Declaraciones
Monseñor Lozano cuestionó los recortes en Discapacidad: “Estigmatizar a un grupo vulnerable me duele mucho”
La reaparición pública del papa León XIV en la audiencia general de la Plaza de San Pedro volvió a poner en primer plano la evolución de su recuperación y el futuro inmediato de la gira prevista por Uruguay, Argentina y Perú. Desde Roma, monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan, habló de la eventual visita del papa León XIV a la Argentina, pero ubicó en el centro de su mensaje las urgencias sociales que atraviesan al país
En una jornada en la que el Congreso debate asuntos vinculados con la discapacidad, el prelado reclamó diálogo, consensos y políticas públicas frente a problemas que definió como dramáticos, entre ellos la atención a las personas más frágiles, la educación y la precariedad laboral.
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“Nos falta posibilidad de diálogo y de búsqueda de consensos en torno a situaciones que son dramáticas, particularmente”, afirmó Lozano al describir el escenario nacional. Desde la capital italiana, el arzobispo señaló en Infobae Al Amanecer que la discusión sobre discapacidad ocupa un lugar central y pidió que las decisiones públicas no pierdan de vista a las personas y familias alcanzadas por esas medidas.
La discapacidad entre las urgencias que requieren consenso
“Lo que hace, por ejemplo, a la discapacidad es algo central”, sostuvo el arzobispo. El pronunciamiento se produce mientras el Congreso aborda el tema y en un contexto de reclamos de familias, prestadores e instituciones por la continuidad y el alcance de las políticas de asistencia e inclusión.
Lozano dijo que la Conferencia Episcopal Argentina viene siguiendo la situación y recordó que la institución emitió dos declaraciones al respecto. “Nosotros como Conferencia Episcopal hemos hecho un par de declaraciones. Yo justo estaba ya por viajar, una reunión que convocó alguno de los ministerios a un par de obispos de la Conferencia Episcopal que están trabajando en esta área. Así que nosotros estamos siguiendo con mucha atención y preocupación el desarrollo de estas cuestiones legales”, dijo en Infobae.
Y agregó que, en su opinión, “afectan de forma particular a personas en todo el país. Nosotros en la provincia de San Juan estamos también siguiendo con atención lo que sucede, porque nos afecta de una manera muy directa, tanto en el servicio directo a las personas en la salud, como en lo que hace a la educación, a la inclusión educativa, a las posibilidades de brindarles una calidad de vida mejor, no solo, insisto, en el ámbito de la salud, que es primordial, sino también en el poder acceder a bienes culturales, a bienes educativos. Y esto requiere de políticas públicas que estén debidamente diseñadas y apoyadas”, precisó.
El arzobispo relató que el encuentro se produjo poco antes de su viaje a Roma y que la preocupación de la Iglesia se concentra en el efecto concreto de las definiciones legales y administrativas.
Investigar irregularidades sin estigmatizar a quienes necesitan asistencia
Lozano diferenció el control de eventuales delitos de cualquier decisión que derive en una sospecha generalizada sobre un sector atravesado por situaciones de vulnerabilidad. “Si hay delito, si hay corrupción, tiene que corregirse y tiene que haber la sanción penal que corresponda a los delitos que se cometan. Pero que esto no implique generalizar conductas que no lo son”, manifestó.
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El arzobispo describió la realidad de muchas familias que deben resolver a diario tratamientos, traslados, acompañamientos e inclusión educativa. “Hay gente que realmente sufre y padece una situación muy dura en el seno familiar o en el ámbito de una comunidad educativa. Entonces, hay que tener también esta actitud de cuidado y respeto por los que son más débiles y que de eso nos tenemos que hacer cargo entre todos”, sostuvo Lozano, al asignar una responsabilidad compartida al Estado y a la sociedad.
