Funciones del Obispo Auxiliar
Los Obispos son sucesores de los Apóstoles. Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los mismos Apóstoles comunicaban el orden del Episcopado imponiendo las manos a quienes encargaban la misión en nuevas diócesis (Iglesias) y a quienes serían sus sucesores.
Desde aquellos tiempos cada Iglesia (Diócesis) tiene un Obispo como cabeza y pastor de la Comunidad, para cumplir el mandato de Jesús “vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia” (Mt 28).
También se ha ido incorporando la posibilidad de contar con uno o más Obispos Auxiliares cuando la necesidad pastoral lo requiere. Para esto el Obispo de la Diócesis debe solicitarlo al Papa, y es él quien lo designa.
El Obispo Auxiliar asiste al Obispo Diocesano en todo lo necesario para llevar adelante la misión de la Iglesia. Es una gran ayuda y apoyo para el desarrollo de las tareas pastorales. El Papa Francisco pide a los Obispos ser servidores a ejemplo de Jesús, que se inclinó ante los Apóstoles para lavarles los pies. Este servicio y cercanía a los pobres y sufrientes es lo que quiere expresar Francisco con la frase “ser pastores con olor a oveja”.
En su historia la Iglesia de San Juan de Cuyo tuvo once Obispos Diocesanos, y seis Obispos titulares. Cinco de ellos fueron Auxiliares, (dos nombrados para atender en San Luis y Mendoza) y los tres restantes prestaron servicios en San Juan: Mons. Juan Marcos Zapata (1914-1951), Mons. Leonardo Gallardo (1960-1951) y Mons. Ildefonso María Sansierra (1963-1966), quien luego fuera Arzobispo de esta Iglesia (1966-1980), y un Obispo Coadjutor Monseñor Jorge Lozano (2016-2017).