2020-02-12

IMPORTANTE

Una nena de 12 años busca una familia

Son más de 400 chicos los que se encuentran registrados en la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos la espera de ser recibidos en una casa de familia.

Una adolescente de 16 años de Corrientes, cariñosa y alegre, a la que le encanta dibujar y cantar. Está en segundo año del secundario y aprendiendo a cocinar. Cuatro hermanos de 14, 11, 8 y 6 años. Las tres mayores, mujeres; el más chiquito, varón. Disfrutan mucho los deportes, jugar al aire libre y pintar. Les encantaría conocer el cine, tener muchos amigos y que les lean cuentos antes de dormir. Viven en Misiones y sueñan con ser adoptados juntos.

Un chico muy sociable, fanático del fútbol, de la natación y de pasear. Vive en la ciudad de Buenos Aires, tiene 7 años y, si bien presenta un retraso en la adquisición del lenguaje, se supera día a día y busca apoyos para continuar aprendiendo.

Todas estas historias tienen algo en común: son niños, niñas y adolescentes que, alojados en hogares, cuentan los días a la espera de una familia que les brinde cuidados, amor, seguridad y la posibilidad de desarrollarse plenamente. Sus casos, como muchos otros, se difunden a través de convocatorias públicas, llamados abiertos a toda la comunidad que se proponen encontrar una familia para los chicos y las chicas a los que más cuesta hallarles una.

Los que esperan no son bebés recién nacidos o de menos de dos años, sin ningún problema de salud, sin hermanitos o "un pasado a cuestas", como buscan la inmensa mayoría de quienes se inscriben para ser padres adoptivos. Son preadolescentes, adolescentes y grupos de hermanos que no quieren separarse, pero también niños y jóvenes con discapacidad o problemas de salud más o menos complejos. Todos necesitan, con urgencia, que se garantice su derecho a crecer en una familia: son más 400 los que están listos para ser adoptados.

En la página de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua), que agrupa a todas las convocatorias públicas del país -excepto las de las provincia de Buenos Aires, que cuentan con su propia web -, actualmente hay 129 pedidos abiertos. De ellos, 30 son de grupos de hermanos e incluyen a 197 niños, niñas y adolescentes.

A contracorriente de los mitos que se fueron instalando con fuerza en la sociedad -como que "en la Argentina no hay chicos para adoptar" o "la burocracia es enorme"- , detrás de las cifras de las convocatorias están las historias de dolor, desencuentros y derechos vulnerados.

Fabiana Isa, psicóloga y coordinadora general del programa de extensión Atención de Niños Privados del Cuidado Parental de la Facultad de Psicología de la UBA, subraya que la adopción nada tiene que ver con la imposibilidad de concebir. Para ella, ese es el principal malentendido. "Actualmente, el foco está puesto aún en el deseo de los adultos de tener hijos y no en el derecho de los chicos de tener una familia. Por eso, es clave concientizar acerca de qué es la adopción: una institución que nació para garantizarles a los niños y adolescentes ese derecho fundamental", sostiene.

En este sentido, María Teresa Veltri, defensora de menores e incapaces del Ministerio Público de la Defensa, señala: "Hay muchas personas que creen que en la Argentina no se puede adoptar. Ese es uno de los mitos vinculados a la adopción. Ante la imposibilidad de conseguir legajos en los registros, ¿qué mejor que una convocatoria?".

Ampliar la búsqueda

Cuando un juez dicta la situación de adaptabilidad de un niño, niña o un grupo de hermanos, la búsqueda comienza en el registro de postulantes de la jurisdicción a la que pertenecen los chicos. En caso de que no se encuentre ningún legajo adecuado entre los inscriptos, se amplía a las regiones cercanas y finalmente a todo el país.

Sino se tiene éxito tras una búsqueda exhaustiva entre la red de registros, se abre las convocatorias, una herramienta que empezó a utilizarse en los últimos diez años y a las que pueden presentarse tanto quienes están inscriptos para adoptar como cualquier otra persona que considere que está en condiciones de hacerlo. En todos los casos, los postulantes deberán atravesar un riguroso proceso de selección, con entrevistas y evaluaciones.

Isa considera que las convocatorias son un gran medio para darles respuesta a los chicos que esperan. "Son un recurso más, pero para mí es espectacular, porque no podemos decirles a los chicos 'no encontramos una familia para vos en los registros' o 'te conseguí una familia, pero tenés que perder a algunos hermanitos en el camino'. Hoy el espíritu es otro", dice. Y agrega: "Es muy efectivo porque hay muchas personas que cuando ven una situación concreta, llaman. Es clave el trabajo articulado con los medios de comunicación, preservando al niño y aprovechando ese recurso que nos permite recibir decenas de postulaciones que de otra forma jamás conseguiríamos".

Para la especialista, lo más llamativo es que en general quienes se presentan a las convocatorias ya están inscriptos para adoptar, pero están "invisibles" para el sistema, porque se anotan para otro perfil de chicos. "Sin embargo, ante el pedido concreto, se animan y acuden", detalla.

 

 

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