Expectativa

Un nuevo parte médico reveló el resultado de la biopsia y el Papa no deberá hacer ningún tratamiento

El Pontífice ya no tiene cáncer, según los resultados histológicos, noticia que terminó de despejar las dudas en torno al viaje a América latina.

A una semana y un día de su operación de cáncer de pulmón y en una jornada en la que el papa León XIV reapareció nuevamente en público para presidir la audiencia general de los miércoles, mostrándose en muy buena forma, un nuevo parte médico difundido a las 21 locales (las 16 en la Argentina) dio la mejor noticia.

El resultado de la biopsia que se estaba esperando fue bueno ya que indicó que en la operación del martes 13 pasado logró sacarse todo el tumor maligno, tanto es así que el Papa no deberá hacer ningún tratamiento, lo cual despeja todas las dudas que, si bien estaba confirmado, seguía habiendo sobre su viaje a América latina.

“Hoy se han completado los informes histológicos definitivos y los análisis de biología molecular del tejido extraído durante la intervención quirúrgica del Santo Padre”, escribieron su médico personal Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora, el cirujano de tórax del hospital Gemelli que lideró el equipo que operó al Pontífice el martes de la semana pasada, en una actualización de la evolución postoperatoria del Papa.

“Los resultados han confirmado que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar y que la enfermedad estaba localizada. Una evaluación oncológica posterior ha confirmado que no es necesario ningún tratamiento adicional”, añadieron.

Esta última frase generó un enorme alivio en el Vaticano y en el mundo, donde se aguardaba ansiosamente este resultado, que eliminó la incertidumbre que reinaba en cuanto a si iba a poder realmente realizar el viaje a Uruguay, Argentina y Perú, previsto del 6 al 17 de noviembre.

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Por la mañana, cuando reapareció para la audiencia general de los miércoles, Robert Prevost, de 71 años, asombró a todos por su rápida recuperación: paseó en papamóvil, saludó levantando los brazos, sonriente, sereno, a los 30.000 fieles presentes que lo ovacionaron, bendijo decenas de bebés, leyó sin problemas su catequesis y hasta cantó el Padre Nuestro en latín.

Como sucedió el domingo pasado cuando se presentó ante miles de fieles para la oración mariana del Ángelus, otra vez ostentó un aspecto físico bueno, como si no hubiera tenido una operación mucho más seria de lo esperado el martes 13 de octubre pasado, cuando le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho.

Como siempre sucede los miércoles, el Pontífice nacido en Chicago llegó a la Plaza de San Pedro para saludar a la multitud —que lo esperaba desde temprano a la mañana, bajo la lluvia—, y dio vueltas durante al menos quince minutos entre los fieles no sólo levantando su brazo derecho —lado de la cirugía—, sino también deteniéndose varias veces para bendecir, sonriente, a decenas de bebés.

Es más, muy alerta, en un momento, al ver a un joven corriendo con un niño en brazos detrás de una valla para poder alcanzarlo, le advirtió a uno de sus custodios que detuviera el vehículo: el bebé que finalmente llegó a él estaba ataviado con una camiseta rojiblanca, los colores de la selección de Perú, país de adopción de Robert Prevost. Allí vivió 20 años primero como misionero agustino y después, como obispo. Perú es la tercera y última etapa de su gira a América Latina, que comenzará el 6 de noviembre próximo, cuando cruzará el océano Atlántico para ir primero a Uruguay y de allí, a la Argentina, del 8 al 11 de noviembre.

Al igual que el domingo último, cuando apareció para el Ángelus dominical, el Papa ostentó una buena voz. Si el domingo la aparición había sido corta, diez minutos, este miércoles fue mucho más larga. Al margen de los casi 20 minutos en papamóvil al principio, cuando se lo vio además intercambiar bromas con algunos presentes -que lo aclamaron al grito de “¡Viva el Papa!” y “¡León! ¡León!”-, leyó toda su catequesis y los resúmenes en varios idiomas -no todos, no hubo ni en árabe ni en chino-. Finalmente saludó a algunos obispos y cardenales presentes, y se tomó tiempo también para hacerlo con decenas de personas presentes para el denominado “besamanos” y con más de un centenar de parejas de recién casados, vestidos con sus trajes de novios.

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Más temprano el Papa tuvo su primera audiencia posterior a la operación, en la que recibió en la Sala Clementina a los asistentes al seminario “La Santidad en la historia”, organizado por el Dicasterio de las Causas de los Santos.

Pero sólo aludió a su delicada situación de salud —que conmovió al mundo— más tarde, antes de comenzar a leer la catequesis. “Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos! Lo primero que quiero decirles es: gracias por el apoyo de sus oraciones, gracias a Dios por su generosidad”, dijo. “Renovamos todos nuestra confianza en la bondad y en la misericordia de Dios”, agregó.

Luego, habló de la importancia del matrimonio y de la familia, según la constitución pastoral Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II. “El amor conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—, sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura”, recordó. “Este amor abarca el bien del hombre y de la mujer, iguales en dignidad; impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los actos exclusivamente propios del matrimonio. La especial intimidad de los esposos significa el amor integral de persona a persona, favorece el don recíproco y enriquece su mutua alegría”, agregó.

Destacó la importancia de la fecundidad del amor conyugal, que se expresa en la procreación de los hijos, “el don más excelente del matrimonio”, y evocó la enseñanza de la Iglesia católica según la que “la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado”, rechazando “el aborto y el infanticidio”.

Finalmente subrayó la importancia de la función social de la familia, que Gaudius et spes define como “escuela del más rico humanismo” y “fundamento de la sociedad”. Y recordó “a todos aquellos que tienen responsabilidades sociales, especialmente en el ámbito político y cultural, el deber de contribuir eficazmente al progreso del matrimonio y de la familia”.

“Queridísimos, este compromiso es más urgente que nunca”, remarcó. “La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han tratado, los pasados días, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales”, subrayó. “Que la Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de todo el mundo”, concluyó.

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