OPINIÓN
De jubilaciones e internas: el peronismo sanjuanino está cada vez más partido y jugando para Orrego
Las señales se aceleran en el PJ de San Juan. Hace un par de semanas dos intendentes de ese palo y un sindicalista de peso, salieron públicamente a apoyar la posible candidatura a diputado nacional de Cristian Andino. Después, hablaron (sin palabras) casi todos los caciques peronistas en conjunto, al vaciarle la apertura de sesiones ordinarias del Concejo a los chimberos Daniela Rodríguez y Fabián Gramajo. Pero nadie se queda callado en el PJ, y ese es uno de los grandes problemas del movimiento fundado por Juan Domingo Perón. Gramajo, se supone algo enojado por el vacío que le hicieron y evidentemente envalentonado con el rotundo apoyo de los Orrego, salió a reclamar en Light FM que Sergio Uñac y José Luis Gioja se jubilen y pasen al olvidado e incómodo sitial “de consulta”. No solo eso, también habló de un “tándem político” con el rawsino Carlos Munisaga, novedad adelantada por este diario hace semanas. Resumen: casi todos los intendentes peronistas juegan (por ahora) con Andino, aunque en su mayoría son departamentos chicos, con poco caudal de votos. Gramajo tiene el apoyo del Gobierno y hay que esperar la definición de Munisaga, si es que se la juega de verdad por el chimbero, o si solamente está dando señales de independencia. Como se dijo desde un comienzo, el único que gana con las peleas peronistas es el gobernador Marcelo Orrego, quien en las últimas semanas metió un par de señales que seguro impactarán a su favor en la campaña política.
La incorporación de Leonardo, sobrino del tres veces gobernador e hijo de César Gioja, a la plantilla de asesores del senador Uñac, pudo haber sido una maniobra hacia el acuerdo entre ambas facciones, pero no por lo que supone la mayoría. Uñac tiene ahora una herramienta extra: si José Luis no se allana a la negociación, es probable que Leonardo termine asesorando a los libertarios o en algún otro infierno similar. Uñac resume la incorporación a un gesto más humano que político, pero la mala relación con “el flaco” ya pasó por zancadillas parecidas o peores y no sería una locura pensar que Leonardo termine eyectado de entre los asesores de Uñac si es que la interna no camina por los andariveles que prefiere el pocitano. El otrora uñaquista Mauricio Ibarra sabe muy bien de qué se trata.
Como en el giojismo, en el uñaquismo apuestan al acuerdo entre sí y ven a Gramajo y Munisaga como un problema, lo que es obvio al menos en esta etapa. Ya hay voces, y no solamente de Chimbas y Rawson, que en público piden que Uñac y Gioja se aparten, y si los líderes no actúan pronto y moderan esas manifestaciones, es posible que la idea crezca y les lime el poder interno, que viene bastante cascoteado. Los tiempos se aceleran para ellos.
El que más arriesga con salirse del libreto que le piden, es Munisaga. El ex Secretario de Seguridad de Uñac, a diferencia de Gramajo, debe dominar un departamento donde la interna del peronismo siempre ha tenido mucho protagonismo. Sería ingenuo pensar que su apoyo (si de verdad ocurre) a Gramajo no provocará alguna reacción negativa de los exgobernadores. Ya sea de Gioja, de Uñac, o de ambos a la vez. Munisaga deberá lidiar con los ataques internos, y un Gobierno provincial que a veces está y otras, no. En el uñaquismo piensan que el actual intendente de Rawson está escuchando demasiado a Ibarra, quien aún conserva vínculo con Emilio Achem, Secretario General de la Gobernación y mano derecha de Orrego. La suma es simple: Ibarra, más empoderado ahora por el Gobierno provincial tras la pelea con Uñac, empuja a Munisaga a romper con Uñac y Gioja y se dividen los pocos votos que el peronismo podría conservar en ese distrito, lo que impacta de lleno en la estrategia peronista. ¿Qué beneficio obtiene el intendente de Rawson al meterse tan de lleno en una campaña que podría traerle muchos más dolores de cabeza que beneficios? Es llamativo el interés de Munisaga, si es que todo ocurre como lo pinta Gramajo. Nadie descarta que el Gobierno esté haciendo lo suyo en la interna del PJ. Ibarra ahora tiene motivos para la venganza, luego de ser expulsado del Congreso. Todo cierra para el uñaquismo pero hay que ver cuánto de verdad hay en esa película. Ibarra se siente cómodo en los conflictos. Todos los últimos lo tuvieron como protagonista excluyente. ¿Casualidad?
