2025-07-06

HISTORIAS

Promesa cumplida: qué pasó con Sultán, el perro de Juan, el hombre que murió de frío por no abandonarlo

Juan vivía en la calle y, por no separarse de su fiel compañero, se negó a recibir atención médica. Falleció el 4 de junio en Mendoza. Después de lo sucedido, el animal fue adoptado por una familia que lo conocía de siempre y que prometió cuidarlo como él lo hacía.

El 4 de junio pasado, Juan murió internado en un hospital mendocino. Vivía en la calle, sufría de EPOC, neumonía y problemas cardíacos. Aunque ya no podía más, se resistía a recibir atención médica porque eso implicaba dejar solo a su fiel compañero: Sultán, un perro mestizo que lo seguía a todos lados. Solo accedió a ir al hospital cuando María del Carmen, una vecina que siempre lo ayudó, le prometió que cuidaría del animal.

Esa fue la última preocupación de Juan antes de cerrar los ojos para siempre: su perro. “Cuídeme a Sultán”, le rogó a María del Carmen en la puerta del hospital. Ella cumplió la promesa. Lo llevó a su casa, le armó una cama en el patio con el colchón de Juan para que no lo extrañara y lo cobijó. Pero tenía otros seis animales rescatados y sabía que no podría tenerlo por mucho tiempo.

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Entonces, comenzó a buscarle una nueva familia. Gracias a los grupos de ayuda animal del barrio, la historia de Sultán se viralizó, y no tardó en aparecer una persona dispuesta a adoptarlo. Fue una joven que lo conocía desde hacía años, hija de los dueños de un quiosco cercano, donde Juan y su perro solían pasar el día.

"Juan no hubiese entregado nunca al perro", dijo con convicción la nueva dueña. “Lo cuidaba con lo poco que tenía, pero lo tenía muy bien. Estaba vacunado, tenía su chalequito, su collar, su comida”, recordó.

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Sultán ahora vive en una casa, duerme sobre una cama y recibe caricias que no le faltaron ni en su vida en la calle. Aunque su dueño ya no está, el perro sigue rodeado de amor. Corre, juega, mueve la cola y parece feliz.

Mientras tanto, el cuerpo de Juan continúa en la morgue del hospital Scaravelli. Sin DNI físico ni familiares a la vista, esperan identificarlo por sus huellas digitales para poder darle sepultura. María del Carmen y otros vecinos piden poder llevarle flores o, al menos, esparcir sus cenizas en algún lugar con flores. Porque, como él hizo con Sultán, sienten que también deben cuidar de su memoria.

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