Reacomodamientos
Una foto reforzó el acuerdo entre Gobierno y bloquismo, el que se encamina a ir más allá de lo legislativo
La foto fue de un encuentro entre protagonistas que parecía que tenían diferencias irreconciliables. Por un lado, el presidente del Partido Bloquista, Luis Rueda, quien venía de mantener la alianza con el PJ que había forjado su predecesora Graciela Caselles. Por el otro, un representante y enviado del sector que se conoció como bloquismo disidente, Franco Marchese, cuya línea interna se alineó con Producción y Trabajo en la entonces oposición. Pero los tiempos cambiaron. Hoy, Rueda, diputado provincial, y la fuerza política están alejados del justicialismo, al punto de que han consolidado un acuerdo en la Legislatura con Juntos por el Cambio (JxC), que lidera Marcelo Orrego, cuya máxima expresión fue el respaldo al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Ese acompañamiento fue el que resaltó Marchese como un puntal para un acercamiento. Incluso, fue más allá al hablar de una posible sociedad en el futuro, dado que indicó que “estaría encantado que el partido nos acompañara en esta cruzada, que es la que lleva adelante el gobernador”.
Marchese, subsecretario de Trabajo de la gestión orreguista, tiró las definiciones en el programa “Demasiada información”, de Radio Sarmiento, las que reflejaron un cambio de mirada hacia la conducción de Rueda. La movida no es casual, debido a que el oficialismo necesita los tres votos bloquistas (el del presidente del partido, el del zondino Miguel Atampiz y el iglesiano Gustavo Deguer) para engordar su número en la Cámara de Diputados para conseguir la aprobación de leyes, dado que se encuentra en minoría con 12 legisladores. Aún así, requiere de otros aliados para llegar a la mayoría simple de 19 voluntades. De esa manera, el oficialismo no está en condiciones de perder socios.
Entonces, el apoyo del bloquismo es clave para futuros proyectos de ley que generen debate, teniendo en cuenta que la bancada justicialista, que es la mayoritaria, empieza a pararse fuerte como oposición.
En ese marco, además del gesto del bloquismo disidente, termina siendo un guiño del propio oficialismo. Aparte de lo legislativo, ¿el Gobierno necesita de la fuerza política que fundaron los hermanos Cantoni en otros menesteres, como una alianza electoral en las legislativas 2025? El partido de la estrella tiene dos Intendencias (Iglesia y Zonda) y cuenta con estructura territorial, a través de sus Comités en toda la provincia. Otra discusión es si dicho despliegue departamental es poco o mucho, pero existe y ayuda en, por ejemplo, la fiscalización, movilización y campaña.
Además, en las elecciones provinciales del año pasado, la fuerza política puso candidatos propios en 15 departamentos, luego de años de escasa participación, los que cosecharon poco más de 20 mil votos. Un número alejado de lo que cosechan el peronismo o Producción y Trabajo y sus aliados, pero que, en una contienda reñida, pueden ser vitales para inclinar la balanza para uno u otro lado. Más si se repite un escenario de tercios en los comicios del año que viene, entre el justicialismo, lo que quede o como se renombre JxC y La Libertad Avanza.
Por otro lado, con la partida del bloquismo, el justicialismo pierde un aliado, cuyo impacto se irá viendo. Para el bloquismo, es una señal más que positiva el acercamiento de la línea rival interna y, por ende, del oficialismo, dado que se encuentra en un reacomodamiento luego de su alejamiento del PJ. Rueda viene hablando con distintos sectores, al punto que no había descartado una sociedad con La Libertad Avanza, en base al acompañamiento histórico que ha hecho el partido a fuerzas nacionales que han gobernado el país y que, de una u otra manera, han tenido su injerencia en la provincia.
Sin embargo, las conversaciones con el referente del espacio libertario, el diputado nacional José Peluc, quedaron en stand by y con quién Rueda sí tiene un contacto directo, fruto a que trabajan en el mismo ámbito, es con el presidente de la Cámara y vicegobernador Fabián Martín, mano derecha de Orrego.
Si bien no se dirá públicamente, el bloquismo debe contener no tanto, quizás, a su cúpula dirigencial, sino a sus cuadros técnicos, profesionales y políticos, además de sus militantes, luego de que estuvieran bajo el ala del frente con el justicialismo, el que terminó cayendo en la elección del año pasado. Ahí también está puesta la mirada.
En cuanto al encuentro que tuvo impacto en el mundillo político, el enviado del bloquismo disidente (Marchese) es uno de sus referentes y un hombre de estrecha confianza y contacto con las figuras más visibles: Enrique Conti, actual vocal del Tribunal de Cuentas, y César Aguilar, hoy coordinador de Gabinete de la Municipalidad de la Capital, que conduce Susana Laciar, exponente de Producción y Trabajo.