“Y estigmatizar un grupo que además tiene esta situación de vulnerabilidad es una experiencia que a mí particularmente me duele mucho y es algo que tenemos que ver cómo acompañar de una manera adecuada”, manifestó. Para el prelado, la discusión pública debe evitar que las personas con discapacidad y sus familias queden expuestas a señalamientos que profundicen sus dificultades.
La educación, advirtió, condiciona a los sectores con menos recursos
Después de mencionar la discapacidad como uno de los asuntos centrales, Lozano incluyó a la educación entre las áreas que necesitan acuerdos de fondo. “Lo que hace a la educación y los recursos que se dedican o que se desvían o se dedican a educación, eso produce también situaciones de atraso”, afirmó.
El arzobispo sostuvo que el deterioro de las condiciones educativas tiene consecuencias que se distribuyen de manera desigual. “Pueden llegar a perjudicar especialmente a los sectores más pobres, más vulnerables”, dijo, y vinculó la disponibilidad de recursos con las oportunidades futuras de niños y jóvenes.
La referencia a la educación también apareció dentro de su planteo sobre discapacidad. “En la salud, como en lo que hace a la educación, a la inclusión educativa”, señaló Lozano al repasar los campos en los que, según explicó, las decisiones estatales inciden de modo directo sobre la vida de las personas.
Para el arzobispo, garantizar el acceso a propuestas educativas y culturales forma parte de una política de inclusión más amplia. “El poder acceder a bienes culturales, a bienes educativos” es una condición que debe estar contemplada junto a la atención sanitaria, insistió.
El último reclamo del arzobispo estuvo dirigido al Senado, donde pidió que avance un proyecto sobre ludopatía antes de que pierda vigencia parlamentaria. “Está casi por perder estado parlamentario porque está cajoneada. Porque pisa intereses económicos. Entonces, en esto creo que también yo me sumo a la pastoral social de la Conferencia Episcopal Argentina para pedir, por favor, que no se caiga su estado parlamentario”, apuntó el arzobispo.
Lozano alertó sobre el avance de la precariedad laboral
El tercer punto de su diagnóstico fue la situación del empleo. “Otra de las situaciones que también tenemos que tener en cuenta es la profundización de la precariedad laboral”, afirmó el arzobispo al enumerar las problemáticas que requieren diálogo y búsqueda de consensos.
Lozano advirtió que la precariedad laboral no solo afecta los ingresos de una persona en el presente, sino que priva de derechos que se vuelven decisivos ante una enfermedad, una licencia o el retiro. “Es algo que genera una injusticia en el presente”, sostuvo.
El problema, explicó, se extiende hacia el futuro de quienes no cuentan con una relación de empleo registrada ni con coberturas asociadas al trabajo formal. “Una situación de precariedad que se va a trasladar a la hora en que la persona se enferma o que no tiene vacaciones o no tiene una seguridad respecto de su jubilación en un futuro”, describió.
La Iglesia, señaló, toma como referencia los informes del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, que sigue la evolución de los indicadores sociales desde hace casi 30 años. “Es un observatorio que ha mantenido un esquema de trabajo y una transparencia en cualquier función pública y con los gobiernos de los diversos signos políticos de las últimas décadas”, afirmó.
Según Lozano, esos estudios no siempre son recibidos con conformidad por quienes están al frente de los gobiernos. “Estos informes no siempre han sido bien recibidos por quienes están en el gobierno. A veces porque preocupan, otras porque no se sabe cómo encontrar respuesta”, expresó.
El arzobispo sostuvo que los datos permiten advertir una modificación de las condiciones laborales. “Hay un crecimiento en la informalidad laboral y una pérdida de trabajos formales”, afirmó, al referirse a los relevamientos y análisis que siguen esas tendencias.
“Más allá de que guste o no guste a algunos funcionarios, lo que tenemos que hacer es ver cómo enfrentar la realidad y de qué manera acompañar estas situaciones”, planteó. Para Lozano, los consensos que reclama deben partir de ese diagnóstico y contemplar las consecuencias de la informalidad sobre la vida cotidiana y la seguridad social.
