Ocho implicados

Es inminente el fallo contra narcos que operaban desde el Penal, sus nexos y el municipal que trasladó un cargamento de droga

Tres presos se contactaban por celular con sus proveedores y con familiares acordaban la venta y distribución de estupefacientes.
Génesis. Desde el Penal de Chimbas hubo tres presos que manejaron sus negocios de droga, Usaban a sus entornos familiares para la venta en el exterior.
Génesis. Desde el Penal de Chimbas hubo tres presos que manejaron sus negocios de droga, Usaban a sus entornos familiares para la venta en el exterior.
viernes 22 de noviembre de 2024

Son tres narcos que manejaban desde el Penal de Chimbas sus negocios, pero que, a la vez, trabajaban en conjunto para abastecerse de droga y venderla a través de sus respectivas redes. Para operar fuera de la cárcel, se valieron de familiares y gente de su entorno para cerrar los tratos con respecto a la compra y comercialización de estupefacientes. Y, dentro de ese círculo se encuentra el empleado del municipio de 25 de Mayo, quien fue detenido cuando llevaba en una camioneta oficial de la comuna más de 100 kilos de marihuana del cargamento que recibió una de las implicadas en la banda delictiva.

Según fuentes judiciales, es inminente la resolución del juez federal Leopoldo Rago Gallo que reflejará si considera a los sospechosos como integrantes de una organización dedicada al transporte, distribución y venta de droga.

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Los involucrados comprenden a los tres detenidos en el Penal, en el pabellón de presos federales debido  a que enfrentan causas por comercialización de estupefacientes: Raúl Horacio Vargas, Héctor Leonardo Guiñez y Luis Alberto Garipe. Luego, están los nexos: Melisa Elizabeth González, cuñada de Vargas; Angélica de las Mercedes Falcón, pareja de Garipe, y Marcela Verónica Recúpero, pareja de Guiñez.

El grupo lo completan Pablo Federico Castillo, un chaqueño señalado como proveedor de marihuana, quien tuvo frecuente contacto telefónico con el preso Garipe, y Ángel Ricardo Garay. Este último es empleado de planta permanente del municipio de 25 de Mayo, que ingresó en la gestión del entonces intendente Rolando Quiroga, hermano del hoy presidente del PJ local, Juan Carlos Quiroga Moyano, quien fue jefe del departamento en cuatro períodos.

Garay se movía en una movilidad oficial y se dedicaba a llevar pacientes a centros de salud, además de otras tareas vinculadas a traslados por situaciones sociales. Según trascendió, el municipal habría declarado que por ese trabajo conoció a Falcón, pareja de Garipe, dado que la mujer tendría algún tipo de problema de motricidad.

Fue Falcón quien lo contactó para que le llevara unos bolsos, los que, según manifestó Garay en su indagatoria, contenían ropa, de acuerdo a lo que le habían dicho. Sin embargo, había cerca de 120 kilos de marihuana. Por eso, en la Justicia también están esperando el resultado de las pericias que se le han hecho a su celular. Los investigadores quieren averiguar si el contacto que tuvo con Falcón fue esporádico y por la situación laboral o, por el contrario, había un vínculo más fluido que incluyera otro tipo de actividades.

La punta del ovillo de la causa fue Vargas, al que los investigadores tenían en la mira y que descubrieron que, desde la cárcel, se comunicaba con su entorno familiar para que se movieran en lo que se conoce como narcomenudeo. El vaso comunicante principal con el reo era su cuñada González, a la que le indicaba cómo adquirir la droga y cómo venderla.

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En la intervención del teléfono celular de Vargas, salió a la luz que también lo utilizó el interno Garipe, quien mantenía contacto con Castillo (chaqueño, apodado Messi), con el que hablaba del traslado de un cargamento de droga. El vínculo con Castillo también lo cultivaba Falcón, a través de mensajes por redes sociales.

Las tareas de investigación continuaron hasta que el 1 de este mes detuvieron a los implicados con el cargamento que habría enviado Castillo desde Chaco hasta la casa de Falcón.

La causa derivó en la identificación de otro preso, Guiñez, quien dialogaba con un proveedor de cocaína para la distribución en la provincia. Su pareja, Recupero, quedó bajo sospecha de estar al tanto de las maniobras, de recaudar dinero y, en ocasiones, vender estupefacientes.

Los investigadores fueron siguiendo los casos hasta que ensamblaron las piezas y constaron que los tres presos del Penal estaban al tanto de cuando, por ejemplo, uno de ellos se stockeaba con droga. Así, las parejas de los otros reos se contactaban con el proveedor o entre ellas para adquirir las dosis y comercializarlas.

Todos los imputados fueron indagados y quedaron a tiro de la resolución del juez Rago Gallo.