Análisis
Huevos de Pascua y resurrección a los 33: San Martín se quedó con el clásico cuyano porque mostró otra actitud tras el pedido de los hinchas
“En la semana los hinchas nos hicieron saber lo que querían”, reconoció Leandro “Pipi” Romagnoli en la conferencia de prensa posterior al partido, y mencionó la trillada frase: “Los clásicos se ganan”. Palabras que habían copado las redes sociales hace varios días y que el sábado en la noche aparecieron en un cartel que la barra colocó en la fachada del club, por calle Mendoza.
San Martín venció 1-0 a Godoy Cruz tan solo poniendo eso que pedían los hinchas y justo en el domingo de Pascua. Una “resurrección” que llegó, justamente, a los 33 minutos de juego, casi como parodiando la edad que se le atribuye a Cristo, en el cierre de la Semana Santa. El gol de Franco Toloza todavía se sigue gritando en Concepción como un desahogo en medio de tanta frustración.
En la previa, los verdinegros ya no sabían a quién rezarle para que el equipo levante cabeza, pero además apuntaban contra los jugadores, reclamándoles ese plus necesario cuando las virtudes no sobran.
Este domingo el equipo dejó todo en la cancha y los hinchas lo notaron. Porque no ganó con fútbol asociado ni mucho menos vistoso: eso es algo de lo que este San Martín carece. El DT lo sabe y lo dijo, de manera elegante y solapada para no herir a sus dirigidos. Pero a la vez deslizó que junto a los dirigentes ya planean suplir una urgencia cuando termine este torneo: buscar refuerzos de calidad que jerarquicen el plantel.
Romagnoli destacó la “prolijidad” con la que el equipo afrontó el derby cuyano. El Verdinegro hizo de la necesidad y la presión una excusa para fortalecerse y “meter”, en una clase de partidos que muchas veces se ganan así. Pero también hubo orden, como lo mostraron los de Concepción en esta fecha 14 del Torneo Apertura de la Liga Profesional.
Para plantear el partido, el “Pipi” se la jugó por el regreso de Esteban Burgos, después de larga ausencia, y sacó a Rodrigo Cáseres de la zaga. En el medio también decidió no contar desde el inicio con el experimentado Diego González. El ex San Lorenzo dibujó un 4-4-2 con Alejandro Molina, Burgos, Tomás Lecanda y Dante Álvarez en defensa. En la mitad de cancha paró a Ayrton Portillo, Nicolás Watson, Sebastián Jaurena y Horacio Tijanovich. Adelante salieron desde el minuto cero Juan Cavallaro y Toloza.
Mejor en el inicio
En un duro primer tiempo en el que no se sacaban ventajas parecía levemente mejor el Verdinegro. Los dos tuvieron pocas llegadas, con un relativo peligro, pero el local sumó algunas más que su rival.
Jaurena probó sin éxito desde afuera del área en el inicio del partido y después Cavallaro cabeceó desviado un centro de Toloza. Portillo pateó muy débil al arco, y en el Tomba fue Tomás Pozzo quien quiso rematar a la red tras una buena jugada pero se topó con Matías Borgogno.
Desde los 15 minutos empezaron a aparecer los primeros murmullos contra los jugadores, tras una mala salida de Borgogno y una distracción de Portillo que dejó escapar la pelota al lateral. Sin embargo, el panorama dio un vuelco cuando después de un tiro de esquina fallido, le quedó a Jaurena, que puso un buen centro desde la izquierda para que Toloza convirtiera. Fue en el mismo arco del Norte en el que el delantero le marcó a San Martín en cuartos de final de la Primera Nacional con All Boys (su último gol). A partir de ahí, cada esfuerzo, aunque infructuoso, de algún jugador local empezó a ser premiado con aplausos, que se extendieron cuando el equipo se retiró al descanso.
Duro final
En la segunda etapa, los mendocinos mostraron algunos intentos por dar vuelta un resultado que no les permitía meterse entre los clasificados a los play off del torneo. Por momentos el partido se volvió friccionado y el árbitro Sebastián Zunino pareció acordarse de que tenía una tarjeta amilla. Recién ahí empezó a calmar algunas rispideces propias de los clásicos.
Godoy Cruz quiso imponerse y empezó a darle más trabajo a la defensa verdinegra, en donde fue creciendo la imagen del exRiver Lecanda. Pero, parado de contra, los dirigidos por el Pipi avisaron con una incursión de Cavallaro, que ingresó al área gambeteando por la izquierda y se topó con una segura intervención del arquero Franco Petroli.
Romagnoli, que ya había mandado a la cancha a Marco Iacobellis en remplazo de Tijanovich (lesionado), llamó también a Diego González para que ingrese por Cavallaro. Con Icobellis consiguió algo de aire en la salida por la banda izquierda y con el “Pulpo” ordenó la marca en el medio.
Aunque eso no parecía aplacar las subidas del ingresado Matías González, quien por el sector derecho de los visitantes intentaba complicar a los sanjuaninos. Sin embargo, fue con un centro con rosca desde la izquierda que el Tomba casi pone la paridad ante la desesperación de la defensa de San Martín.
El Verdinegro ya casi no cruzaba la mitad de cancha y en un intento por ponerle un candado al partido, el DT cambió a Toloza por Federico González, seguramente para que hiciera el desgaste de complicar la salida del fondo de los mendocinos. Pero también sacó a Molina y puso a Cáseres. Entonces el Verdinegro pasó a jugar con cinco en el fondo: tres centrales (Burgos, Lecanda y Cáseres), Álvarez por izquierda y bajó a Portillo para que cubriera el lateral derecho.
Eso, se sabe, es un arma de doble filo porque envalentona al rival. Así, el Tomba comenzó a empujar (sin orden) a la última línea local. Y, con los defensores también adelantados, llegó un remate del sanjuanino Mateo Mendoza que Borgogno rozó, salvando el cero, pero el árbitro dio saque de meta.
Reconciliación
En cada cambio que hizo el Pipi en el segundo tiempo, el jugador que salía se fue aplaudido. Y el aliento de la gente en el final fue clave para aguantar cerca de 10 minutos de un asedio tombino que hasta provocó un atolladero en el que la pelota iba de un lado a otro del área grande y nadie la podía sacar.
Cuando Zunino decretó el final, el capitán Borgogno llamó a sus compañeros para que fueran a ofrendarle el trabajado triunfo a la popular. Los hinchas les devolvieron el gesto con cánticos y pareció sellarse una reconciliación entre las tribunas y los futbolistas, porque desde las plateas también bajaba la ovación.
Más tarde, cuando las pulsaciones bajaron, el arquero volvió a dar un mensaje conciliatorio en las redes y, arriba de un video que mostraba el recibimiento que preparó la hinchada, escribió: “Gracias por estar con nosotros y hacer de este día un día inolvidable. Disfruten de esta alegría, es para ustedes”.
En otra historia de Instagram, el capitán subió fotos del equipo con la frase “cabeza, corazón y huevos”, cerrando filas con las declaraciones del DT y las necesidades planteadas por la hinchada en el último tiempo.
Ahora les queda la tarea fina de lograr que este triunfo no haya sido solo un impulso pasajero, sino que se convierta en la motivación para, ante la necesidad, agudizar el ingenio y convertirse en un equipo aguerrido. Una coraza que ayude a sumar en los últimos partidos de este torneo, para no estar tan acorralado en la lucha por no descender en la segunda mitad del año.