GIRA
Javier Milei se reunió con el nuevo presidente de Colombia y profundiza su alianza regional
Javier Milei estuvo este viernes en Cali para acompañar la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente número 61 de Colombia, en una visita que consolida un nuevo eje diplomático entre Buenos Aires y Bogotá tras años de tensión bajo el gobierno de Gustavo Petro.
El mandatario argentino aterrizó en la capital del Valle del Cauca en la noche del jueves 6 de agosto, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Fue uno de los primeros jefes de Estado en instalarse en la ciudad, en medio de un dispositivo de seguridad que movilizó a más de 11.000 efectivos para proteger la llegada de la docena de mandatarios invitados a la ceremonia de investidura, realizada este viernes en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali.
La agenda de Milei en Colombia contempló dos reuniones bilaterales de alto nivel antes del acto oficial. A las 11.30 (hora argentina), el mandatario se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores del Estado de Israel, Gideon Sa’ar, en la Casa Cultural de Cali. Media hora después, recibió en audiencia al propio De la Espriella, en un encuentro que representó uno de los primeros contactos oficiales del nuevo presidente colombiano con un jefe de Estado extranjero en la jornada de su posesión. Luego de presenciar la ceremonia de jura y toma de posesión, la delegación argentina iba a emprender el regreso a Buenos Aires en un vuelo que llegará en la madrugada del sábado.
La visita a Colombia fue la última escala de una gira internacional que comenzó en Ecuador, donde Milei y el presidente Daniel Noboa suscribieron una serie de acuerdos bilaterales en materia económica, comercial, de defensa y judicial. Entre los documentos firmados figuraron un Protocolo Bilateral de Régimen Automotor, un Acuerdo de Servicios Aéreos, un tratado de Extradición, un convenio de Cooperación para el Uso Pacífico de la Energía Nuclear, una declaración conjunta sobre pesca ilegal y un Acuerdo de Cooperación en Ciberdefensa. Antes de partir hacia Colombia, Milei también se reunió con representantes de las cámaras automotrices argentinas con presencia en territorio ecuatoriano.
La presencia del presidente argentino en Cali no fue un gesto protocolar neutro. Milei había confirmado su asistencia semanas atrás, durante un encuentro en Lima con el vicepresidente electo colombiano, José Manuel Restrepo, al margen de la posesión de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. En esa oportunidad, el mandatario argentino fue directo: “Nosotros vamos a estar la semana que viene en la asunción”. La relación entre ambos líderes se construyó durante la campaña, cuando Milei felicitó públicamente a De la Espriella y expresó su expectativa ante una nueva etapa en el vínculo entre los dos países.
La posesión de De la Espriella reunió en Cali a una constelación de líderes regionales con afinidades políticas similares, entre ellos el presidente de Paraguay, Santiago Peña, el político chileno José Antonio Kast y el propio Noboa. A ellos se sumó el rey Felipe VI de España y el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, entre otras delegaciones extranjeras. La ceremonia marcó, además, un hito en la historia colombiana: fue la primera investidura presidencial celebrada fuera de Bogotá, una decisión que De la Espriella presentó como un acto concreto de descentralización del poder, con Cali como símbolo de su compromiso con el suroccidente del país.
El nuevo mandatario colombiano llega al poder con la mayor votación obtenida por un candidato en unas presidenciales en la historia del país: 12.960.000 votos, frente a los 12.780.000 del senador Iván Cepeda, candidato del oficialismo, en la segunda vuelta del 21 de junio. De la Espriella, abogado penalista sin trayectoria política previa, creó el movimiento Defensores de la Patria hace menos de un año y se posicionó como la principal figura de la derecha en una campaña centrada en la recuperación de la seguridad, la eficiencia en el gasto público y el retorno de la tecnocracia. Asume la presidencia junto al economista y exministro Restrepo como vicepresidente para el período 2026-2030.
Colombia atraviesa un momento de profunda recomposición política. El país cierra cuatro años de gobierno bajo Petro, el primer presidente de izquierda en su historia, con un déficit fiscal que el propio ministro de Hacienda del nuevo gabinete estimó cercano al 8% del PIB —el más alto registrado en la historia colombiana—, una crisis en el sistema de salud, un deterioro de la seguridad en amplias zonas del territorio y grupos armados financiados por el narcotráfico y la minería ilegal. El gobierno saliente dejó además una fractura institucional profunda: Petro atacó reiteradamente a las altas cortes cuando estas tomaron decisiones adversas a sus intereses, y anunció que no asistiría a la posesión de su sucesor, al que acusa —sin pruebas y en contra de los informes de todas las misiones de observación electorales— de haber llegado al poder mediante un fraude.
De la Espriella asume con una agenda de choque. Ha prometido no negociar con ningún grupo armado, construir megacárceles, lograr en tres meses la captura o muerte de cinco cabecillas del crimen organizado, reducir el tamaño del Estado en un 40% y bajar impuestos. En materia de seguridad, el nuevo gobierno ya anunció el regreso de varios generales que el gobierno Petro había retirado de la Fuerza Pública. En política exterior, uno de sus primeros anuncios fue el cierre de 14 embajadas y la suspensión de relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua. El nuevo mandatario ha declarado que convertirá a Barranquilla en capital alterna de gobierno, con Medellín y Cali como sedes adicionales, en una apuesta por gobernar desde las regiones que el petrismo ignoró o bloqueó por razones ideológicas.