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Así es por dentro el oratorio de la Misericordia en Trinidad que piden conservar por su valor patrimonial
Fotos: Marcos Carrizo
Galerías amplias, una escalera que lleva a ningún lado, alguna figura religiosa, o parte de ella, cajas con revistas y un poster de La Gente, grupo sanjuanino de rock que fue furor en los ’80. Así es por dentro el predio ubicado al lado del Colegio El Tránsito de Nuestra Señora, en pleno corazón de Trinidad y que la Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino (ACCODEPAS) piden preservar por su valor histórico.
Lo más impactante del lugar, que supo ser un hospicio de mendigos y ancianos es la antigua iglesia. Para acceder al altar revestido de mármol hay que sortear grandes montañas de excremento de palomas, pero la estructura, previa al terremoto del ’44 se mantiene intacta.
En los alrededores las malezas, la mayoría de ellas secas, le ganan espacio a las galerías y los ingresos de diversas habitaciones que daban resguardo a los ancianos y mendigos, pero que también años más tarde hicieron de aulas. Una campana abandonada y un pupitre de madera y arruinado, dan cuenta del paso de alumnos.
También llama la atención una escalera que conserva se estructura, pero lleva a ningún lado. Quienes alguna vez vieron el lugar en su época de apogeo indicaron que allí podría haber estado alguna especie de terraza que en la actualidad ya no está.
También hay rastros de pintadas, algún que otro indicio de fuego, es que pocos años atrás personas en situación de calle violentaron los accesos que dan sobre calle General Acha e ingresaron para pernoctar. Tras las quejas de algunos vecinos, se tapiaron las grandes aberturas y el acceso quedó completamente prohibido.
La historia de las ruinas de Trinidad
“Lo que vemos actualmente es una ruina que está oculta y pasa casi desapercibida para la gran mayoría de la gente. Es el oratorio de lo que había sido un antiguo hospicio, el primero de la zona, que estaba vinculado al asilo de mendigos y ancianos, la casa parroquial y el convento de las Hermanas Vicentinas”, explicó.
Según detalló, el conjunto tiene un origen profundamente ligado a la historia social y religiosa de la provincia. “Fue obra de Abel Balmaceda, quien donó las tierras tanto para las vicentinas como para las terciarias y además fundó la parroquia Trinidad”, indicó.
Correa Fili remarcó que la antigua iglesia construida en ese lugar fue destruida por el terremoto de 1944, pero las ruinas que hoy permanecen en pie constituyen un caso excepcional. “Es la única ruina monumental religiosa anterior al terremoto de 1944 en la zona céntrica. Ahí radica su principal valor”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el sitio conserva elementos arquitectónicos de gran relevancia. “Todavía mantiene muchas de sus características, como el altar con un retablo de mampostería revestido en mármol, que es casi único en la provincia. También quedan ornamentaciones de la antigua iglesia, además del convento, la casa parroquial y el hospicio”, precisó.
El especialista subrayó que este tipo de estructuras tienen reconocimiento internacional como patrimonio. “Las cartas de la UNESCO consideran que las ruinas monumentales, ya sean producto de terremotos u otros eventos, son patrimonio en sí mismas porque funcionan como una ‘foto’ que congela un momento histórico y nos permite entender un tiempo y un espacio concreto”, explicó.
Además, puso en valor la resistencia estructural del lugar a lo largo del tiempo. “No solo sobrevivió al terremoto de 1944, sino también a los de 1894, 1941, 1952, 1977 y hasta el de 2021. Es decir, ha resistido seis terremotos y, a pesar de los daños, sigue en pie”, remarcó.
El sitio también tuvo un rol clave en momentos críticos de la provincia. “Después del terremoto de 1944 funcionó allí una escuela de emergencia durante décadas, aproximadamente hasta los años 90, lo que refuerza su valor social”, agregó.