2026-05-07

SALUD MENTAL

“Normalizar no es banalizar”: el debate sobre los psicofármacos que abrió la serie Envidiosa

Tras el estreno de la cuarta temporada en Netflix la psiquiatra Laura Tamarit sostuvo que las producciones audiovisuales pueden ayudar a visibilizar tratamientos aunque en muchos casos, es lo contrario.

El pasado 29 de abril se estrenó la cuarta temporada de la serie argentina Envidiosa y algunas escenas despertaron debate entre los espectadores. En particular, el uso de psicofármacos entre amigas, que los llevan en la cartera y los ofrecen frente a cualquier eventualidad que se les presenta, incluso mezclándolos con alcohol. En diálogo con 0264 Noticias, la psiquiatra Laura Tamarit advirtió sobre la importancia de no banalizar estos temas, aunque sí naturalizarlos.

La reconocida profesional sanjuanina aclaró que no considera que las producciones audiovisuales generen por sí solas un consumo masivo de medicación. Según indicó, existen contenidos muy distintos entre sí: algunos banalizan, otros demonizan y otros abordan el tema de manera más profunda. Como ejemplo, mencionó Dopesick, producción que retrata el impacto del consumo de analgésicos opioides en Estados Unidos desde una perspectiva crítica.

“Si una serie normaliza el consumo de un psicofármaco, no necesariamente está mal, porque hay mucha gente correctamente medicada y eso también ayuda a que no se sientan fuera de lo legitimado”, explicó, aludiendo a que hay casos de personas que están debidamente medicadas y cuyo círculo las señala o las incita a dejar el tratamiento debido al desconocimiento sobre el tema.

No obstante, insistió en que “los extremos, tanto la banalización como la demonización, son problemáticos”. Esto último, referido a cuando se trabaja el tema de manera descuidada, ya sea usando los medicamentos indebidamente o atacando su uso sin conocimiento.

Es que en Envidiosa el consumo de ansiolíticos, incluso llamando al medicamento con un diminutivo ("¿no tenés un clona?"),  es parte de la trama, y lo que se advierte es que se trata con ligereza, son compartidos y tomados frecuentemente sin la gravedad que implica el consumo de benzodiazepinas. Más allá del tratamiento con la psicóloga, relación que se aprecia a lo largo de las cuatro temporadas, en ningún momento de la trama le propone a Victoria acudir a una psiquiatra para que le indique algún remedio en particular. La automedicación está presente a lo largo de toda la serie.

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En ese sentido, comparó el fenómeno con otras formas de consumo legalizadas socialmente. “Puede ser alcohol, gotas de clonazepam o lexotanil. Cambian los nombres comerciales según la época, pero siguen siendo sustancias ligadas a la necesidad de calmar algo”, explicó.

Para Tamarit, detrás de muchos consumos existe una búsqueda emocional más profunda. “En cuanto a las drogas legales, el consumo es mucho más amplio que el de las ilegales. Eso no significa minimizar el problema de las drogas ilícitas, pero muchas personas consumen para intentar adormecer algún dolor”, afirmó.

Otro aspecto que preocupa a la especialista es cómo conceptos vinculados a la salud mental comenzaron a instalarse cada vez más temprano en la infancia. Como ejemplo, contó una situación que observó recientemente: una madre le pedía a su hijo que “no se pusiera ansioso” antes de un examen.

“La ansiedad anticipatoria antes de un examen tiene que ver con la preparación, con la expectativa y con una reacción de alerta esperable. Lo que me alarma es escuchar a niños muy pequeños usando constantemente el término ‘ansiedad’”, analizó.

Por otra parte, recordó que los ansiolíticos continúan siendo medicamentos bajo estricto control médico. “Los ansiolíticos siguen siendo recetas archivadas. No hubo cambios en ese sentido”, puntualizó.

Finalmente, diferenció estos fármacos de otros productos de venta libre que suelen utilizarse para relajación o descanso. “Hay pastillas con valeriana, manzanilla, melisa o melatonina que no son peligrosas y muchas veces funcionan casi como aquellos tés que tomaban nuestros ancestros”, concluyó.

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