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Tras el triunfo de Lula y el enfrentamiento con Milei, ¿qué expectativas tienen los exportadores sanjuaninos?

El presidente de la Cámara de Comercio Exterior, Antonio Giménez, analizó el balotaje y remarcó lo que puede suceder en la provincia.

El presidente de la Cámara de Comercio Exterior, Antonio Giménez, analizó la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y descartó que la mala relación que mantiene el mandatario brasileño con Javier Milei afecte a las exportaciones sanjuaninas. 

"No ha ocurrido anteriormente ante estas mismas situaciones. De tal manera, basado en esos antecedentes, no se esperan cambios significativos en el comercio real, ya que para ambos países el comercio bilateral es muy importante", destacó Giménez, en diálogo con 0264 Noticias. 

DE DÓNDE VIENE LA MALA RELACIÓN ENTRE LOS MANDATARIOS

La relación bilateral entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva se fracturó durante la campaña electoral argentina de 2023, cuando el mandatario libertario calificó al presidente brasileño de "comunista" y "corrupto". La negativa de Buenos Aires a ofrecer las disculpas públicas exigidas por Brasilia dinamitó los canales diplomáticos tradicionales entre los dos principales socios comerciales del Mercosur.

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El distanciamiento se profundizó debido al abierto alineamiento de Milei con el exmandatario Jair Bolsonaro y sus reiteradas ausencias en las cumbres del bloque regional. Esta confrontación ideológica directa entre el modelo libertario argentino y el multilateralismo de centroizquierda brasileño mantiene el vínculo institucional en su punto de mayor enfriamiento histórico.
 
QUÉ EXPORTA SAN JUAN A BRASIL
 
San Juan exporta hacia Brasil una diversificada canasta de productos regionales e industriales que incluye aceite de oliva, pasas de uva, aceitunas, uvas frescas, vinos varietales, autopartes y pistacho. Las complicaciones iniciales que se temían tras la victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro derivaban de la marcada incompatibilidad ideológica con el presidente Javier Milei, lo que hacía presumir posibles trabas burocráticas y falta de sintonía en el Mercosur.
 
EL HISTÓRICO BALOTAJE
 
En una polémica jornada electoral marcada por denuncias y la extensión del cierre de las urnas, el presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, logró una remontada inédita en la historia del país y se impuso con el 51,78% de los votos frente al senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, que obtuvo el 48,22%. El líder de la izquierda nacional cumplirá así, a sus 80 años, un segundo mandato consecutivo, convirtiéndose en el primer mandatario brasileño en estar cuatro veces al frente del Palacio del Planalto.

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La abstención, que en la primera vuelta había superado el 21%, bajó al 19,21% y alcanzó su nivel más bajo en 20 años, sumando 3 millones más de votantes en el país.

“Les aseguro que vamos cambiar el modo de gobernar este país”, dijo Lula a sus seguidores en su primera aparición pública, con una voz más ronca de lo habitual tras varios días de actos multitudinarios, luego de la confirmación de los resultados.

En un discurso poco conciliador, el mandatario reelecto agradeció a la sociedad “como un todo”, repitió que Brasil “no acepta ser el patio trasero de nadie”, prometió regular las redes sociales y apuntó contra Flavio Bolsonaro, a quien tildó de “representante del milicianismo”.

El presidente prometió trabajar con el Congreso, que tras las elecciones del 4 de octubre se inclinó en favor del bolsonarismo, porque “el pueblo fue quien lo eligió”.
“Lo que paso hoy no fue algo normal, fue algo inaceptable”, dijo por su parte Flavio Bolsonaro en su primer discurso tras las elecciones. “Es imposible reconocer estas elecciones, vamos a pedir la anulación”, aseguró el senador en una breve aparición ante los medios.

La votación quedó atravesada por la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, quien ordenó prolongar los comicios hasta las 19 en todo el país, después de que ambas campañas pidieran más tiempo para votar. El Tribunal Superior Electoral (TSE) debió suspender la difusión de resultados parciales mientras las urnas seguían abiertas.

El triunfo de Lula supone además el primer freno al giro a la derecha que venía experimentando la región, tras casi tres años de victorias conservadoras en la Argentina, Perú, Colombia, Chile y Bolivia. El fenómeno, que algunos leen como una reacción conservadora frente a los gobiernos progresistas y otros como el hartazgo con décadas de gestiones ineficientes, encontró una excepción en el gigante sudamericano.

Brasil, la mayor economía de América Latina, se mantiene así al margen de la ola de gobiernos afines que el presidente norteamericano, Donald Trump, consolidó en la región. Lula hizo de la defensa de la soberanía nacional uno de los ejes de su campaña y planteó la elección como una disputa entre un país autónomo y uno subordinado a Washington. Con este resultado, por ende, Brasilia no se sumará al Escudo de las Américas ni declarará terroristas a las facciones criminales, una medida que el petista rechazó por considerar que abre la puerta a la injerencia extranjera.

La gestión del presidente argentino, Javier Milei, que respaldó abiertamente a Flavio Bolsonaro tras meses de tensión diplomática con Lula, también estuvo en el centro de la campaña. Con la victoria del petista, la relación entre Buenos Aires y Brasilia, los dos socios principales del Mercosur, queda ante un escenario incierto, con un vecino que apostó abiertamente por la derrota del presidente reelecto.

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Con un Congreso inclinado ampliamente hacia la oposición y una Corte Suprema debilitada por escándalos en su seno, pero sobre todo con prácticamente la mitad del país en contra y con una representación política clara en el PL y el bolsonarismo, gobernar Brasil los próximos cuatro años no será tarea sencilla para Lula.
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