PREOCUPACIÓN
Una amenaza barrabrava pone en jaque los recitales de Los Piojos en La Plata
Miguel Tobar mira a cámara y dictamina: “No se van a hacer los recitales”. ¿Quién es y de qué habla? Es el líder de uno de los sindicatos de seguridad privada de La Plata y se refiere a la seguidilla en diciembre de los siete recitales de Los Piojos en el Estadio Único. Pero Tobar no es solamente un hombre del gremio de los patovicas: es además uno de los hombres clave del mundo barrabrava, con poder ilimitado en Estudiantes, cuya tribuna es manejada por su hermano, Iván, quien también lidera una facción de la UOCRA local. Este es el hombre que amenaza con dejar sin efecto el regreso de Ciro y compañía tras 15 años de ausencia y con entradas absolutamente agotadas y esta es la historia que mezcla rock, fútbol, paravalanchas, negocio de la noche, sindicalismo y política, mucha política.
Todo comenzó cuando se supo que la productora 300 había confirmado el retorno de Los Piojos con varios shows sold out en el Único de La Plata, que es el único estadio del país donde no hay que negociar cupos de entradas y puestos de comida y bebida con los barras. En Vélez por ejemplo, donde habitualmente se hacen shows, La Pandilla de Liniers, que maneja Raúl Ciminelli, tiene un acuerdo con las productoras por una cantidad de tickets nunca menor a 800, todos los puestos adentro de alimentación, donde hasta se vende cerveza que se ingresa por el portón lateral para acreditados y, según el recital, hasta cuentan un molinete habilitado, además del negocio de los trapitos y el merchandising ilegal. Todo, bajo la complicidad de la policía zonal y que llevó, por ejemplo, a un escándalo en el último show de Los Ratones Paranoicos.
La misma posición de que los recitales no corren riesgo esgrimen desde la Gobernación. Pero Tobar piensa distinto. Y tiene la fuerza de choque suficiente para traer dolores de cabeza a todo el mundo. El jueves habrá otra reunión de conciliación y ya avisó que, si no hay acuerdo, habrá paro con movilización al estadio el día del primer show fijado para el 14 de diciembre, por si a alguien se le ocurre hacer los recitales igual. Y, se sabe que cuando los barras movilizan, los problemas están a la vuelta de la esquina. Será cuestión del Estado saldar la controversia y ver, según cómo se resuelva la cuestión, hasta dónde llega el poder de la barra brava pincharrata.
Fuente: Infobae