La fragilidad y la dignidad humana, bajo la mirada del Papa
Las reflexiones sobre discapacidad se enlazaron con la próxima actividad pública de León XIV y con su anunciada visita a un cotolengo de Don Orione. Consultado por la presencia del Pontífice en ese espacio en un contexto de ajustes sobre sectores como la discapacidad, Lozano destacó el sentido que puede tener ese gesto.
“A mí me parece que una de las cosas que él está enseñando es tener en cuenta la fragilidad y que no todos tenemos por qué rendir lo mismo”, sostuvo. Según el arzobispo, el Papa advirtió en una encíclica reciente sobre los riesgos de una lógica que mida a las personas por la eficiencia y la velocidad. Hay gente que va más despacio, gente que no es productiva y que tiene la misma dignidad que toda persona. Y entonces, la dignidad humana en el centro y en un lugar donde la fragilidad se recibe, se acoge, se trata con delicadeza y ternura, él nos mostrará, estando en este lugar, cómo son las actitudes no solo cristianas desde la fe, sino también desde una inclusión en la vida de la sociedad, de todas las personas y esto como una responsabilidad de toda la sociedad y del Estado. No solo de las familias o los más cercanos, sino de la sociedad en su conjunto
“Tenemos que cuidarnos de que no nos lleve puesto un paradigma tecnocrático que exalta la eficiencia y la rapidez por encima de todo”, afirmó Lozano. La advertencia, añadió, permite discutir qué criterios guían la organización social y las decisiones sobre las personas que necesitan mayores apoyos.
“Hay gente que va más despacio, gente que no es productiva y que tiene la misma dignidad que toda persona. Y entonces, la dignidad humana en el centro y en un lugar donde la fragilidad se recibe, se acoge, se trata con delicadeza y ternura, él nos mostrará, estando en este lugar, cómo son las actitudes no solo cristianas desde la fe, sino también desde una inclusión en la vida de la sociedad, de todas las personas y esto como una responsabilidad de toda la sociedad y del Estado”, explicó.
En continuidad afirmó que no se trata “solo de las familias o los más cercanos, sino de la sociedad en su conjunto”. Para el prelado, la visita al Cottolengo puede funcionar como una señal sobre el lugar que deben ocupar las personas con discapacidad y quienes atraviesan situaciones de fragilidad.
“El Papa nos mostrará, estando en este lugar, cómo son las actitudes no solo cristianas desde la fe, sino también desde una inclusión en la vida de la sociedad, de todas las personas”, afirmó. En esa línea, sostuvo que la respuesta no debe quedar limitada a una práctica religiosa: “Esto como una responsabilidad de toda la sociedad y del Estado”.
La aparicón pública del Papa tras la operación
Desde Roma, monseñor Jorge Lozano, siguió por televisión una audiencia que, según contó en Infobae Al Amanecer, le dejó una impresión tranquilizadora. “Yo quería observar particularmente sus movimientos, porque estar sentado puede estar cualquier persona, pero los movimientos que él hacía levantando la mano para bendecir, arrimando algún niño para poder darle un beso, bendecirlo. Fue un paseo en el Papamóvil bastante extenso”, indicó y afirmó: “Yo lo vi realmente muy bien”.
Radio Vaticana informó que participaron cerca de 30 mil peregrinos y, de acuerdo con el arzobispo, el pontífice se tomó tiempo para encontrarse con obispos y otras personas que estaban próximas a él: los saludó “uno por uno”.
Para Lozano, lo que ocurrió en la Plaza de San Pedro permitió comparar la actividad actual con las catequesis que el Papa encabezaba antes de la operación. “Antes de la cirugía se lo veía muy bien. Él mostró mucho entusiasmo”, dijo.
