HOCKEY SOBRE PATINES
Ordoñez: el honor de ser capitán, la lección a no repetir en Novara y el destino final tras el retiro
A los 36 años, Lucas Ordoñez, hace rato que dejó de ser Luquitas, ese jugador frenético que se fue de su San Juan natal buscando el sueño de triunfar en Europa hace más de una década y media. La madurez a nivel personal, y profesional dentro de una cancha de hockey sobre patines, resultó mutua. Se retroalimentaron. El apasionamiento y lo extrovertido siempre lo tuvo, pero ahora le sumó la reflexión de manera más habitual. Estar en el más alto nivel de esta disciplina tantos años no es otra cosa que un enorme mérito del jugador formado en Barrio Rivadavia y que luego explotó en Banco Hispano. Con presente en el poderoso Benfica, en Portugal, todos estos méritos observó en él, su entrenador en la selección Argentina masculina Senior, un tal José Luis Páez, para darle hace unos meses la cinta de capitán y ser 'el referente' en el plantel que buscará el bicampeonato en fila el próximo mes en Novara, Italia.
"Es un honor, un orgullo, una mezcla de sensaciones, todas las lindas, ser el capitán de la Selección. Un sueño también. Siempre me acuerdo cuando tuve mi primer Mundial en el 2009 con 21 años y estaba al lado de monstruos como el 'Mono' Velázquez, o más adelante David Páez", recordó el delantero, en el programa 'En juego', por Radio Sarmiento (lunes y jueves 21:30 a 22:30). Ordoñez está a punto de disputar su séptimo torneo ecuménico: solo se perdió el del 2013 por una lesión en su cadera. "Nunca imaginé jugar tantos mundiales, pero creo que es la muestra de que algo bien hemos hecho. Es difícil irse a Europa como me pasó a mí y otros sanjuaninos, y dejar absolutamente todo acá. Yo me perdí los últimos años de vida de mis abuelos, el nacimiento y crecimiento de muchos sobrinos. Estar con mis primos, el día a día con los amigos y los viejos. No es fácil, pero en un momento cuando llegué al Vic (Italia), que fui el primer extranjero de la historia que contrató el club, entendí 100% que el hockey, además de mi pasión, era un trabajo y lo que iba a darle de comer a toda la familia. Luego, al estar en Barcelona, directamente empecé a vivir completamente para este deporte", destacó.
Ordoñez cerró la temporada en su club con una lesión complicada en el hombro, que recién hace unas semanas lo dejó volver a jugar. Tuvo que hacer un largo proceso de rehabilitación, aunque ya está listo para el futuro desafío con la albiceleste. "Siento que tenemos un muy buen grupo y equipo. Pero, tenemos claro que no podemos confiarnos. En el 2015 fuimos campeones, luego ganamos la Copa de las Naciones en la previa del Mundial y fuimos a China, y no nos salieron las cosas: eso no puede pasarnos ahora y es algo que estamos charlando mucho, los más grandes con los que se han ido sumando", aseveró.
Respecto al nivel actual de las selecciones, Lucas destacó que "cuando se modificó el sistema de juego con los World Skate Games todo se emparejó. Antes, en mis primeros mundiales, los grandes me decían que el verdadero torneo arrancaba en cuartos y que en la fase de grupos te ibas sacando los nervios, pero eso cambió ahora. Si tenés un mal partido en el arranque, te puede tocar un cruce con un Italia o Francia en la siguiente rueda y se complica todo realmente".
Si bien admitió que no tiene pensando autorretirarse de la selección ("jugará hasta que me quieran seguir convocando", profundizó), sabe que el retiro es algo que vendrá en el futuro y entonces una decisión de vida junto a su esposa e hijos: dónde residir de forma permanente. "Con Leticia (NdeR: Corrales, excampeona mundial con Las Águilas), siempre dijimos lo mismo y es que cuando ya no jugara ninguno más en Europa, volvíamos a San Juan. Nunca dudamos de eso. Acá tenemos todo y queremos vivir con nuestras familias porque es algo que allá se extraña mucho, y últimamente en cada ida de nuevo para Europa para comenzar cada temporada, se hace pesado. Sobre todo los niños que se acostumbran a disfrutar estar acá con sus familiares", cerró Ordoñez.