DEPORTE EXTREMO
En qué consiste el entrenamiento de la deportista que nadó en el dique Punta Negra, mientras todos miraban la nieve
El domingo, cuando la nieve sorprendía a San Juan y muchas personas salían a disfrutar del fenómeno, Beatriz Lund elegía otro camino. Se metía en el dique Punta Negra, con el termómetro marcando apenas 13 grados, para seguir su preparación para la Copa del Mundo de Natación en Aguas Heladas que se disputará del 4 al 10 de agosto en El Calafate.
“Estaba esperando que llegara ese frío para poder ir al dique”, cuenta. “Voy todos los fines de semana, también feriados, incluso algún día entre semana cuando puedo. Pero ese domingo era especial: necesitaba entrenar en condiciones similares a lo que me espera allá”.
A sus 61 años, Beatriz nada durante todo el año en aguas abiertas. Empezó con el triatlón en los años 80, participó de más de una decena de Ironman (incluido uno completo) y desde hace tres años encontró en la natación en aguas frías su nueva pasión. “Me encanta desafiarme. Si ya no puedo correr como antes, elijo nadar. Me gusta experimentar cosas nuevas y poner a prueba mis límites”.
El entrenamiento es tan extremo como riguroso: además de nadar regularmente en el dique, realiza baños de inmersión en agua con hielo, mete su cuerpo en cámaras frigoríficas a -15 grados y sumerge diariamente sus manos, pies y rostro en agua con cubitos. “Es la única forma de aclimatarme, porque el agua en Calafate va a estar a 2 grados. Y el clima de San Juan no me ayuda”.
La Copa del Mundo en la que competirá no permite el uso de traje de neopreno. Por eso nada en “cuero”, como ella misma dice, y trabaja con ejercicios respiratorios, yoga y mucha preparación mental. “Estoy experimentando técnicas para mantenerme relajada dentro del agua. El frío contrae el cuerpo, y eso puede hacerte perder tiempo o salir antes de lo previsto”.
Beatriz ya participó en encuentros previos en el sur, incluso nadó en el río Santa Cruz en una competencia llamada “Desafío Ara San Juan”. Para anotarse en la Copa del Mundo debió presentar estudios médicos exigentes que avalen su estado físico. “Gracias a Dios, todos los estudios me dieron bien. Así que me inscribí y acá estoy, entrenando cada día”.
La nadadora comentó que en San Juan no hay referentes, y agregó “solo una señora me acompaña los sábados, pero ella todavía usa traje. Yo ya me lo saqué para adaptarme a lo que se viene”.
Beatriz ama las distancias largas, pero ahora entrena para pruebas cortas por la intensidad que implica nadar en aguas heladas. “Soy fondista, pero estas competencias exigen otra estrategia”.
Además, recuerda su época de Ironman. “Me recontra organicé. Trabajaba, entrenaba, me iba con la ropa de ciclista al trabajo para salir directo a pedalear. Fue una etapa hermosa”.
También recuerda el momento más duro de su vida deportiva: la lesión en la cadera que le impidió correr la maratón de Buenos Aires. “Fue mi primer abandono. Me afectó muchísimo. Me sentí como cuando Maradona dijo ‘me cortaron las piernas’. Pero acá estoy, transformando esa caída en una nueva oportunidad”.
De esta manera, Beatriz, la nadadora sanjuanina, se prepara para un nuevo desafío donde desafía su propia resistencia frente al frío extremo. Esta atleta se prepara con determinación para competir en el Winter Swimming World Cup, un evento internacional de natación en aguas heladas que se realizará en agosto en El Calafate, frente al imponente glaciar Perito Moreno.