La IA como terapia
Un psicólogo sanjuanino advirtió sobre los límites de buscar ayuda en un chatbot
La posibilidad de hablar a cualquier hora, sin sentirse juzgado y sin pagar una consulta convirtió a la inteligencia artificial en un espacio al que muchas personas recurren para expresar sus problemas emocionales. Sin embargo, aunque puede ofrecer una primera contención, no reemplaza el acompañamiento profesional. Así lo explicó el psicólogo Juan Samat a 0264 Noticias, quien analizó los motivos detrás de este fenómeno y advirtió sobre los límites de los chatbots en el cuidado de la salud mental.
La naturalidad con la que herramientas como ChatGPT y Gemini mantienen conversaciones es uno de los factores que favorecen este vínculo: “Al comunicarse con las personas de una manera tan natural, con un lenguaje tan similar al humano, suele generar cierta familiaridad entre el usuario y la computadora”, explicó Samat.
Entre las principales razones para recurrir a la IA, el psicólogo destacó la posibilidad de expresarse sin temor a ser juzgado, la inmediatez de las respuestas y la gratuidad del servicio: “Como saben que es una máquina, sienten que no los va a juzgar, pero sí que los puede ayudar y cumple esa función de catarsis de sacar lo que a mí me tiene mal o me preocupa”, señaló. También remarcó que la disponibilidad inmediata puede influir en la decisión de acudir a un chatbot en lugar de esperar una consulta profesional.
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Samat consideró que la inteligencia artificial puede cumplir una función de primera contención en momentos de angustia, siempre que no se convierta en el único recurso: “Sí puede servir en un momento de mucha angustia y desesperación como una red, digamos, de primera atención en donde la IA, sirva de catarsis. Pero siempre es importante que eso no prive la interacción humana”, sostuvo. En ese sentido, planteó que no se trata de prohibir su uso, sino de aprender a aprovechar sus posibilidades sin dejar de lado los vínculos con amigos, familiares y profesionales de la salud.
Uno de los principales límites aparece al comparar una conversación con un chatbot con un proceso terapéutico: “Los modelos de lenguaje están programados para ser complacientes, para intentar darnos respuestas que nosotros queramos escuchar”, advirtió el psicólogo.
En cambio, explicó que una terapia también implica abordar aspectos incómodos y escuchar observaciones que no siempre resultan agradables: “A veces nos marca cosas que no nos gusta escuchar, pero son necesarias”.
A esa diferencia se suma la posibilidad de interpretar gestos, silencios, posturas y cambios de conducta durante un encuentro presencial. Para Samat, estos elementos son importantes en el trabajo terapéutico y todavía representan una limitación para los chatbots. Además, advirtió que, aunque los sistemas cuentan con filtros para evitar respuestas que promuevan conductas autolesivas, pueden producirse fallas: “Cuando hay temas ya más complejos, ahí sí la sugerencia es no usar un modelo de lenguaje, sino acudir a un profesional de la salud”, afirmó.
Para el especialista, la inteligencia artificial no debe ser considerada un enemigo, sino una herramienta cuyo uso depende del objetivo que se persiga. Puede ayudar a organizar ideas, planificar, estudiar o explorar otros puntos de vista, pero no debe ocupar el lugar exclusivo de una persona capacitada para abordar problemas psicológicos: “Si yo quiero resolver mis problemas psicológicos, emocional, lo que sea, tengo que ir a un profesional”, resumió Samat.
El profesional concluyó con una advertencia sobre el lugar que debe ocupar esta tecnología: “La inteligencia artificial no tiene que ser usada como un medio exclusivo hoy por hoy, es decir, no reemplaza a nadie, ni al maestro, ni al amigo, ni al psicólogo, ni a nadie”.