2025-11-07

tras la publicación en el Boletín Oficial

La Cámara Vitivinícola de San Juan, entre el alivio por “menos controles” y el lamento por la pérdida de estadísticas oficiales, tras la desregulación del INV

Gustavo Samper, presidente de la entidad y vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina(COVIAR) afirmó que la eliminación de casi un centenar de normas permitirá reducir la burocratización.

Gustavo Samper, presidente de la cámara vitivinícola de San Juan y vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) habló sobre decisión del gobierno nacional de eliminar 973 normas con el objetivo de desburocratizar la elaboración del vino.

Samper expresó que la medida es principalmente positiva porque reduce el control excesivo por parte del instituto regulador, el cual se había vuelto “voraz”, imponiendo costos innecesarios a las bodegas. Sin embargo, señaló que “sería importante conservar la parte estadística del instituto, como los datos sobre cosechas y variedades, para mantener la información del sector”.

“Es verdad que el instituto tiene un rol demasiado grande y gigante, pero también tiene algunos roles que son bastante interesantes y es fundamental, tal vez, de conservar. Las estadísticas que maneja el INV no se deberían desestimar”, dijo en diálogo con Demasiada Información.

De acuerdo a los dichos de Samper, con la eliminación de alguna de estas normas, las referidas a los controles, las bodegas podrán reducir costos.  "A veces uno tenía controles, sobre controles, de controles. Es más, las bodegas en general tenemos un costo o un sobrecosto para sostener solamente, por ejemplo, una de las medidas, que decía que vos tenías que tener abierto los 365 días y las 24 horas la bodega a expensas de cualquier inspector que se le ocurra ir a verificar", ejemplificó.

"Me parece que teníamos un control excesivo e imposible de llevar adelante", agregó. 

El anuncio

Según la resolución, el INV dejará de intervenir en las etapas iniciales e intermedias de la producción -como el viñedo, la cosecha, la elaboración o el transporte- para concentrarse exclusivamente en el control de los productos finales embotellados. Su función principal será garantizar que los vinos sean aptos para el consumo y que no estén adulterados.

Asimismo, los controles de trazabilidad, como las certificaciones de origen, añada y varietal, pasarán a ser optativos y podrán ser gestionados por los propios productores o por entidades privadas, según las necesidades comerciales de cada empresa.

El nuevo esquema alcanzará a productores de uvas, bodegas, fábricas de mosto y espumosos, plantas de fraccionamiento y de productos enológicos, comercializadores, distribuidores, exportadores e importadores, así como a laboratorios enológicos y operadores registrados.

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