LA NUEVA ERA
Día del Taxista: entre las aplicaciones, la nostalgía del viaje de antaño y pasajeros cada vez más apurados
El taxi ya no es exactamente el mismo de antes. Las clásicas paradas llenas de choferes esperando pasajeros, las radios moduladas anunciando viajes, el tarifador marcando cada cuadra y las largas charlas arriba del auto todavía existen, pero ahora conviven con GPS, aplicaciones, pagos virtuales y pasajeros que priorizan la rapidez y el precio desde la pantalla de un celular.
En ese escenario de transformación , este 7 de mayo se celebra en Argentina el Día del Taxista, una fecha instaurada oficialmente en 2006. El día fue elegido porque coincide con la firma del primer convenio colectivo de trabajo que reguló la actividad. Además, también remite al nacimiento de Eva Perón, quien participó en 1950 de la fundación del primer Sindicato de Taxistas.
De ese total, unas 600 corresponden a remises y el resto a taxis.
Cristian Flores, titular de la Cámara de Permisionarios y Dueños de Autos de Alquiler (CAPE), explicó que la llegada de las plataformas digitales generó un cambio fuerte dentro del sistema tradicional. “Cuando llegaron las aplicaciones, fue un cambio drástico. Las nuevas tarifas y las metodologías fueron lo principal. Anteriormente el sistema se manejaba a través de una grilla; por más lejos que se encontraba el cliente, se elegía a uno para buscarlo”, recordó.
Flores señaló que las aplicaciones modificaron la dinámica laboral, pero también ayudaron a optimizar costos en medio de un contexto económico complicado. “Permitieron acomodar la economía del combustible al taxista, no abusar de las distancias, terminó siendo un factor clave para ahorrar”, sostuvo.
Aun así, asegura que hay hábitos históricos que todavía continúan vigentes, especialmente entre pasajeros de mayor edad. “Hoy en día se sigue utilizando las señas en la calle. Hay un público claro: las personas mayores son quienes no perdieron esa costumbre”, afirmó. Según explicó, todavía existen usuarios que prefieren acercarse directamente a las paradas o llamar a una remisería antes que utilizar una aplicación desde el celular.
El dirigente también remarcó que la adaptación tecnológica no fue sencilla para muchos trabajadores. “Ellos fueron a los que más les costó el uso de las apps, porque tuvieron que adaptarse a estar permanentemente conectados y al uso de las billeteras virtuales como formas de pago”, comentó.
Sin embargo, destacó que todavía existe una diferencia marcada entre el chofer tradicional y la lógica de las aplicaciones. “El taxista de oficio no necesitaba de un GPS para llevarte a destino; le decís una dirección y la saben, porque prestan atención a donde llevan al pasajero”, expresó. Flores aseguró además que las viejas estructuras del sistema aún sobreviven. Las paradas clásicas siguen funcionando y cerca del 15% de los taxistas continúa utilizando frecuencias moduladas para recibir viajes.
Mientras tanto, para muchos jóvenes, las aplicaciones se transformaron en una nueva salida laboral. Nicolás Soria, de 20 años, contó que comenzó a trabajar manejando a través de plataformas digitales luego de estar sin empleo. “Me encontraba sin trabajo y se me dio la oportunidad de alquilar un auto en junio y me dio la comodidad de manejar mis horarios. Mi primera experiencia fue que empecé a socializarme y conocer mucha gente de todas las edades”, relató.
Desde su mirada, el crecimiento de las aplicaciones modificó por completo la forma en que los pasajeros eligen movilizarse. “Cambiaron mucho económicamente los viajes y la gente se siente conforme y cómoda con las tarifas de las aplicaciones. La gente prefiere pedir y esperar a un conductor de las aplicaciones a parar un taxista”, aseguró.
las aplicaciones para ser lo más elegido en la actualidad.
Para Nicolás, el principal cambio está en la flexibilidad laboral y la autonomía que ofrecen las plataformas.“Antes era algo más personal. Dependían de que la agencia les asignara los viajes. Ahora es más flexible y vos decidís los días y horarios de trabajo, y las zonas en donde moverte”, explicó.
La transformación del oficio también tiene presencia femenina. Clara Amarfil, de 40 años, trabaja hace cuatro años realizando traslados y asegura que muchas dinámicas del viejo modelo todavía continúan vigentes. “Los taxistas siempre se manejaron con números fijos de teléfono donde te atendían y te programaban tu viaje. Las aplicaciones cambiaron esa espera”, comentó.
Sin embargo, destacó que el vínculo de confianza entre pasajeros y choferes todavía se mantiene en muchos casos. “Yo trabajo como remis particular. El traslado de gente fija es con gente de confianza, algo que antes sucedía y hoy en día sigue pasando. Eso no se perdió del viejo modelo”, afirmó.
continúa utilizando frecuencias moduladas.
Para Clara, antes era habitual que cada cliente tuviera “su chofer de confianza” asociado a la remisería más cercana, algo que todavía sigue ocurriendo y que aporta tranquilidad a quienes viajan. “Eso también le da seguridad al cliente”, agregó.
Actualmente, además de los viajes tradicionales, la mujer amplió los servicios que ofrece para sostener el trabajo diario. “Hace cuatro años realizo traslados, logística, trámites, encomiendas y más. Tuve que abrir el abanico laboral para cubrir las necesidades de los clientes”, explicó.
Entre aplicaciones, pasajeros conectados y tecnología permanente, el taxi sigue buscando su lugar en una realidad completamente distinta a la de hace algunos años. Pero para quienes viven del volante, la esencia todavía permanece intacta: adaptarse para seguir avanzando.