MUNDIAL 2026
El campeón tambaleó, se tuteó con el abismo y revivió para una página épica imposible de olvidar: Argentina está en cuartos y un país late a su compás
"Al campeón hay que matarlo". Eso reza en el mundo del boxeo una de las máximas verdades no escritas. No importa que se conmueva, que se tambalee, que de la impresión que está nocaut de parado. El campeón, siempre es el campeón. Por si le hacía falta, esta Argentina de Scaloni hoy le sacó lustre a la chapa que se ganó no solo de campeón, sino de 'enorme campeón'. Tiene un plus. Hoy lo demostró. Por eso el llanto como un niño de Messi. Habrá visto en ese 0-2 de Egipto toda la película de las frustraciones juntas y sentir que disputaba los últimos minutos de un Mundial de forma penosa. Que se iba con una actuación indigna de, para muchos, el mejor futbolista no solo argentino, sino de alguien que pisó la Tierra.
Pero no. Argentina no dejó de luchar. Vino el cabezazo para el 1-2 de un guerrero llamado Cuti Romero, ese que ante Cabo Verde nos volvió a la vida con ese 3-2 (aunque no se lo dieran a él oficialmente), también con un frentazo letal. La película le tenía a la Pulga un capítulo más para sonreír: zurdazo del astro, del 10 y el 2-2 para un salto en el festejo...sí, a lo Maradona.
Aunque, Argentina lejos de conformarse con ese 2-2 e ir al segundo alargue consecutivo, decidió ir por más. Olfateó sangre en un Egipto aturdido y, hasta quizá, asustado de haber estado a nada de dar el mayor golpe de los últimos mundiales, y buscó la trompada letal. Para, como dijo Scaloni, coronar la 'épica'.
En 92' de un partido que nadie podrá olvidar y que seguramente contó con un rating histórico, Lautaro lanzó un centro llovido para la cabeza de Enzo, ese jugador que, hasta ahora, en este Mundial estaba lejos de su gran versión de hace cuatro años. Clavó el frentazo y la pelota cayó por detrás de quien parecía imbatible hasta hacía apenas 13': Mostafa Shobeir.
El resto es historia conocida en toda hazaña. Lágrimas, desahogo, pulsaciones que parecen no encontrar un freno. Adrenalina que nos hace explotar de felicidad y conmover. Ver a Messi, con todo lo que ya ganó, explotando en esa montaña rusa de emociones que transitó este martes, impacta al más duro.
Argentina revivió a tiempo. En la cochería, el mundo futbolero, le estaba acomodando el cajón a la Argentina, pero tendrán que esperar, al menos, un poco más. Los mexicanos, con su hiriente cántico, ya lo mirán por TV al torneo. Chile no sabe todavía lo que siente ver al campeón fuera de carrera. Brasil ni se burla a esta altura. Allá va esta Scaloneta, en una siesta donde el país se conmovió en uno solo, acaso, como solo el fútbol es capaz de generar.