RIVALIDAD DEPORTIVA CON ORIGEN BÉLICO
"Nos vallaron para que no nos juntemos con los ingleses": un sanjuanino contó cómo se vive la previa de Argentina e Inglaterra en Atlanta
La previa de la semifinal entre Argentina e Inglaterra ya se vivió con un fuerte operativo de seguridad en Atlanta. El geofísico sanjuanino Javier Pizarro, que sigue a la Selección desde el inicio del Mundial, estuvo presente en el tradicional banderazo de los hinchas argentinos y describió las medidas implementadas para evitar incidentes.
Según relató, el lugar elegido para la concentración permaneció completamente vallado y el ingreso se realizó bajo estrictos controles de seguridad.
"Nos vallaron para que no nos juntemos con los ingleses", contó Pizarro, quien aseguró que el objetivo fue impedir cualquier cruce entre las parcialidades antes del esperado encuentro. El sanjuanino explicó que cada hincha debió atravesar un control para ingresar al sector. "Para entrar nos tienen que cachear. Me parece que es justamente para evitar que se crucen las hinchadas y que no se salga nada de control", afirmó.
Además, destacó la gran convocatoria del banderazo. "Hay muchísima gente, incluso creo que más que en los banderazos anteriores", señaló mientras cientos de fanáticos argentinos llegaban con camisetas, banderas y bombos para acompañar a la Selección.
El sanjuanino también aclaró que el importante despliegue policial estuvo concentrado únicamente en el lugar de la convocatoria. "En las calles no se ve más seguridad de lo normal, pero donde estamos nosotros sí hay muchos controles más que veces anteriores y todo está vallado", explicó.
A horas del duelo entre Argentina e Inglaterra, el operativo buscó garantizar que el tradicional banderazo se desarrollara sin incidentes, en un partido atravesado por una histórica rivalidad deportiva.
LOS ANTECEDENTES
El enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra es mucho más que un partido de fútbol. A lo largo de las décadas, ambos seleccionados protagonizaron episodios que alimentaron una de las rivalidades más intensas de la historia de los Mundiales.
Uno de los primeros capítulos se escribió en el Mundial de 1966, disputado en Inglaterra. En los cuartos de final, el capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein por una supuesta agresión verbal, en una época en la que todavía no existían las tarjetas amarillas y rojas. Antes de abandonar el campo de juego de Wembley, Rattín caminó sobre la alfombra reservada para la reina Isabel II y dañó un banderín británico, un gesto que generó una fuerte polémica. Tras ese encuentro, el entrenador inglés Alf Ramsey calificó a los jugadores argentinos como "animales" y les prohibió a sus futbolistas intercambiar camisetas con sus rivales.
La rivalidad tomó una dimensión aún mayor en 1982 con la Guerra de Malvinas. El conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas dejó cientos de muertos y una profunda huella en ambos países, especialmente en la sociedad argentina.
Cuatro años después, con las heridas todavía recientes, ambos seleccionados volvieron a encontrarse en los cuartos de final del Mundial de México 1986. Aquella tarde quedó grabada para siempre en la historia del fútbol gracias a Diego Armando Maradona, autor de dos de los goles más recordados de todos los tiempos: el primero, conocido como "La Mano de Dios", y el segundo, considerado el "Gol del Siglo", con el que Argentina se impuso por 2 a 1 y avanzó hacia el título mundial.