PREOCUPACIÓN
Los eventos en salones cayeron entre un 20 y un 30% en 2025 y pierden terreno ante las fiestas informales
El sector de los salones de eventos en San Juan atraviesa un panorama complejo debido a lo que consideran una "competencia desleal" sin precedentes. Ernesto Cortínez, presidente de la Cámara de Propietarios de Salones de Eventos, señaló que la actividad formal ha sufrido una reducción de entre el 20% y el 30% durante el último año respecto al 2024. Según el referente, esta caída no se debe únicamente a la situación económica, sino principalmente al crecimiento exponencial de fiestas informales o "clandestinas".
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La principal preocupación de la Cámara radica en la proliferación de eventos organizados en quintas alejadas, en zonas como El Médano, Zonda, Rivadavia y San Martín. Cortínez denuncia que estos lugares operan sin ningún tipo de habilitación oficial, limitándose a ofrecer un terreno parquizado un DJ y el alquiler de dos o tres baños químicos para recibir a los asistentes.
Advierten que, mientras a los salones establecidos se les exige una lista cada vez más costosa y compleja de habilitaciones, los eventos clandestinos operan bajo sin enfrentar consecuencias. De hecho, ya manifestaron esta preocupación en reuniones previas con autoridades provinciales
La falta de seguridad es uno de los puntos más alarmantes destacados en la entrevista. Cortínez enfatizó que estos lugares informales no cuentan con seguridad eléctrica, médica ni seguros de responsabilidad civil. "Si se electrocuta alguien, vaya a cobrarle a Gardel", sentenció el empresario, contrastando esta informalidad con la cobertura total que ofrecen los salones habilitados.
El impacto de esta informalidad ya ha mostrado sus peores facetas. El representante de la Cámara recordó hechos complejos ocurridos el año pasado en fiestas de este tipo, mencionando casos de violencia física que se ven facilitados por la falta de control en estos entornos no regulados. Para el sector, el riesgo para la integridad física de los jóvenes es altísimo en estas reuniones.
Desde el punto de vista económico, la diferencia de costos es abismal y desleal. Cortínez detalló que el salón de eventos debe afrontar gastos de mantenimiento, personal y permisos, mientras que una quinta o finca particular ofrece precios mucho más bajos al carecer de infraestructura básica como grupos electrógenos, bancos de frío o sistemas de iluminación profesional. Esta brecha empuja a muchos clientes a optar por la opción más barata, ignorando los riesgos.
Cortínez también se refirió a los costos del catering, que hoy oscilan entre los 50.000 y 200.000 pesos por persona, dependiendo del nivel de servicio. En los salones habilitados, incluso el servicio de comida debe contar con habilitaciones específicas de catering, algo que no se cumple en las fiestas informales, donde a menudo se ofrecen servicios de lunch sin controles bromatológicos.
A pesar de este panorama sombrío, el sector ha recibido un alivio por parte del gobierno nacional señalan. El empresario destacó como muy positivo que ya no se deba pagar a los impuestos de SADAIC y AADI CAPIF para eventos privados como casamientos o cumpleaños de 15. Esta medida ha eliminado un gasto "muy significativo" que antes se cobraba casi sin excepciones y que pesaba fuertemente sobre el presupuesto de los clientes.
Es importante notar que esta exención de impuestos musicales aplica exclusivamente a eventos privados; los boliches y locales comerciales deben seguir abonando dichos cánones. Para los propietarios de salones, este cambio es un avance en la mejora de las condiciones impositivas, aunque el problema central sigue siendo la competencia con las fiestas informales
La presidente de la Cámara define a los salones de eventos como una "industria sin chimenea" fundamental para la economía provincial. El sector moviliza una enorme cantidad de trabajadores indirectos, incluyendo jardineros, pileteros, servicios de alimentación y personal de barras, lo que lo convierte en un motor económico que hoy se siente amenazado.
En busca de soluciones, los representantes del sector han mantenido reuniones con Bomberos, la Secretaría de Seguridad y la división de Leyes Especiales. El objetivo de estos encuentros es poner en conocimiento de las autoridades la gravedad de la problemática y solicitar una fiscalización más rigurosa que permita nivelar la cancha para quienes operan dentro de la ley.
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Finalmente, Cortínez instó a que se realice un análisis constructivo de la situación, destacando que no se trata solo de una cuestión de rentabilidad empresarial, sino de seguridad pública y legalidad. El sector espera que para lo que queda del 2026 se tomen medidas concretas para frenar el crecimiento de la clandestinidad y proteger la actividad.