2024-10-18

Repaso en foto históricas

¿Peluqueros o psicólogos? Di Lorenzo cumple cien años, emprolijando las cabezas de los sanjuaninos por dentro y por fuera

Más que un negocio familiar, es un espacio donde se entrelazan historias, emociones y la pasión por el arte de peinar. Daniel comparte su visión de la peluquería como un lugar de encuentro y acompañamiento.

La peluquería Di Lorenzo celebra su centenario, un hito que simboliza no solo un negocio, sino una historia de familia, dedicación y amor por el arte de peinar. Con la dirección de Daniel Di Lorenzo, quien representa la tercera generación de esta ilustre saga familiar, el legado de Jusepe continúa vivo, adaptándose a los tiempos sin perder su esencia.

En diálogo con Daniel, se percibe la pasión que ha mantenido la peluquería en el corazón de la comunidad sanjuanina. “Un cliente le comentó a su madre por qué quería ir a la peluquería, y ella le habló sobre la experiencia”, relata. Para Daniel, la atención, la escucha y la empatía son fundamentales. “No es solo cortarse el pelo, sino también acompañar en otros sentidos”, explicó, mostrando que cada visita es una oportunidad para conectar con sus clientes.

La peluquería ha sido testigo de momentos significativos en la vida de sus clientes. “Los motivos son variados; la juventud viene a alinearse para un nuevo trabajo, los casamientos, los cumpleaños… y hay quienes vienen cada tres semanas porque les gusta estar siempre arreglados”, comparte Daniel, resaltando la importancia de ser parte de esos hitos personales.

Sin embargo, mantener un negocio familiar no ha estado exento de desafíos. Daniel recuerda sus casi 20 años trabajando junto a su madre y su padre, afirmando que “trabajar en familia no es fácil”. Reflexiona sobre una enseñanza de su padre: “Un animal no tiene dos cabezas. Siempre el que conduce es uno y los demás acompañan”. Este equilibrio ha sido esencial para navegar tanto las diferencias como las crisis económicas que han enfrentado a lo largo de los años.

Hoy en día, Di Lorenzo ofrece una amplia variedad de servicios que van desde cortes y coloración hasta tratamientos de nutrición capilar. Daniel observa cómo las tendencias han evolucionado: “Lo político parece haberse trasladado a este sector, y no hay lineamientos claros. Hay una amplia gama de estilos, y lo que importa es que cada cliente se sienta bonito”, dice con orgullo.

Esta celebración del centenario, Daniel reflexionó sobre su legado. “Esta fiesta es para San Juan y para agradecer a mis ancestros. Mi responsabilidad de haber llevado el apellido fue grande, y a veces agotadora. He llevado esto a lo más alto, aunque he tenido que soportar cosas que no compartía”, confiesa, con una mezcla de nostalgia y gratitud.

La celebración promete ser un evento memorable, un tributo a un siglo de trabajo, dedicación y amor por la peluquería. Para Daniel, este festejo no solo es un cierre, sino también un nuevo comienzo. “Asique el festejo va a ser increíble”, concluye, con una sonrisa que refleja la pasión y el compromiso que han caracterizado a Di Lorenzo a lo largo de su historia.

 

Historia: Un legado familiar de 100 años en San Juan

La peluquería Di Lorenzo, un ícono en el corazón de San Juan, celebra 100 años de trayectoria y 65 en su ubicación actual, gracias a la dedicación y esfuerzo de tres generaciones de la familia Di Lorenzo. Daniel Di Lorenzo, actual dueño, socio y gerente, comparte con 0264 Noticias la rica historia que ha dado vida a este emblemático salón de belleza.

La historia de Di Lorenzo comienza en 1924, cuando Jusepe Di Lorenzo, abuelo de Daniel, llegó a Argentina desde Italia, escapando de la Primera Guerra Mundial. "Don Jusepe buscaba nuevos horizontes y se encontró en la provincia con su suegro, con quien trabajó arduamente durante muchos años", relató Daniel. Sin embargo, el camino no fue fácil: en 1944, una crisis económica lo llevó a perder todo, lo que lo motivó a comenzar de nuevo. "Primero trabajó en el parque, luego se asoció con otros colegas y, eventualmente, pudo comprar el lote en Salta y Central con un préstamo nacional".

Fue en este último local donde Jusepe estableció la peluquería en 1959, creando un espacio que rápidamente se convirtió en un punto de referencia en la comunidad. "Lleva 65 años en el lugar donde todos la conocen", añadió Daniel.

Los inicios de la peluquería fueron marcados por la rusticidad, con herramientas limitadas y escasos elementos de moda. "Era una época en la que ni siquiera se usaban revistas en estos espacios". En los años 60, su padre, Arquímedes Di Lorenzo, aportó una transformación significativa al local. "Revolucionó la profesión y llevó la peluquería a otro nivel", afirmó Daniel. Con la introducción de cortes navaja, la peluquería alcanzó su auge en los años 80, destacándose especialmente en cortes masculinos.

Con el tiempo, Daniel y su madre comenzaron a involucrarse en el negocio familiar, aportando una mirada más liberal y contemporánea. "Las modas fueron cambiando, y eso se reflejó en Di Lorenzo". La pasión y el trabajo arduo que caracterizan a esta familia se han transmitido de generación en generación. Daniel recordó que su padre comenzó a trabajar en la peluquería a los 12 años, un compromiso que él también ha mantenido, dedicando varios años al aprendizaje de cortes y tendencias.

Hoy, Di Lorenzo Peinados no solo es un salón de belleza, sino un legado familiar que ha sabido adaptarse a los tiempos, siempre con un enfoque en la calidad y servicio. Con cada corte y cada cliente, la familia Di Lorenzo sigue escribiendo su historia, marcada por la perseverancia y la pasión por el oficio.

 

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