El monseñor solicitó la audiencia con el Papa con tres meses de anticipación. “Iba sobre todo para ponerle al tanto de algunas actividades que estamos haciendo en San Juan y para conversar un poco con él. Y la inminencia de la visita a Uruguay, Argentina y Perú, hizo que parte de los temas también tuvieran que ver con eso”, comentó.
En este sentido, el arzobispo indicó que “se lo notaba muy entusiasmado y en ningún momento dejó entrever posibilidad de modificación. De todos modos, eso dependerá ahora de cómo continúe su evolución y entiendo, que en los próximos días confirmará la agenda o propondrán algún cambio dentro de las actividades o lo que los médicos también le puedan indicar de acuerdo a lo que es la evolución en su recuperación”.
El sacerdote sostuvo que la visita del Sumo Pontífice ayudará a “crecer en el compromiso con el bien común y en la atención a los más frágiles, a los más pequeños”. Respecto a ello precisó que “en los países que ha ido visitando hace un llamado a la paz, a la búsqueda de la justicia y del bien común. Hay un mensaje casi permanente en él que tiene de que se puedan tender puentes en lugar de construir muros, como enseñaba el papa Francisco”.
Argentina, Uruguay y Perú ponen la salud del pontífice por delante de la agenda
Las comunidades católicas que esperan al Papa comparten, según el arzobispo, un mismo criterio ante la cercanía del viaje. “Lo que queremos, como Iglesia en los tres países, es privilegiar la salud del Papa”, expresó sobre una agenda que genera expectativa, pero que no debería condicionar el cuidado del pontífice.
En esa línea, Lozano planteó que una visita pastoral no puede convertirse en un factor que complique el proceso médico. “Que él se pueda recuperar bien y que entonces la visita pastoral no sea poner en riesgo su recuperación”, dijo al resumir la preocupación que, aseguró, atraviesa a las iglesias de los países incluidos en la gira.
La voluntad de León XIV de conservar el itinerario está presente, insistió el arzobispo, quien citó además al vocero de la sala de prensa vaticana. “Él tiene mucho deseo”, señaló sobre el interés del Papa por mantener el contacto con las comunidades de Uruguay, Argentina y Perú.
Pero entre el deseo y la decisión final hay una instancia ineludible: la recomendación de quienes siguen de cerca su estado de salud. “Una cosa es el deseo que él tiene y otra será después cómo eso se compensa” con las sugerencias médicas, advirtió Lozano.
Si la visita se concreta, el Papa llegará a una Argentina de la que ya recibió información tanto social como eclesial. La presidencia de la Conferencia Episcopal le transmitió datos sobre el país y sobre la expectativa que despierta su llegada, un panorama que podría nutrir sus intervenciones durante la eventual gira. El arzobispo consideró que puede ofrecer “palabras de aliento en la tarea misionera”.
También cree que el paso de León XIV por el país puede reforzar compromisos que atraviesan a la Iglesia y a la sociedad. En particular, mencionó la necesidad de trabajar por “el bien común y en la atención a los más frágiles”, dos ejes que vinculó con el tipo de mensaje que el pontífice suele llevar en sus viajes.
El llamado del Papa apunta a la paz, la justicia y el bien común
Al hablar de los mensajes que podría dejar una visita papal, Lozano mencionó “un llamado a la paz, a la búsqueda de la justicia y del bien común”. La referencia se inscribe, dijo, en una mirada que busca intervenir en los conflictos sociales sin perder de vista a quienes padecen con mayor intensidad sus consecuencias.
Hay una expresión de León XIV que el arzobispo destacó especialmente: “desarmar las palabras”. Con esa fórmula, explicó, el Papa propone revisar la violencia presente en el lenguaje público y privado, y evitar expresiones que hieren o profundizan distancias.
La imagen contrasta dos maneras de construir la convivencia. Se trata, indicó Lozano, de promover vínculos que permitan “tender puentes en lugar de construir muros”, una idea que asoció con la búsqueda de diálogo en sociedades atravesadas por desacuerdos y tensiones.