Alegatos
La Defensa Oficial, provocadora con la querella, Fiscalía y la familia Tellechea: “Nunca hubo un interés verdadero por buscarlo”
DEn las últimas dos audiencias en el juicio por la desaparición forzada del ingeniero Raúl Tellechea, la Defensa Oficial, a través del titular Esteban Chervin y el coadyuvante Sergio Herrero, apuntaron a validar las declaraciones de testigos que indicaron que lo vieron en San Luis y La Plata, por ejemplo, luego de que no se tuviera noticias sobre su destino. En ese contexto, los defensores esgrimieron durísimas y provocativas definiciones contra Fiscalía y la familia Tellechea y su abogado, al punto de señalar que “nunca hubo un interés verdadero por buscarlo”.
Chervin y Herrero defienden a los expresidentes de la Mutual de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Luis Moyano y Miguel del Castillo, y al expolicía Alberto “Lali” Flores. Los tres fueron acusados de la desaparición forzada y los fiscales Francisco Maldonado y Dante Vega, más el querellante Conrado Suárez Jofré, pidieron que sean condenados a prisión perpetua.
La misma solicitud recayó contra los otros exdirectivos de la entidad, Eduardo Oro y Luis Alonso, el exjefe de Policía Miguel González y exjefe de la División Seguridad Personal, Mario León. A su vez, los acusadores también coincidieron en plantear que Isabel Ahumada, empleada de la Mutual, sea castigada con 10 años de cárcel, mientras que no acusaron al falso arrepentido Sebastián Cortéz Páez y Marcelo Cachi, exsecretario del Consejo Superior de la UNSJ.
La Defensa Oficial está llevando sus alegatos y ayer expuso el coadyuvante Sergio Herrero, cuya tarea, de acuerdo a las disposiciones de la Defensoría General de la Nación, colaborar con el defensor titular, que es Chervin. Así, tomó el testimonio de Mirta Navarro, inspectora de playa de la Terminal de Ómnibus, quien había señalado que vio a Tellechea el 29 de septiembre de 2004, un día después de que el ingeniero fuera visto por última vez, junto a otra persona y que averiguaron los horarios de colectivos con destino a San Luis.
Luego, que el 31 de septiembre de ese año, la testigo Nancy Vargas había declarado que observó a Tellechea en el patio de comidas en un shopping de San Luis. Incluso, puntualizó en un informe de un comisario de Policía Federal, de apellido Berazategui, que indicó que el 17 de noviembre de 2010, luego de tareas investigativas, se determinó que Tellechea había participado como comisario deportivo de la quinta edición de la vuelta ciclística a San Luis.
Fue ahí donde Chervin tomó la posta y destacó: “Vamos a suponer que el informe contenga datos erróneos, ¿a la querella no le interesó en 2010 cómo verificaron eso? ¿De dónde sacaron esa información? ¿Cómo la pudieron constatar? No. Hicieron de cuenta como si no hubiese existido. Este es otro de los indicadores que nos da la pauta que no estaban interesados en saber qué había pasado con Tellechea. No era un elemento que servía para la tesis de la desaparición forzada sostenida por la familia”.
Además, el defensor coadyuvante reflotó el testimonio de Inés Gómez de Brione y su hija adoptiva, quienes habían manifestado que, mientras se encontraban en la terminal de La Plata, Buenos Aires, también vieron a Tellechea. Fueron algunas de las declaraciones que utilizó junto al defensor Oficial, dado que esta tanda de alegatos arrancó el lunes.
De esa manera, los defensores públicos apuntan a que las juezas Eliana Rattá, Gretel Diamante y Carolina Pereira tengan en cuenta esos testimonios como parte de la argumentación que señala que Tellechea no fue víctima de una desaparición, sino que se fue de manera voluntaria. Argumento que fue delineado en la primera parte de los alegatos defensivos. ¿El motivo? Por la supuesta defraudación que habría cometido el ingeniero en la Mutual, según la estrategia de la Defensa de tres de los principales implicados.
Dichas declaraciones están en los expedientes, las que fueron evaluadas por la Justicia provincial y forman parte de la causa en el fuero federal y que, finalmente, fueron desechadas como hipótesis. ¿Tendrán eco o no en la sentencia de las integrantes del Tribunal Oral Criminal Federal?
En ese marco, Herrero dijo que, “promediando la causa en la Justicia provincial, atento a que no conseguían dar con el paradero de Tellechea, y haciendo nuestras las palabras de Mariana Tellechea (en referencia a una entrevista), lograron el cambio de carátula por la gran presión social y mediática que realizaron”.
Fue así que Chervin sostuvo que “nunca hubo un interés serio, verdadero, por parte de sus allegados, de buscarlo (a Tellechea), de saber qué es lo que pasó realmente, sino que utilizaron subrepticiamente el verbo investíguenlos (a los exdirectivos de la mutual) por acúsenlos, procésenlos, condénenlos”.
Incluso, destacó que “las exigencias de cualquier familia son válidas en la medida que estén direccionadas a reclamar el mayor esfuerzo para que se determine que pasó. Una exigencia relacionada con una hipótesis que sólo surge de una creencia de los allegados de Tellechea no es un reclamo cívico válido. Es presión en un sentido determinado. Y vaya que funcionó”.
En la conclusión de esta etapa de los alegatos, Herrero las declaraciones de los testigos que mencionaron fueron “serias, objetivas y concordantes. A esta altura, resultan irrefutables”. Luego, disparó contra la querella y Fiscalía. “Afirmar que el ingeniero Tellechea se encontraba privado de su libertad física y ambulatoria en la mañana del 28 de septiembre de 2004, en oportunidad de conversar con el matrimonio Torres, a esta altura del proceso, resulta un verdadero dislate".
También expresó que "parte de los operadores judiciales y acusadores, tanto público como privado, intentaron silenciar, ocultar, borrar de un plumazo, ocultar bajo la alfombra a los testigos que refieren haber visto a Tellechea luego de su presunta desaparición el 28 de septiembre de 2004”.
No fue lo único, ya que dijo que “la causa en la Justicia Federal solo llevó adelante una investigación direccionada hacia los miembros de la Mutual, marcada por una renuncia y desinterés en saber qué pasó con Tellechea”.
Inclusive, le apuntó a Fiscalía al señalar que los testigos que vieron a Tellechea fueron “objeto de persecución penal mediante la construcción de supuestas teorías conspirativas, en connivencia con la Policía de San Juan o los imputados. Totalmente insólitas e inexistentes”.
De esa forma, cerró remarcando que “la única verdad que las partes acusadoras vinieron a buscar en el juicio es una verdad construida a medida de sus intereses persecutorios” y que “no existe un solo elemento en este proceso que haya permitido verificar, siquiera como indicio, que Tellechea fuera privado de su libertad, ni secuestro, detención, aprehensión, captura. Nada”.