 en contra y 2 vetos.
-Rodrigues-Birkett: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
-Grossi: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
Así como el voto en boleta roja permite comprobar que Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi tienen vetos cruzados, tambien la boleta de diferente color permite saber qué candidatos tienen el apoyo de los miembros permanentes.
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En este sentido, aunque el voto es secreto, la boleta de color exhibe respaldos clave a los tres candidatos principales:
-Grynspan tuvo 3 votos de miembros permanentes.
-Rodrigues-Birkett tuvo 3 votos de miembros permanentes
-Grossi tuvo 2 votos de miembros permanentes
Es la primera vez que se conoce con certeza que los candidatos sufrieron vetos o apoyos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esto sucede porque los miembros permanentes votaron con una boleta roja, y los no permanentes con un boleta blanca.
En las cinco votaciones anteriores no se diferenciaron las boletas, y los vetos de los miembros permanentes quedaron mezclados con los rechazos de los miembros no permanentes.
Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, y sus vetos anulan las posibilidades del candidato en esa votación. Es decir: si no hubo elección del secretario General, como sucedió hoy en Nueva York, los candidatos vetados se pueden presentar de nuevo para otra votación.
El veto queda anulado hacia adelante, pero es un indicio acerca de los parámetros que están respetando los miembros permanentes.
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Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo son los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.
Y aunque no tienen el poder de veto, son fundamentales para designar al próximo secretario General: se necesitan 9 votos, y esa mayoría se logra sólo con los miembros no permanentes del Consejo.
Las constantes votaciones fallidas son reflejo de la ausencia de un acuerdo geopolítico entre Donald Trump y Xi Jinping. La Casa Blanca apoya la candidatura de Grossi, mientras que China -junto a Rusia- se inclina por designar a una candidata mujer para suceder a Antonio Guterres.
“A la luz del proceso de selección en curso del próximo Secretario General de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas, señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África”, afirmó el punto 9 de la resolución que firmó Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) durante su cumbre en India.
Los votos de China y Rusia serían para Grynspan, que empuja un programa multilateral que es observado con atención por Xi y Putin.
Estados Unidos tiene articulada una estrategia común con Francia y Reino Unido, en tanto que China siempre cuenta con la adhesión automática de Rusia.
Sin embargo, el conflicto soberano sobre las Islas Malvinas afecta la estrategia de Estados Unidos en la designación del próximo secretario General de la ONU.
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Grossi es un candidato apoyado por Argentina, que reclama la soberanía en las Islas Malvinas. Reino Unido se apropió de las Islas Malvinas en 1833 y se niega a reconocer los derechos legales e históricos de la Argentina.
En este contexto, Londres se resiste a aceptar a Grossi como sucesor de Guterres, una decisión geopolítica que traba todo el proceso de votación.
Si Reino Unido impone su veto, pese a la influencia política de la administración Trump, Grossi estará fuera de carrera.
Al margen de la competencia entre Grynspan y Grossi, la candidata Carolyn Rodrigues-Birkett aún es respaldada por China y Rusia, que comparten cierta mirada sobre la ideología y el mundo.
Cuando era canciller de Guyana, Rodrigues-Birkett elogió a Fidel Castro. Y ese elogio político implica el veto perpetuo de la administración Trump.
A esta altura del proceso electoral, Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi tienen escaso poder político para anular los dos vetos que tienen cada uno en contra.
La negociación ahora pertenece a Estados Unidos y China, que están en una contienda global que incluye la carrera tecnológica, el control de los minerales críticos y la puja por los mercados comerciales. Sólo un acuerdo entre Trump y Xi permitiría encarrilar un proceso que tiene final abierto.
Faltan 76 días para que termine el mandato de Antonio Guterres, y todavía no hay un candidato que satisfaga los intereses geopolíticos de Washington y Beijing.