HISTORIAS MUNDIALISTAS

La fascinante historia del trofeo: Jules Rimet, el robo en Inglaterra, el perro Pickles y el nacimiento de la Copa del Mundo actual

Mucho antes de la copa que todos conocemos, existió uno distinto. La Jules Rimet sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, fue robada en Inglaterra y encontrada por un perro, desapareció para siempre en Brasil y dio paso a la actual Copa del Mundo, uno de los símbolos deportivos más reconocidos del planeta.
Su imagen era una alegoría de Niké (la diosa griega de la victoria), con alas estilizadas. La figura tenía los brazos levantados, y sujetaba una copa de forma octogonal.
Su imagen era una alegoría de Niké (la diosa griega de la victoria), con alas estilizadas. La figura tenía los brazos levantados, y sujetaba una copa de forma octogonal.

Cuando se disputó el primer mundial en 1930, el campeón recibió una estatuilla conocida como “Victoria”, una figura inspirada en Niké, la diosa griega del triunfo. Elaborada en plata recubierta de oro y apoyada sobre una base de lapislázuli, la pieza fue rebautizada en 1946 como Jules Rimet , en homenaje al dirigente francés que impulsó la creación de la Copa del Mundo. El trofeo acompañó a los campeones durante cuatro décadas y tenía una regla especial: la primera selección que consiguiera tres títulos mundiales podría conservarlo de manera definitiva.

La copa que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial

Antes de convertirse en protagonista de robos y misterios, la Jules Rimet estuvo cerca de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial. Tras conquistar el Mundial de Francia 1938, Italia quedó encargada de custodiar el trofeo hasta la siguiente edición. Sin embargo, el conflicto bélico cambió por completo el panorama. Mientras el avance nazi se extendía por Europa y los saqueos de obras de arte y objetos valiosos se multiplicaban, la copa permanecía guardada en una caja de seguridad de un banco en Roma.

 Ottorino Barassi, vicepresidente de la FIFA, sostiene el trofeo Jules Rimet en su caja de madera.

Temiendo que terminara en manos del régimen alemán, Ottorino Barassi , vicepresidente de la Federación Italiana de Fútbol, ​​tomó una decisión tan arriesgada como ingeniosa. Retiró el trofeo del banco, lo colocó dentro de una caja de zapatos y lo escondió debajo de su cama.

La historia alcanzó niveles cinematográficos cuando agentes de la Gestapo llegaron a su vivienda para interrogarlo. Los oficiales revisaron habitaciones, armarios y muebles, pero jamás imaginaron que el trofeo más importante del fútbol mundial estaba oculto debajo de una cama. Gracias a aquella maniobra, la Jules Rimet logró sobrevivir a la guerra.

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El robo que puso en jaque al Mundial de 1966

La historia más famosa de la copa ocurrió en la previa del Mundial de Inglaterra 1966. Para promocionar el torneo, la organización decidió exhibir el trofeo en el Central Hall Westminster de Londres. Pero el plan terminó en un escándalo internacional. Aprovechando un descuido de la seguridad, un ladrón sustrajo la copa de una vitrina y desapareció sin dejar rastros. La noticia recorrió el mundo y generó una enorme preocupación en la FIFA y en las autoridades británicas.

Mientras Scotland Yard desplegaba una investigación sin resultados, los medios internacionales se burlaban del papelón que significaba que Inglaterra hubiera perdido el trofeo más importante del deporte a pocos meses del inicio del Mundial.

Pickles, el perro que encontró la Copa del Mundo

Pickles murió en 1967, cuando se estranguló con su correa mientras perseguía a un gato.

Cuando parecía que la Jules Rimet se había esfumado para siempre, apareció un héroe inesperado. David Corbett paseaba junto a su perro Pickles por el barrio londinense de Upper Norwood cuando el animal comenzó a olfatear un paquete escondido debajo de un auto. Intrigado, su dueño descubrió una placa con los nombres de los campeones mundiales. Había encontrado la Copa del Mundo.

El hallazgo convirtió a Pickles en una celebridad internacional. Recibió premios, reconocimientos y hasta participó en producciones cinematográficas. Meses después, cuando Inglaterra conquistó el único Mundial de su historia, tanto el perro como su dueño fueron invitados a participar de los festejos oficiales.

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Brasil, el tricampeonato y el destino final del trofeo

Pelé la ganó tres veces (Suecia 58', Chile 62' y México 70'). Es el único jugador en la historia en lograr esta hazaña.

La regla impuesta por Jules Rimet terminó cumpliéndose en México 1970. Brasil derrotó a Italia en la final y consiguió su tercera Copa del Mundo, sumando los títulos obtenidos en 1958 y 1962. Gracias a esa conquista, la selección brasileña obtuvo el derecho de quedarse con el trofeo para siempre. La Jules Rimet fue trasladada a Río de Janeiro y exhibida en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol.

En diciembre de 1983, la copa fue robada nuevamente. Esta vez no hubo milagros ni rescates inesperados. Nunca volvió a aparecer. La teoría más aceptada sostiene que fue fundida y vendida en el mercado negro, aunque hasta hoy existen dudas sobre su verdadero destino.

El nacimiento de la Copa del Mundo Moderna

Ante la necesidad de reemplazar al histórico Jules Rimet, la FIFA organizó un concurso internacional para diseñar un nuevo trofeo. El proyecto ganador fue presentado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga , quien creó la copa que conocemos en la actualidad: dos figuras humanas sosteniendo el planeta sobre sus hombros.

Gazzaniga falleció a los 95 años. También fue el diseñador de la Copa de la UEFA, la Supercopa de Europa y la Eurocopa sub 21.

Fabricada con oro de 18 quilates y apoyada sobre una base de malaquita verde, la nueva Copa del Mundo debutó en Alemania 1974 y se convirtió rápidamente en uno de los símbolos deportivos más importantes del planeta.

A diferencia de la Jules Rimet, ninguna selección puede conservarla definitivamente. Los campeones la levantan durante la premiación, pero luego regresa a las vitrinas de la FIFA , mientras que el país ganador recibe una réplica oficial.

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