2024-10-20

Día de la madre

La mamá que transformó su hogar en un refugio de amor durante la pandemia

Durante varios meses del 2020, Eliana Ortiz, miembro de Casa Cuna, junto a su familia, abrió las puertas de su hogar para que una docena de niños vivieran allí y fueran contenidos hasta su guarda o adopción definitiva. Conocé la labor solidaria de una madre todo terreno.

Durante la pandemia, Eliana albergó a aproximadamente 12 niños de entre 0 y 6 años en situaciones de vulnerabilidad, una experiencia que le dejó valiosas enseñanzas a ella ya su familia. En el Día de la Madre, desde 0264 Noticias te invitamos a conocer la historia de Eliana Ortiz, madre y tesorera de Casa Cuna en San Juan.

Con 39 años, es madre de Bautista y Lourdes y desde pequeña, siempre soñó con ser mamá. “Jugaba con muñecas y, a los 26 años, cumplió ese deseo al tener a mi primer hijo”, compartido. Para ella, como mamá pone en práctica la empatía y la escucha activa, habilidades que considera esenciales en su rol.

Con su pareja, Eliana ha encontrado un equilibrio en el hogar, donde ambos se ayudan mutuamente. “Él trabaja para sostener la casa, y yo, como profesora, organizo mis horarios en función de mis hijos”, explicó. Su compromiso con Casa Cuna comenzó como voluntaria, y con el tiempo, fue invitada a formar parte de la comisión directiva, siendo recientemente elegida como tesorera.

 

¿Cómo llegó Eliana a Casa Cuna? 

Su acercamiento a Casa Cuna fue casual, tras leer una nota en el diario que solicitaba voluntarios. “Sentí que debía estar ahí. Mandé mi solicitud y comencé el proceso de voluntariado”, recordó. Durante la pandemia, la situación se complicó debido a la falta de personal, ya que Casa Cuna tiene un convenio con el Hospital Rawson. El personal de salud de la provincia estaba afectado por la emergencia sanitaria, y su trabajo era prioritario para hacer frente al COVID.

Decidimos recibir a los niños en nuestras casas. Por mi hogar pasaron unos 10 o 12 niños durante la pandemia. Fue una experiencia nueva para mi familia”, comentó. Eliana resaltó que su esposo siempre la apoyó en este trabajo y que sus hijos pequeños comprendieron la situación. “Se encariñaban con los niños, mi hijo menor incluso asumió el rol de hermano mayor”, relató.

La llegada de estos niños cambió la dinámica familiar. “Tuvimos que acondicionar mi habitación, sumando un cambiador y poniendo una cuna. Controlaba pañales, fiebre, y todo lo que había vivido con mis propios hijos”, explicó. Aunque el amor por los niños era inmenso, Eliana comprendió que necesitaban una familia que les brindara el hogar que merecían.

Casa Cuna no debería existir si todos los niños tuvieran familias bien constituidas y sin vulneraciones”, reflexionó. Los pequeños que albergó llegaron a la institución por situaciones complicadas, como la renuncia de los padres o la intervención de la Dirección de Niñez.

 

Eliana y su esposo pensaron en adoptar 

Eliana y su esposo alguna vez consideraron adoptar, pero decidieron no hacerlo debido a su responsabilidad con Casa Cuna. “Las ganas siempre están, pero no puedo porque uno de los requisitos no es estar inscrito en el registro de adoptantes.

Finalmente, incluyó un mensaje para las mamás nuevas: “No me gusta dar consejos, pero mi recomendación es seguir el instinto. Todo lo que se hace desde el amor siempre es mejor”. Con su dedicación y compromiso, Eliana Ortiz continúa haciendo una diferencia en la vida de muchos niños en su comunidad.

 

 

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