La reunión, en la sede del bloquismo, llamó la atención porque juntó a dirigentes que, además de haber estado en alianzas distintas, atravesaron duros conflictos. En noviembre de 2021, la conducción de Rueda echó a Marchese, Conti, Aguilar, Juan Domingo Bravo y José Anselmo Aballay debido a que habían jugado con JxC, lo que significó ir en contra de la decisión orgánica de la fuerza política de participar en el frente con el justicialismo. Una sanción contemplada en la Carta Orgánica, la de desobedecer la definición de los órganos partidarios.
Bravo y Aballay apelaron la resolución del Tribunal de Disciplina, pero la Convención partidaria no llegó a cerrar ambos casos, por lo que, en la práctica, siguieron afiliados. Al punto que pudieron participar de la interna bloquista de este año dentro de una línea opositora, en la que Rueda consiguió la reelección.
Como Marchese, Conti y Aguilar no apelaron, sus castigos quedaron firmes y fueron expulsados. En el marco de la interna bloquista y finalizado el acuerdo electoral con el peronismo, Rueda convocó a esos representantes del sector opositor para tratar de llegar a una unidad. Sin embargo, en ese entonces no hubo avances, dado que surgieron condicionamientos, dado que los disidentes planteaban una renovación que, incluso, dejara afuera al actual presidente.
El tiempo pasó y Rueda comenzó a tener gestos con el oficialismo en la Legislatura. De hecho, Marchese remarcó que “entendimos que el Partido Bloquista dio un gran paso hacia adelante en el bienestar de la ciudadanía al apoyar el RIGI, al jugársela”. El dirigente recordó que la fuerza política ubicó a los tres diputados en el marco de la alianza con el justicialismo, por lo que “separarse de lo que decidió el justicialismo es para ponerlo en alto y valorar esa actitud.
Y eso se dio porque respetaron los ideales del partido bloquista, que son los que comulga también el gobernador Orrego. En virtud de eso, creemos que confluyen ideas. Entonces, creímos conveniente empezar a tender lazos de acercamiento, dejando de lado todo tipo de personalismos”.
Ante la consulta, Marchese destacó que ven de muy buen modo “un posible acercamiento” del bloquismo con el frente que lidera Orrego. “A nosotros nos encantaría”, reconoció, aunque aclaró que “eso se verá más adelante, llegado el momento de sentarse a hablar de alianzas y demás”.
Sobre la chance de recuperar las afiliaciones, el bloquista se mostró conciliador, ya que manifestó que “ambas partes acordamos no hablar del pasado, del tema de los rencores. La idea es diagramar de ahora en adelante”. Así, indicó que, “si más adelante se da la charla de las cuestiones de las afiliaciones y demás, bienvenido sea”. De esa forma, también resaltó que dialogaron de lo bueno que “sería la unidad, que es lo que todos queremos”.
Por su parte, Rueda resaltó que, “después de prácticamente 20 años, casi todo el bloquismo está coincidiendo en que tenemos que defender la provincia. Es muy importante este acercamiento y, sobre todo, se está dando una cuestión generacional, porque los que estuvimos charlando somos de una nueva generación”. De paso, un dardo a Conti y Aguilar, que cargan sobre sus mochilas años de militancia, gestión y procesos electorales.
En cuanto a las afiliaciones, el presidente del partido dijo que se podía ver “la posibilidad, a través de los órganos de conducción, de cómo se les devuelve la ficha (de afiliación). Incluso, contó que había planteado tal chance a principio de año, cuando invitó a los disidentes que participaran de las elecciones internas o que “fueran parte de la lista de unidad que estábamos buscando”.
Entre ambos sectores venía reinando la desconfianza. En el bloquismo disidente no creían en que Rueda pudiese llegar a tener gestos con el oficialismo, porque consideraban que era una especie caballo de Troya, que buscaba acercarse al oficialismo como parte de una estrategia del exgobernador Sergio Uñac, hoy senador, con quien tuvo excelente vínculo.
A su vez, se abría una puerta para que los disidentes, con su desembarco en ciertos lugares de poder, pudiesen apuntar a quedarse con el timón del partido. Hoy se ve como una quimera, debido a que la línea interna no tiene estructura en todos los departamentos.
Por último, al cuestionar la alianza del bloquismo con el PJ, Marchese mencionó que no fue “justa” porque “una alianza de socios, generalmente, es 50 y 50 por ciento”. Ante la definición, Rueda recogió el guante y señaló que, en el futuro frente que integren, “voy a buscar que tengamos igualdad en condiciones, que el bloquismo tenga la misma participación que los otros partidos”.
Así, destacó: “Por qué no plantear que, dentro del nuevo frente, el bloquismo encabece con el primer candidato a diputado nacional“. Por eso, sostuvo que “una de las cuestiones que se le cuestionaba al partido cuando estaba en otro frente era que se relegaba lugres y que no ha bíaban una participación amplia”.
Hoy se ve difícil que el orreguismo comparta una lista, en una eventual sociedad, con el bloquismo. Con la cita de las legislativas para el año que viene, el partido de la estrella hasta podría presentar una lista propia, dentro de la coalición a la que va encaminado para ser parte.