RELEVAMIENTO
Entre la locura del Mundial pasado y la expectativa por la cuarta estrella, los tatuadores sanjuaninos esperan un repunte tras meses de baja demanda
A pocos días de la final entre Argentina y España, la ilusión por una posible cuarta estrella se vive en los estudios de tatuajes de la provincia. El clima mundialista ya empezó a sentirse con consultas, diseños guardados y promesas que podrían concretarse si la Selección se corona nuevamente. Sin embargo, el panorama no es igual al de Qatar 2022. Aunque el fútbol volvió a despertar el entusiasmo entre los clientes, algunos tatuadores coinciden en que el sector atraviesa un momento distinto, marcado por una menor demanda y por la cautela de quienes prefieren esperar el resultado antes de sacar turno.
Gonzalo Herrera, más conocido como H-Tattoo, lleva siete años dedicado al oficio y atiende en el barrio San Raúl, en Rivadavia. Desde su experiencia, asegura que el interés por los tatuajes creció en las personas de edades mayores que hoy en día se animan a llevar tinta en la piel. “Cada vez va creciendo la demanda, porque hay más gente que se tatúa. Hoy en día no hay margen de edad: hay chicos de 16 años que vienen con sus padres y también personas mayores que deciden hacerse su primer tatuaje”, contó. Para Gonzalo, el tatuaje dejó atrás los prejuicios que existían tiempo atrás. “Ahora la gente se anima mucho más y ya no existe el tabú que se reflejaba en otros tiempos”, explicó.
En la previa de la final, el movimiento ya comenzó a notarse. “Sigue siendo una locura como en el Mundial pasado, ya tengo diseños y fechas guardadas. Mucha gente elige creer y la semana que viene tengo todo ocupado; gran parte de ello es por el Mundial”, afirmó. El tatuador reveló que muchos clientes vienen preparando desde hace semanas la posibilidad de una nueva conquista. “Ya tengo personas que me dijeron que, si salimos campeones, quieren agregar una estrella más a los tatuajes que se hicieron en 2022”.
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La realidad es algo distinta para Facundo Riveros, conocido como “Peque”, quien lleva 16 años tatuando y tiene su estudio sobre calle Entre Ríos, entre General Paz y 9 de Julio. Especializado en retratos realistas y cover ups, explica que la actividad suele disminuir en el primer trimestre. “Generalmente, el tatuaje baja en los primeros meses y el resto del año lo tenemos cubierto. En mi caso, como hago retratos y piezas grandes, no sentimos tanto esa baja”, señaló.
Sobre el impacto del Mundial, el tatuador recuerda el fenómeno vivido hace cuatro años. “El Mundial anterior fue una locura. Al otro día de la final, tenía el celular explotado con pedidos de tatuajes”, aseguró. Sin embargo, esta vez nota una diferencia importante: la cautela de los clientes. “Me han estado escribiendo durante esta semana para decirme que, si pasa lo que todos queremos, quieren agregar una estrella. Pero prefieren evitar la mufa y esperar”.
Peque también destacó el cambio cultural que atravesó el oficio en los últimos años. “Antes era mucho más escaso conseguir personas que se quisieran tatuar. El material también era más difícil de traer y hoy las agujas son completamente distintas”. “Lo dejaron de ver como un tabú y ahora es algo totalmente estético. Una persona bien tatuada genera un impacto visual diferente”, agregó. Además, advirtió sobre el escenario actual del sector. “Hay mucha oferta y poca demanda. Como la gente muchas veces no está bien asesorada, termina eligiendo al que cobra más barato. Pero si hacés algo mal, el tatuaje pierde calidad y cargás con una responsabilidad importante”.
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Quien también observa una caída en la actividad es Toti Recabarren, tatuador desde hace más de nueve años y propietario de un estudio en el Paseo Lavalle, sobre Rastreador Calívar, en Rivadavia. Especializado en Black & Grey y realismo, aseguró que el interés disminuyó en los últimos dos años. “Noto mucha menos demanda. Si comparo con agosto de 2025, hoy la agenda no refleja la misma cantidad de turnos que tenía el año pasado”, afirmó.
A pesar de eso, aclaró que el trabajo no se detiene por completo. “Prácticamente se tatúa todos los días, pero no es el mismo margen que teníamos antes”. En la previa del duelo, Toti también comenzó a notar el entusiasmo de los hinchas. “Muchas personas están consultando y, al mismo tiempo, todavía siguen cumpliendo las promesas que habían hecho en el Mundial anterior”, explicó. El recuerdo de Qatar sigue muy presente en su estudio. “Fue una locura. Fueron meses enteros haciendo diseños de la Selección. Casi todos los días tatuábamos a Messi o algo relacionado con la Copa”, recordó.
Ahora, mientras el mundo entero espera la final del domingo, los tatuadores miran de reojo el partido más importante del año, saben que el resultado puede volver a llenar de recuerdos las pieles de miles de sanjuaninos.