OPINIÓN
Las empresas familiares
¿Cuántas veces hemos visto empresas familiares que hayan podido perdurar en el tiempo?. Fundadas inicialmente por una generación y continuada por las generaciones siguientes orgullosas del legado.
Pero también, cuántas veces hemos visto empresas familiares que no logran mantenerse como tales, ya sea porque se disuelven y desaparecen, como porque son adquiridas por empresas mayores o fondos de inversión.
Si creen que solo hay empresas familiares pequeñas, basta con buscar en internet las empresas familiares más grandes del mundo, que todavía mantienen una participación familiar significativa y encontraremos una larga lista conformada por Novartis (sector farmacéutico), Roche (Salud), Walmart (Retail), entre otras tantas.
Personalmente, me ha tocado trabajar para varias empresas familiares, desde pequeñas pymes hasta grandes conglomerados multinacionales, todas lideradas por miembros de la familia fundadora y con características propias muy particulares independientemente del tamaño de la empresa.
¿Podría decirse que todas las empresas nacen familiares? Tal vez, sí. Pero es cierto que cada vez más frecuentemente las empresas aceptan abrir su patrimonio a la injerencia de nuevos socios.
Las empresas familiares constituyen un pilar fundamental en la economía de Argentina, pero también en la economía global, combinando tradición y gestión con desafíos únicos, aunque enfrentan grandes retos como la sucesión y la profesionalización.
En cuanto a las características distintivas de las empresas familiares, podemos nombrar:
- La propiedad y control a cargo de una familia. El capital social y las decisiones estratégicas recaen en miembros de una misma familia, con participación directa en cargos directivos. Pueden ser padre e hijo, hermanos, primos, etc.
- Identidad vinculante: Los socios no son fácilmente reemplazables, y existe un compromiso emocional con la empresa.
- Transmisión generacional: El objetivo central es perpetuar el legado, priorizando la sucesión frente a estrategias de corto plazo.
Todas estas características comunes en las empresas familiares les otorgan una serie de fortalezas, a saber:
- Visión a largo plazo, ya que están enfocadas en la sostenibilidad y preservación del patrimonio, más allá de ganancias inmediatas.
- Agilidad, sus estructuras son menos burocráticas, lo que facilita respuestas rápidas a cambios del mercado.
- La cultura empresarial se manifiesta en valores compartidos y la confianza interna fortalecen la identidad corporativa.
Como hemos mencionado las fortalezas, también deberíamos repasar las debilidades que plantea este tipo de organización empresaria:
Por citar las más importantes, normalmente se percibe cierta informalidad en la gestión, la superposición de roles, privilegios para familiares y falta de procesos claros en recursos humanos. También se percibe una resistencia a la delegación, el poder se concentra en figuras autoritarias, obstaculizando la innovación y la entrada de talento externo.
Por último están los conflictos sucesorios, ya que solamente el 2,6% de estas empresas sobreviven a la cuarta generación debido tanto a la preparación insuficiente de herederos, como a las disputas familiares.
En Argentina, los desafíos típicos de las empresas familiares son la ausencia de organigramas claros y la profesionalización limitada, el acceso a la financiación de las actividades, con una fuerte dependencia de autofinanciación y dificultades para atraer capital externo. A su vez, nuestro país agrega las ya conocidas, inestabilidad cambiaria y regulatoria que complica la planificación a largo plazo y la adopción de herramientas de gestión.
En cuanto a la financiación, normalmente sufren por preferir la autofinanciación y aversión al riesgo, lo que restringe oportunidades de crecimiento. Entre las razones para no abrir el patrimonio están el temor a perder influencia en decisiones estratégicas o diluir la cultura organizacional, evitar riesgos financieros externos y preservar el patrimonio para futuras generaciones, como también la preferencia por operar sin la transparencia exigida en mercados bursátiles.
En este sentido, los fondos de “private equity” (capital privado) desempeñan un papel fundamental en el mundo empresarial, actuando como motores de crecimiento, transformación y profesionalización para empresas de distintos tamaños y sectores.
