Albardón
La fábrica de galletitas volvió a cambiar de dueño, se mantuvo al personal y la provincia espera que ahora se incremente la producción
Un empresario de Buenos Aires compró todo el paquete accionario de la histórica fábrica de galletitas de San Juan, más conocida como Dilexis. Según confirmaron desde el Ejecutivo local, a través del Ministerio de la Producción, el acuerdo se realizó a fines del año pasado y quedó formalizado a principios de este mes, al punto que las autoridades locales ya están al tanto del cambio. La inversión privada no es menor, ya que, según explicaron desde la Secretaría de Industria y Comercio, el nuevo dueño mantuvo los 290 puestos de trabajo que habían quedado en duda a fines de 2025 y ha prometido realizar una inversión para actualizar la tecnología de la planta y así aumentar la producción. Si bien desde el Gobierno no dieron a conocer el nombre del propietario, indicaron que se trata de un privado ligado al rubro de la harina, el azúcar y la fábrica de golosinas Georgalos, por lo que las autoridades locales no prevén que existan inconvenientes futuros de falta de materia prima o comercialización de los productos fabricados. Fuentes empresariales calificadas indicaron que la adquisición fue realizada por Juan Carlos Crovella, quien, a mediados de 2019, asumió la administración y arrendamiento del ingenio azucarero Ñuñorco, en Tucumán.
La fábrica de galletitas de Albardón atravesó un complejo escenario económico durante el año pasado, cuando en agosto los antiguos propietarios decidieron parar la producción y dar licencia al personal, lo que generó preocupación e incertidumbre en los casi 300 trabajadores. Incluso, hubo atraso en el pago de salarios y el aguinaldo, que se liquidó en cuotas, complicaciones que han sido “regularizadas”, según reconoció Alejandro Martín, secretario de Industria y Comercio local. Cabe recordar que durante 2024 la fábrica de galletitas contaba con dos propietarios, dado que una parte del paquete accionario, la mayoría, había quedado en manos de Argensun Foods, y el resto continuaba en manos de sus anteriores dueños, Tía Maruca. Anteriormente, esta marca se había quedado con el manejo de Dilexis en 2017, luego de adquirirla de la mano de PepsiCo, propietaria desde 2011.
Según expresaron fuentes oficiales, el anuncio de la nueva adquisición fue celebrado por la gestión orreguista, ya que llega en un momento clave en el que existe, a nivel nacional, una incertidumbre por el cierre de fábricas, sobre todo del rubro manufacturero, producto de las importaciones. Además, representa una inversión local con la seguridad de que se lograron mantener los puestos de trabajo que, hasta fines del año pasado, estaban en duda.
Si bien hubo hermetismo sobre quién compró la fábrica y los detalles de la transacción, el secretario de Industria y Comercio del Ministerio de la Producción, que conduce Gustavo Fernández, dijo que “se trata de un empresario con reciente inversión en San Juan, pero con una fuerte apuesta en un ingenio azucarero en Tucumán”. Además, indicó que “tiene un molino harinero en Concepción del Uruguay y también es director de una empresa muy importante de golosinas en Córdoba, con una planta allí, y cuenta con una distribuidora en Buenos Aires de golosinas y galletas también”, por lo que, en principio, tanto la materia prima como la producción de galletas y la comercialización estarían aseguradas.
Martín reconoció que “una buena noticia es que durante el año pasado la empresa anterior tuvo varios problemas, con atraso salarial y algunos aguinaldos pagados en cuotas. Hoy han regularizado esa situación a partir de la llegada de este inversor. Así, esperamos que ahora se pueda seguir creciendo”.
Según se supo, el Ejecutivo provincial ya tomó contacto con el nuevo propietario y se espera que arribe en el corto plazo a la provincia para mantener una reunión con el gobernador, encuentro en el que se espera conocer de primera mano el plan de inversión y producción de la fábrica de galletitas.
Desde el gobierno sanjuanino hubo hermetismo sobre el nombre de quien ahora es el dueño de la planta, pero fuentes calificadas del sector empresarial confirmaron que se trata de Juan Carlos Crovella, responsable de la administración del ingenio azucarero Ñuñorco, en Tucumán, e integrante del directorio de la empresa de golosinas Georgalos.