En el Tribunal Oral Federal
Empieza el juicio contra una banda narco, cuyos líderes operaban en el Penal, “encargaron” 115 kilos de droga y hay hasta un municipal implicado
Luis Alberto Garipe, Héctor Leonardo Guiñez y Raúl Horacio Vargas se encuentran detenidos en el Penal de Chimbas, pero eso no impidió que llevaran adelante sus negocios individuales de venta de droga, en la que participaron sus parejas y familiares. Incluso, los tres, con el primero de ellos a la cabeza, coordinaron y encargaron un cargamento de poco más de 115 kilos de marihuana desde Chaco para el reparto y narcomenudeo en San Juan. Por si fuera poco, hasta un empleado municipal de 25 de Mayo fue detenido por trasladar los bultos en la etapa final de la distribución.
Esos puntos centrales están contenidos en la acusación del fiscal Fernando Alcaraz, la que se leerá hoy, a las 9.15, en el inicio del juicio en el Tribunal Oral Criminal Federal, presidido por la jueza Eliana Rattá, contra un total de 9 imputados.
El caso fue de alto impacto por sus características: internos de la cárcel manejando la comercialización de estupefacientes, un secuestro de marihuana que se encuentra entre los de mayor cantidad en la historia delictiva de la provincia y la participación de un empleado que trasladó la droga en la movilidad oficial de la Secretaría de Gobierno y Acción Social de la Municipalidad de 25 de Mayo: Ángel Carlos Garay.
En su indagatoria, declaró que no sabía lo que había en el interior de los bolsos que le habían cargado en la movilidad y que una de las implicadas, Angélica de las Mercedes Falcón, pareja de Garipe, le había dicho que era ropa.
La causa surgió a través de tres líneas investigativas que fue atando el personal de la Policía Federal, que fue coordinando el Juzgado Federal N°2, a cargo de Leopoldo Rago Gallo. El período de la pesquisa contra los involucrados fue desde abril hasta el 1 de noviembre de 2024.
A través de un expediente previo, se intervino un número telefónico del que se descubrió que era utilizado por internos del Penal y se detectó una conversación de Luis Garipe con su pareja Angélica Falcón.
En esa charla, y otras posteriores, saltó la pista de que se estaba gestionando, con un hombre apodado “Messi”, el traslado de marihuana. Esa persona era Pablo Federico Castillo, de Chaco, quien armó el transporte de 115 kilos con 860 gramos de droga.
Otra vertiente de la causa nació a raíz de una denuncia anónima, que apuntó directamente contra Melisa González, a la que acusó de vender estupefacientes en Rawson y Caucete, bajo la batuta de Raúl Vargas, que manejaba todo desde la cárcel.
La otra punta del caso también tuvo su origen en otro expediente, que se focalizaba en Héctor Guiñez, también encarcelado, quien mantenía contacto con Cristian Javier Latorre, que vive en Mendoza y viajaba semanalmente a San Juan para entregar cocaína y marihuana. La que se encargaba de la venta era Marcela Verónica Recúpero, pareja de Guiñez.
Entonces, para repasar, había tres “cabezas” delictivas, que operaban individualmente con familiares y contaban con sus propios proveedores. Uno de esos líderes era Garipe, que trabajaba con su pareja Falcón, quien guardaba la droga en su casa de 25 de Mayo, vendía y rendía cuentas de lo recaudado.
Otro organizador era Guiñez, que actuaba con su novia Recúpero, quien distribuía y cobraba por la comercialización de estupefacientes y, el tercero, era Vargas, quien operaba con su cuñada González, la que se encargaba del narcomenudeo. A su vez, el mendocino Latorre le entregaba droga, principalmente, al tándem Guiñez – Recúpero, aunque también lo hacía con la dupla Garipe – Falcón.
De acuerdo a la investigación, los tres líderes (Garipe, Guiñez y Vargas) trabajaron en conjunto para traer el cargamento de casi 116 kilos de marihuana, a través del chaqueño Pablo Castillo, el proveedor. Según el expediente, el trío utilizó el mismo teléfono, desde el Penal, para gestionar y coordinar el viaje de un camión cargado con palos en el que iban ocultos los bolsos de droga. Dicho sea de paso, el tridente estaba alojado en el mismo sector de la cárcel: el número 4.
El camión cargó los palos en Formosa y fue rumbo a Chaco, en donde se ocultó la droga. El destino final era San Juan. Castillo viajó en una movilidad hasta La Rioja, en donde se subió al camión para el tramo final. En ese trayecto, la Policía Federal hizo el trabajo para contar con un informante y hasta un infiltrado, llamado agente revelador a nivel judicial, que fue el que manejó el camión. Una movida avalada por el Juzgado Federal N°2.
El camión llegó el 1 de noviembre de 2024 a 25 de Mayo y paró en ruta provincial 215, a metros de la Cabaña Paterno. En eso, llegó la camioneta municipal que conducía el empleado Garay, quien iba acompañado de Falcón, novia del cabecilla Garipe. La mujer cargó los bolsos con droga y el municipal la llevó a su casa, en el departamento veinticinqueño. Luego de bajar los bultos, los uniformados detuvieron a Falcón, Garay y Castillo en la misma zona, y se dispararon los operativos para capturar al resto: Recúpero, González y Latorre.
En la investigación, el municipal Garay no había aparecido en los contactos entre los implicados, por lo que su aparición y participación se limitó a ese día y a esa función, para nada menor, de acuerdo a la acusación.