2026-06-04

HISTORIAS MUNDIALISTAS

La rebelión mundial por Maradona: huelgas de hambre, protestas y demandas tras el doping que sacudió Estados Unidos 1994

Argentina venía de ser subcampeona en Italia 90, pero el positivo por efedrina que dejó al capitán afuera no solo cambió el destino de la selección: desató una ola de indignación que incluyó huelgas, protestas callejeras, demandas judiciales y acusaciones de conspiración en distintos rincones del planeta.

El 30 de junio de 1994, el Diego pronunció una frase que quedó para siempre en la historia: "Me cortaron las piernas". Cuatro días antes, la Albiceleste había derrotado a Nigeria por 2 a 1 en la segunda fecha de la fase de grupos. Diego venía de marcarle un golazo a Grecia y parecía haber recuperado su mejor versión. Sin embargo, mientras el equipo de Basile soñaba con pelear por el título, la FIFA confirmó que el control antidoping realizado al capitán había dado positivo por efedrina.

La noticia explotó como una bomba. La imagen de la enfermera estadounidense llevándose de la mano a Maradona fuera del campo de juego en el Foxboro Stadium se transformó en una de las postales más icónicas. 

El capitán argentino se retira de la cancha de la mano de la enfermera Sue Ellen Carpenter. En ese entonces, se desempeñaba como auxiliar de control de dopaje; hoy reside en Atlanta y consolidó una prestigiosa carrera como especialista en medicina reproductiva y ginecología.

El origen del positivo

A diferencia de otros casos vinculados al consumo de sustancias ilegales, la explicación detrás del caso Maradona fue más compleja. Durante la preparación para el Mundial, Diego trabajaba junto al fisicoculturista Daniel Cerrini en La Pampa, quien le había diseñado un plan para perder peso y recuperar su condición física. Dentro de ese programa aparecían suplementos dietarios de venta libre en Estados Unidos.

Tras agotarse el suplemento legal Ripped Fast (envase blanco), el cuerpo técnico del "10" compró por confusión el producto estadounidense Ripped Fuel (envase oscuro), el cual contenía extracto de efedrina. 

Según la reconstrucción, Cerrini utilizó un producto llamado "Ripped Fast", pero al llegar a Estados Unidos compró otro similar llamado "Ripped Fuel", sin advertir que entre sus componentes figuraba el "ma huang", una planta que contenía efedrina. Cuando se conoció el resultado del control, Cerrini entró en desesperación. Según relató años después el preparador físico Fernando Signorini, el fisicoculturista salió llorando de su habitación y preguntó qué debía hacer. La respuesta fue contundente: "Tomate un avión hasta el fin del mundo porque está llegando Don Diego y la vas a pasar mal".

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Antes del Mundial, Signorini también había consultado junto al médico personal de Maradona, Néstor Lentini, todos los suplementos que consumía el jugador. Ninguno advirtió el riesgo. Incluso, días antes del debut, el médico de la Selección, Ernesto Ugalde, sugirió realizar un control antidoping interno sorpresa para todo el plantel. La propuesta llegó hasta el presidente de la AFA, Julio Grondona, pero nunca se concretó.

La FIFA y la polémica

La sanción estuvo encabezada por el presidente de FIFA, el brasileño João Havelange. El mandatario fue contundente al justificar la expulsión: "Este país gasta miles de millones de dólares en combatir las drogas. ¿Cómo vamos a dejar pasar este caso?".

Sin embargo, para millones de personas alrededor del mundo la explicación no resultó suficiente. La efedrina era considerada un estimulante presente en suplementos y no una droga vinculada al rendimiento deportivo. La polémica creció tanto que Blatter ordenó una contraprueba en un laboratorio de Suiza para despejar cualquier sospecha de manipulación.

De izquierda a derecha: Joseph Blatter, Secretario General y a su lado, João Havelange, presidente de la FIFA durante 24 años, desde 1974 hasta 1998.

Para gran parte de los argentinos no se trataba de la expulsión de un futbolista. Era la caída de un símbolo nacional que había llevado a la Selección a conquistar México 1986 y a disputar la final de Italia 1990. La sensación de injusticia se expandió y alimentó teorías de conspiración. Muchos relacionaron la decisión de la FIFA con la postura política que Maradona expresaba en aquellos años, marcada por su simpatía hacia Fidel Castro, Cuba y figuras revolucionarias latinoamericanas.

Pero la reacción no quedó limitada a nuestro país. En Israel, la expulsión provocó una respuesta inesperada e impactante. Un niño de 11 años de la ciudad de Haifa decidió iniciar una huelga de hambre para reclamar la reincorporación de Maradona al Mundial. Permaneció varios días sin ingerir alimentos ni líquidos y debió ser hospitalizado. Otros imitaron la protesta, aunque las medidas se levantaron cuando comenzaron a surgir problemas de salud.

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Si hubo un país donde el caso alcanzó niveles insólitos, fue Bangladesh. Allí, donde era venerado como un héroe popular, miles de personas salieron a las calles para manifestarse contra la FIFA. En la ciudad de Jessore, se quemaron imágenes de João Havelange mientras exigían la reincorporación del capitán argentino. Las protestas calificaban la sanción como una "conspiración" y denunciaban una persecución contra el astro.

Para los bangladesíes, aquellos goles de Maradona a Inglaterra tuvieron un significado especial debido al pasado colonial británico en la región y a las profundas heridas que dejó ese período.

La indignación llegó incluso a los tribunales. El abogado Mohammed Anwarul presentó una demanda judicial contra Havelange reclamando una indemnización por los daños emocionales que le había provocado la expulsión de Maradona. Como si eso fuera poco, el Club de Fans Juveniles de Maradona de Bangladesh impulsó una campaña nacional para que los espectadores apagaran sus televisores durante el primer minuto de la final del Mundial como señal de protesta.

La repercusión también alcanzó la India. Trabajadores de una empresa gastronómica efectuaron diversas medidas de fuerza como forma de expresar su rechazo a la decisión de la FIFA. Mientras tanto, en distintos puntos de Asia aparecían manifestaciones espontáneas de apoyo al argentino, demostrando que la figura de Maradona trascendía fronteras, idiomas y culturas.

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La dimensión del fenómeno también se reflejó en los estadios. El partido entre Argentina y Bulgaria, disputado en Dallas, agotó las 64.000 localidades disponibles días antes del encuentro. Ninguno de los partidos anteriores disputados en ese escenario había generado semejante convocatoria. Diego seguía siendo el gran atractivo del Mundial incluso después de haber sido expulsado.

Una herida que nunca cerró

Nota de la AFA presentada a FIFA sobre la expulsión de Maradona del Mundial. 

Argentina quedó eliminada en octavos de final frente a Rumania. La FIFA le aplicó a Maradona una suspensión de 15 meses y su carrera en la Selección llegó a su final definitivo.

Lo único indiscutible es que la expulsión de Diego provocó algo que ningún otro caso logró en la historia de los Mundiales: una rebelión global que transformó una decisión en un fenómeno capaz de movilizar a millones de personas en los cinco continentes.

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