El ceremonial de la Pascua: rituales y costumbres
Desde el inicio de la Cuaresma, tiempo supuestamente llamado a la penitencia, a la reflexión, hoy se lo toma como unas mini vacaciones. Hubo un tiempo donde los abuelos nos decían que no se bailaba, no se ingería bebidas alcohólicas, no se barría, no se cortaba nada con cuchillo o tijeras y no se comía carne, entre tantos durante el viernes Santo.
Existen diferentes costumbres y teorías que siguen en vigencia. Una de las más conocidas es regalar conejos de chocolate.
Aunque en realidad el conejo no es un conejo, es una liebre. El mito cuenta que Eostre (diosa relacionada con la fertilidad la cual se simboliza con los huevos, que dan nacimiento a una nueva vida) una vez salvó a un pájaro al cual se le habían congelado las alas durante el invierno, convirtiéndolo en liebre. Esa liebre, por haber sido pájaro, aún podía poner huevos. Los padres le contaban a sus hijos que esa liebre regalaba huevos durante las Pascuas pero sólo a los niños que se portaban bien. Los alemanes llamaban a ese conejo Osterhas, que significa la liebre de Oster.
En la actualidad la ceremonia de reunirse a armar y decorar huevos que luego serán obsequiados es tarea a veces de amigas y abuelas que llegan a sorprender con la creatividad de los variados diseños, mientras los más pequeños de la familia son quienes disfrutan del juego de esconder y encontrar los huevos en el jardín de la casa.
Como quiera que sea, y pese a las distintas interpretaciones que tiene esta celebración de Pascua; continúa uniendo al mundo entero, creyentes o ateos. La Pascua es una mezcla de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario y de la realidad.
Rosana Fiheroa