El entorno del intendente de Rawson dejó trascender en una nota que publicó este diario hace semanas, que entienden que hay que tener líderes, pero que no aceptarían “patrones”, apuntando directamente a Uñac. Pero de ahí a jugar en contra de un candidato, hay un abismo. Si bien todo indica que Munisaga se alineará con las palabras de Gramajo, hay quienes todavía suponen que el rawsino simplemente está dando muestras de independencia y que no llevará la sangre hasta el río. Ahora, atendiendo a la pregunta de Gramajo, ¿es hora de jubilar a Uñac y Gioja? La pregunta podría responderse con otra un poco más fácil, ¿el peronismo está en condiciones de jubilar a alguien?
Pero lo más importante de todo no está en los nombres propios de un peronismo cada vez con más facciones. El problema para el PJ se llama Marcelo Orrego. El Gobernador acaba de dar un paso fundamental en la campaña con el boleto educativo gratuito y, por lo que se ve, habrá acuerdo salarial superlativo en los próximos meses. Si bien el Gobierno sanjuanino viene diciendo que no hay plata, a lo Javier Milei, de algún lado aparece porque los docentes están ganando incrementos al básico como nunca había ocurrido en la historia, y eso es caro. Obviamente Orrego guardó el anuncio del boleto gratis para este año, porque por el costo en plata que tiene, pudo haberlo hecho apenas asumió. Es una jugada totalmente legítima que estará a punto caramelo en el mismo año que los sanjuaninos tengamos que ir a las urnas. ¿Ilegítimo? No, para nada. Una señal política que un Gobernador tiene que dar.
Orrego está en un juego doble: es peronista para los subsidios, pero mileísta con los políticos. Entrega más de 4000 millones de pesos todos los meses a los empresarios de colectivos para que el pasaje de micro sea gratis para algunos y no tan caro para el resto, pero no quiere darles un peso a los intendentes para los sueldos de los municipales; además de marcarles que están desordenados y superpoblados. Le faltó decir el miércoles o jueves que los intendentes son casta y que deben dejar de contratar a militantes, para recibirse de mileísta de primera línea. Los intendentes se enojan, pero el juego del Gobernador es inteligente. Sabe que la plata de la campaña del PJ saldrá de los departamentos justicialistas y ahí apunta. Para eso, no hay un peso.
El otro drama que no ve el peronismo es que divididos pierden. El ejemplo está en Santa Fe, donde si bien igual perdían las constituyentes frente al gobernador Maximiliano Pullaro (radical alfonsinista), la diferencia hubiera sido mucho menos a la paliza de 19 puntos que mostró el mandatario provincial sobre Juan Monteverde, el principal candidato del peronismo. Si los tres postulantes del PJ de esa provincia llegaban unidos a las urnas, la diferencia hubiera sido de 9 puntos solamente. Una derrota, pero no una paliza. Un dato: Pullaro obtuvo 1.031.964 para llegar a la gobernación santafecina. Este domingo logró solamente 484.562 y él mismo se encargó de decir que no había que relacionar esta elección con las de cargos provinciales. Un llamado de atención para todos y en todo sentido, aunque una verdad dramática que el peronismo debería leer: divididos es mucho peor. Lo mismo puede pasar en provincia de Buenos Aires con la disputa entre Axel Kicillof y Cristina Fernández, y no hay por qué pensar que en San Juan las cosas pueden ser distintas.