HISTORIAS MUNDIALISTAS
Muro de Berlín, tensión política y el partido que enfrentó a las dos Alemanias en el Mundial de 1974
Hay partidos que trascienden el resultado y quedan grabados para siempre por el contexto que los rodea. Así ocurrió el 22 de junio de 1974 , cuando Alemania Federal y Alemania Oriental se enfrentaron por la última fecha del grupo A del Mundial disputado en suelo europeo.
Aquella tarde en Hamburgo no solo se enfrentaron dos selecciones de fútbol. También chocaros dos sistemas políticos, dos formas de dimensionar el mundo y dos países que alguna vez habían sido uno solo.
del Muro de Berlín.
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Un país dividido por la Guerra Fría
Tras la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, el territorio quedó dividido entre las potencias vencedoras. En 1949 nacieron dos estados: la República Federal de Alemania , alineada con Occidente y el capitalismo, y la República Democrática Alemana , bajo la órbita de la Unión Soviética y el comunismo.
La división se profundizó en 1961 con la construcción del Muro de Berlín , una barrera de más de 150 kilómetros que separó comunidades y familias durante casi tres décadas. Mientras Alemania Occidental experimentaba un fuerte crecimiento económico, en el Este el Estado garantizaba salud, empleo y educación, aunque bajo un estricto control político y social. En ese contexto, el fútbol también se transformó en una herramienta de propaganda para ambos bloques.
El Mundial de 1974 y un cruce impeensado
La competencia mundial ofrecía una situación que parecía imposible: las dos selecciones quedaron emparejadas en el mismo grupo. La Alemania Federal llegaba como anfitriona y candidata al título. Contaba con figuras legendarias como Franz Beckenbauer , Gerd Müller , Sepp Maier , Paul Breitner y varios jugadores del poderoso Bayern Múnich que dominaba Europa .
Del otro lado aparecía una Alemania Oriental mucho menos conocida , aunque con equipos competitivos y una selección que venía de conseguir buenos resultados en Juegos Olímpicos y torneos continentales.
El encuentro se disputó en el Volksparkstadion de Hamburgo ante más de 60 mil personas. La tensión política obligó a montar un gran operativo de seguridad: helicópteros sobrevolaban el estadio, francotiradores vigilaban desde los techos, perros especializados inspeccionaban cada lugar y el público debían atravesar varios controles para ingresar.
La Guerra Fría estaba presente incluso dentro de cada cancha de fútbol. Al momento que sonaron los himnos, la escena fue histórica. Por primera vez en un mundial convivián las representaciones deportivas de dos países que compartían idioma, historia y cultura, pero que estaban separados por aquel muro.
Sparwasser, el autor del gol que sorprendió al mundo
Durante gran parte del encuentro, Alemania Occidental controló el partido, aunque sin demasiada claridad. Todo parecía encaminarse a un empate sin emociones hasta que, a los 77 minutos, ocurrió lo inesperado. Jürgen Sparwasser, jugador del Magdeburgo, aprovechó una desatención defensiva, ingresó al área y venció a Sepp Maier para marcar el único gol del partido. El estadio quedó en silencio. La Alemania menos poderosa acababa de derrotar a la favorita y organizadora del Mundial.
Jürgen Sparwasser.
El triunfo permitió que Alemania Oriental terminara primera en el grupo, mientras que Alemania Federal avanzó en el segundo lugar. Muchos años despues surgió una teoría bastante curiosa: aquella derrota terminó beneficiando a los locales.
Al finalizar segundos en el grupo, evitaron cruzarse con la poderosa “Naranja Mecánica” de Cruyff y así transitar un camino más accesible hacía la final. De esta manera, Alemania Federal terminó conquistando el Mundial semanas después al derrotar precisamente a Holanda por 2 a 1.
Jürgen Sparwasser se convirtió en un símbolo de Alemania Oriental. Su gol fue utilizado durante años por la propaganda oficial como una demostración de superioridad frente al vecino occidental. Sin embargo, el destino tenía preparada una paradoja. En 1988, aprovechando un partido de veteranos, Sparwasser desertó de Alemania Occidental y se refugió precisamente en Alemania Federal, el país al que había derrotado con el gol más famoso de su carrera deportiva.
ambos jugadores figuras en aquella Alemania Oriental.
A la presión pública se sumó la incomodidad de ser usado políticamente. Tras retirarse por problemas de cadera en 1979 , se negó en varias ocasiones a ocupar el cargo de director técnico, ya que implicaba transformarse en representante directo del Estado .
Un partido que fue mucho más que fútbol.
Aquel encuentro pasó a la historia como un resultado totalmente inesperado. Más allá de lo deportivo , el partido fue el fiel reflejo de una Europa dividida por la Guerra Fía, con millas de personas separadas por un muro y dos modelos políticos enfrentados en todos los puntos posibles.
Por eso, más de medio siglo después, aquel partido sigue siendo uno de los encuentros más fascinantes de la historia de los Mundiales : la única vez que dos Alemanias distintas se encontraron frente a frente en una Copa del Mundo.