2025-09-19

Historias

Sigue a San Martín desde los 8 años y este viernes cumple el sueño de patear un penal en la cancha: “Pisar otra vez ese césped es algo que no me voy a olvidar”

Pablo Bretillot se considera “termo” del Verdinegro y adonde va lleva prendas con los colores del club. En su casamiento no solo usó una particular corbata, sino que también ingresó con su esposa al salón de la fiesta con bengalas verdes y negras.

“Yo soy medio termo con San Martín, es mi estado de ánimo. Si ganamos se respira y se vive feliz, pero si perdemos capaz que no te hablo por un largo rato, me quedo masticando bronca por dentro. Ser hincha de River o de Boca es muy fácil; ser hincha del club de tu ciudad es distinto, y más de este cuadro hermoso como es el Verdinegro”, confiesa Pablo Bretillot, que este viernes cumple el sueño de patear un penal en la cancha de su querido club, en el entretiempo del partido ante Vélez, por el Torneo Clausura de la Liga Profesional.
A través del certamen “Argentina patea” que impulsó la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), los hinchas de distintos clubes de Primera División pueden ingresar a las canchas y sentirse jugadores por algunos minutos.
“No es la primera vez que entro al campo de juego, aunque hace muchos años que no piso el césped del Hilario Sánchez. Poder estar ahí otra vez es algo que no me lo voy a olvidar nunca más en la vida, y más tener la suerte de patear un penal y tratar de hacerlo, ojalá”, se ilusiona el joven de 33 años que es socio del Verdinegro y va a la cancha desde los 8. También remarca una credencial abstracta que lo llena de orgullo: “Vivo en el Pueblo Viejo de Concepción, a dos cuadras de la plaza -Juan Jufré-”.
Pablo repasa que “en casi todos los partidos de local, en Instagram hacen un sorteo en el que tenés que etiquetar a amigos que sean socios activos del club y queda esperar a que sea suerte”. “Así se dio, fue un terrible notición el que me dieron. Tuve que buscar a seis personas que vayan a este partido y estén al día con la cuota. Varios de ellos son conocidos míos de la cancha, así que armamos un grupito. Esperé a que me dieran el ok desde la organización y quedamos seleccionados”, explica el fanático.

LOCURA POR SAN MARTÍN

Bretillot es arquero de futsal, actualmente no tiene club, pero cuenta que jugó “en Deportivo Belgrano, UDA, Independencia y La Colombia”. “En fútbol 11 ni la veo”, reconoce entre risas. Por eso, para este viernes lleva a otro amigo que también es arquero y él, capitán de su equipo, eligió patear.
Como “termo” por San Martín trata de “evangelizar” a los que tiene a su lado y convencerlos de que vayan a ver los partidos. Así lo hizo en su casa: “Logré llevar a quien hoy es mi esposa a la cancha y que se pusiera remeras mías de SanMa siendo fanática de Boca, y hacerla un poco hincha nuestra”.


Su papá fue quien le enseñó a amar al club de Concepción, por eso cuenta que hace poco tiempo disfrutó volver a “compartir cancha” con él. “Hace un par de años pude llevar también, por primera vez, a mi madre y eso me hizo muy feliz”, relata sonriente.
Pablo es uno de los 58 hinchas que en julio de 2023 viajó en un colectivo junto a la Percusión Verdinegra con la intención de ver el partido entre el Verdinegro y el Fortín en el estadio de Belgrano de Córdoba, por la Copa Argentina. Pero el vehículo se quedó varado en Villa Mercedes, San Luis, por una falla mecánica.
“Nunca pudimos llegar al partido, así que nos llevaron a un parque y desde ahí le hicimos el aguante al Verdinegro. La gente que pasaba no entendía nada. Los chicos sacaron los bombos, trompetas, banderas y alentamos a la distancia”, recuerda sobre aquella jornada que terminó con alegría, pese al sinsabor de no haber estado en el estadio de Alberdi, porque San Martín se impuso en los penales y pasó a octavos de final.
Las anécdotas de alguien que se reconoce “termo” de su club parecen no tener límites. Él las cuenta con algo de vergüenza, pero también con mucho orgullo, porque es la pasión de alguien que pasa todos los días de su vida pensando en su Verdinegro.
“A dónde vaya tengo que llevar algo con los colores, ya sea remera, pantalón, gorra y, si no se puede, alguna combinación de bóxer verde y jean negro, pero siempre con códigos”, se ríe. Y va por más: “A la corbata que usé en mi casamiento la hice toda negra con franjas verdes, y la entrada al salón de la fiesta fue con bengalas de los colores más lindos del mundo”.
Hoy espera gritar un gol de penal en el mismo arco del costado Sur en donde en 2007 Luis Tonelotto le cumplió el sueño de llevar a su equipo a Primera. Será otra más para el cuaderno.

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