Se especializan según el tipo de operación (capital semilla, crecimiento, buyout, etc.), sector y región, lo que les permite identificar oportunidades y riesgos específicos, y aportar un valor diferencial en la gestión de las empresas participadas.
Se destacan porque proveen financiamiento a empresas no cotizadas en bolsa, tanto en etapas iniciales como en fases de expansión o consolidación, permitiendo afrontar nuevos proyectos, superar situaciones de estrés financiero o llevar adelante procesos de internacionalización.
Profesionalizan la gestión exigiendo altos estándares de gestión y gobierno corporativo, asesorando a los equipos directivos, apoyando la selección y contratación de mandos clave y optimizando la estructura financiera. Participan activamente en la definición de la estrategia de la empresa, aportando experiencia sectorial, redes de contactos y know-how para maximizar el valor de la compañía. Suelen involucrarse en la gestión para reducir riesgos, mejorar la productividad y acelerar la innovación, lo que se traduce en mayores tasas de crecimiento y tienen un horizonte de inversión de 4 a 7 años, durante el cual preparan a la empresa para una venta estratégica o una oferta pública inicial (IPO), maximizando el precio de salida y asegurando la continuidad del negocio.
En Argentina, varias empresas familiares han sido adquiridas por fondos de inversión, reflejando una tendencia creciente impulsada por las nuevas generaciones que prefieren vender el negocio familiar para diversificar su patrimonio y apostar por otros sectores o vehículos de inversión como “family offices” o fondos financieros.
Los fondos de inversión en Argentina suelen enfocarse en empresas familiares medianas con trayectoria, buenos balances y potencial de crecimiento, especialmente en sectores como agricultura, salud y hotelería, donde pueden aportar capital y gestión profesional para potenciar su desarrollo.
El fondo de inversión Grupo Exxel, activo principalmente en Argentina durante la década de 1990 y principios de 2000, realizó múltiples adquisiciones de empresas familiares y corporativas en diversos sectores.
Entre sus compras más destacadas en Argentina se incluyen:
- Ciabasa, la división de aerosoles de YPF, Poett San Juan y Edesal (1993-1994).
- Empresas del sector salud como Argentina Health Care Corporation y el Grupo SPM (Sistema de Protección Médica).
- Argencard, la empresa con licencia Mastercard para Argentina y Uruguay.
- Cadenas de supermercados como Supermercados Norte, Devoto (Uruguay) y otras bajo fondos específicos.
- Empresas del grupo Alfredo Yabrán, incluyendo Correo OCA, Edcadassa, Interbaires y Villalonga Furlong.
- Diversos negocios en alimentación y retail, como Catering Holding CO, Bodegas y Viñedos Lopez, Casa Tía, Compañía de Alimentos Fargo, Havanna, Freddo, Hipermercados El Tigre, Panificación Argentina y varias cadenas de supermercados como Lozano, UNIMARC, Abud, Cadena Mega, El Guri, Los Hermanitos, Norte y Tanti.
Estas adquisiciones se realizaron a través de distintos fondos de private equity constituidos por Exxel, con sede en las Islas Caimán, y orientados a consolidar y profesionalizar sectores clave de la economía argentina y regional.
En resumen, el Grupo Exxel fue uno de los principales fondos de inversión que adquirió y gestionó un amplio portafolio de empresas familiares y corporativas en Argentina, abarcando sectores como salud, retail, alimentos y servicios, con un enfoque en la reestructuración y expansión de estas compañías.
Tras la compra, es común que los antiguos directivos permanezcan en la empresa durante un período de transición para asegurar la continuidad operativa y facilitar la profesionalización de la gestión.
En síntesis, las empresas familiares enfrentan un equilibrio delicado entre tradición y adaptación. Su éxito depende de profesionalizar la gestión sin perder su esencia, mientras exploran herramientas como el “private equity” para crecer en mercados cada vez más competitivos.