ESTE DOMINGO
Monseñor Larrazábal en el Tedeum patrio: "No puede haber diálogo con violencia, ni lugar para la indiferencia"
Como parte de los actos de celebración de un nuevo aniversario de la Patria, el gobernador Marcelo Orrego y autoridades participaron del clásico y solemne tedeum en la Catedral de la provincia. La ceremonia fue oficiada por el obispo auxiliar, monseñor Gustavo Larrazábal, quien compartió su homilía con un mensaje orientado al, diálogo y a la paz, pero no la percepción de la paz que se tiene comúnmente, sino de la "paz del Señor".
"Este mundo desea la paz, pero una y otra vez se le escapa entre las manos, y parece que ya nos hemos conformado con vivir en medio de una “tensa calma”... Si vamos a hablar de la paz, en primer lugar, debemos clarificar a qué tipo de paz se refería el Señor, que, al fin y al cabo, es la verdadera paz... Para nosotros la paz podría ser descrita como la ausencia de problemas, la liberación de las presiones, tener abundancia de lo que necesitamos, disfrutar de comodidad y tranquilidad, tener seguridad y estabilidad en medio de las circunstancias difíciles... ¿Era a este tipo de paz a la que el Señor se refería? Parece evidente que no. Desde la perspectiva del Señor, su paz tiene que ver con la situación de la persona que disfruta de una buena relación con Dios en cualquier circunstancia de la vida. Es una paz basada en el conocimiento íntimo de Dios, un Dios omnipotente que está en el control de todas las cosas, un Dios sabio que nos ama y cuida en cada instante de nuestras vidas...", dijo el obispo auxiliar en la homilía, estableciendo las diferencias entre la idea de paz que tienen las personas y la paz espiritual.
En ese sentido, Larrazábal señaló que la "escucha activa" es la clave para encontrar los consensos, para resolver la diferencias y es el diálogo, lo que permitirá encontrar la paz.
"También nuestros próceres, pro hombres en la Semana de Mayo de 1810, dieron forma y entendieron que la libertad no se conseguía sin el pueblo, y sin la escucha del grito de libertad e independencia que el mismo pueblo anhelaba.
Distantes en el tiempo, nosotros los argentinos hemos de darnos cuenta que no puede haber diálogo con violencia, porque ésta no posee lógica. No puede haber connivencia con la injusticia, porque ésta empobrece al vulnerable. No hay lugar para la indiferencia, porque ésta mata. No hay trato con la Trata de personas, porque mancha la dignidad humana"...
Por último, señaló que la paz espiritual se encuentra "sembrando las semillas de la Justicia"
"La paz es, por tanto, un don de Dios, pero se convierte también en tarea humana, a la que está asociada una bienaventuranza de Jesús: “Felices los que construyen la paz, porque serán llamados hijos de Dios... Sin duda llegará la paz del cielo, pero para quien haya sembrado semillas de justicia y paz aquí. Porque siempre la paz será fruto maduro de la justicia cotidiana", concluyó.