DIPLOMACIA

Estados Unidos pidió disolver el comité de la ONU donde la Argentina mantiene su reclamo por Malvinas

El planteo se hizo en la Cuarta Comisión de Naciones Unidas, que aprobó más de veinte proyectos sobre descolonización. La representante estadounidense cuestionó el mandato del Comité Especial y lo calificó como un “desperdicio” de recursos.

En medio de la tensión entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, Estados Unidos pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el organismo que cada año insta a ambos países a retomar las negociaciones por la soberanía del archipiélago.

El planteo fue formulado por una representante del gobierno de Donald Trump durante una reunión de la Cuarta Comisión, el órgano de la Asamblea General que se ocupa de asuntos políticos especiales y de descolonización. No se presentó ni se votó una resolución para disolver el Comité Especial: la funcionaria pidió que se termine su mandato.

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La Cuarta Comisión aprobó ese día más de veinte proyectos de resolución y una decisión, varios de ellos basados en recomendaciones del Comité Especial. Según el documento oficial de la ONU, la representante estadounidense sostuvo que el organismo “ha sobrevivido a su propósito original”.

Según argumentó, aunque más de 80 antiguas colonias se incorporaron como Estados miembros de Naciones Unidas, el comité “actúa como si nada hubiera cambiado” y vuelve a examinar los mismos textos cada año.

La funcionaria también cuestionó los viajes que realiza el organismo y describió sus “excursiones anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur” como un “desperdicio de tiempo y recursos de la ONU”.

En su intervención, señaló que la Asamblea General retiró a Puerto Rico de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero que el Comité Especial continúa celebrando audiencias anuales sobre la isla. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” de campañas políticas, afirmó.

La representante de Estados Unidos no mencionó a Malvinas. Sin embargo, la discusión toca de cerca el reclamo argentino: el Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24, fue creado en 1961 para supervisar el proceso de descolonización y analizar la situación de los territorios no autónomos. La Argentina lleva cada año su posición a ese foro y reclama que el Reino Unido vuelva a negociar, en línea con las resoluciones de la ONU sobre la disputa.

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El Reino Unido administra diez de los 17 territorios no autónomos que el comité trata en sus reuniones. Entre ellos está Malvinas. En junio, durante el encuentro anual del C-24, el canciller Pablo Quirno denunció la “militarización” británica y la “explotación unilateral de los recursos naturales” en las islas. También reiteró el llamado argentino a retomar el diálogo directo por la soberanía.

La disputa por los recursos también llegó a la ONU

La reunión de la Cuarta Comisión incluyó, además, votaciones sobre distintos proyectos vinculados con la descolonización. Uno de ellos, referido a las actividades económicas que afectan los intereses de los pueblos de los territorios no autónomos, fue aprobado por 163 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y dos abstenciones, (Francia y el Reino Unido).

La comisión también aprobó un texto para solicitar a las potencias administradoras que transmitan información sobre la evolución política y constitucional de esos territorios. Estados Unidos e Israel votaron en contra; el Reino Unido se abstuvo.

La discusión en Naciones Unidas se produce mientras se profundiza el conflicto entre Buenos Aires y Londres por la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las islas. El Gobierno argentino presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, una solicitud de medidas para intentar frenar el avance del proyecto petrolero Sea Lion. El Reino Unido, por su parte, respaldó las tareas de las empresas involucradas.

En paralelo, la Casa Rosada envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que prevé sanciones para compañías que presten servicios vinculados con la explotación petrolera en la zona. Empresas estadounidenses acercaron al Gobierno sus inquietudes por el alcance de algunos artículos y por la amplitud de las actividades que podrían ser sancionadas.

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En su última intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Javier Milei defendió el reclamo argentino y criticó al organismo, al que calificó de “inútil” y acusó de “mirar hacia otro lado con la causa” de las islas. También llamó al Reino Unido a “dialogar para encontrar una solución pacífica” y a discutir la explotación de los recursos naturales en la zona en disputa.

El planteo estadounidense se da, además, en el marco de la política de la administración Trump de reducir el financiamiento y el personal de Naciones Unidas e impulsar una reforma de la institución. Estados Unidos es su principal contribuyente. En paralelo, está abierto el proceso para elegir al sucesor del actual secretario general, António Guterres.

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