Sputnik V y Sinopharm generan alta inmunidad celular en más del 80% de los casos, según el Conicet
Al menos una decena de estudios se dieron a conocer en los últimos meses sobre la efectividad y la eficacia de las diferentes vacunas contra el Covid-19 para generar anticuerpos, y sobre el tiempo que durarían estos con una dosis y con esquema completo. Pero pocas eran las investigaciones que se centraban en los “linfocitos T”, comúnmente llamada “inmunidad celular”.
A poco más de dos meses del lanzamiento de la plataforma de monitoreo “COVID-T”, desarrollada por un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), se dieron a conocer los resultados de los primeros análisis, que muestran una alta respuesta de linfocitos T entre las personas vacunadas en el país con las vacunas Sputnik V y Sinopharm.
En el caso de la vacuna del Instituto Gamaleya, más del 90% de las muestras estudiadas en personas con dos dosis presentó inmunidad celular. En tanto, con el fármaco del Instituto de Productos Biológicos de Pekín se analizaron muestras con una sola dosis y más del 80% mostró esta respuesta clave.
Daniel Gollan, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, había adelantado parte del resultado: “Ayer [por el lunes] tuvimos una reunión con el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza, donde se hizo un primer análisis del efecto de la enfermedad y las vacunas. Notamos una excelente respuesta en la activación de los linfocitos T ante las vacunas Sputnik y Sinopharm”.
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“La gran respuesta al linfocito T implica que en esa línea está lo que va a perdurar como defensa en el tiempo. Quedan esos linfocitos de memoria que registran al coronavirus y lo guardan en la memoria”, dijo Gollan, y agregó: “Cuando vuelven a tener contacto con ese virus, rápidamente generan anticuerpos y células ‘killers’ que matan al virus”.
Diario La Nación accedió a los detalles del estudio, que determinó: “La Plataforma permite estudiar la respuesta inmunológica T, un tipo de inmunidad distinta a la que estudiamos cuando evaluamos presencia de anticuerpos, y su duración en el tiempo frente al virus SARS-CoV-2 en personas que recibieron una y dos dosis de las vacunas aplicadas en la Argentina, en este caso en la Provincia de Buenos Aires, y en pacientes recuperados de la enfermedad”, explicó Gabriel Rabinovich, inmunólogo que está al frente del equipo de investigadores del Instituto de Biología y Medicina Experimental del Conicet (Ibyme) y donde también hubo colaboración de profesionales del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (Inbirs) de la UBA y el Conicet, y el Hospital General de Agudos “Doctor Ignacio Pirovano”.
“Medimos la probabilidad de que los linfocitos se activen a los diferentes péptidos. Nos centramos en seis variables diferentes para monitorear la activación de células T CD4 y T CD8. Ahora estamos tratando de armar un algoritmo para que, si tuviésemos que darle el resultado a los pacientes, ellos pudieran leerlo e interpretarlo fácilmente”, detalló el investigador.
Según Rabinovich, esta plataforma no está pensada, en una primera etapa, para que cada persona vaya y se haga un análisis. “Lo que buscamos aportar es conocimiento sobre este tema para que tengan más herramientas para tomar decisiones de salud pública. Es un estudio científico y población al que esperamos en un futuro se pueda ofrecer cómo un servicio”.
“De los seis marcadores hay cinco que siempre levantan muy consistentemente. Por eso estamos trabajando con bioestadísticos para poder integrarlos en un valor representativo. Lo bueno es que cuando hacemos la misma prueba en personas sin vacunación o sin haber tenido el virus, los linfocitos T no reaccionan”, detalló.