2026-08-25

Día del peluquero

Entre las tendencias y el asesoramiento de los clientes, dos peluqueros sanjuaninos cuentan cómo cambió un rubro que hoy apuesta por una experiencia diferente

La incorporación de nuevas técnicas y servicios modificó la manera en que profesionales y clientes se relacionan con la imagen personal. Mientras las redes sociales acercan estilos de todo el mundo, la confianza, la charla y el vínculo humano continúan siendo parte esencial del oficio.
Por Redacción 0264Noticias

En el marco del Día del Peluquero, que se celebra cada 25 de agosto, el oficio atraviesa una transformación que puede verse tanto en las propuestas como en las expectativas de quienes se sientan frente al espejo. Aquella peluquería a la que se iba simplemente para cortarse el pelo todavia existe, pero convive hoy con espacios que buscan ofrecer una experiencia más completa, donde el asesoramiento, la estética y la atención personalizada tienen cada vez mayor protagonismo. 

Las tendencias modificaron la manera de elegir. Las redes sociales permiten conocer cortes, colores y estilos que antes podían parecer lejanos, mientras que plataformas como Instagram, TikTok o Pinterest se convirtieron en fuentes habituales de inspiración. Incluso la inteligencia artificial comenzó a aparecer entre las herramientas que utilizan los clientes para imaginar posibles cambios de look.

En ese escenario, Victoria Quintero y Germán Vargas, propietarios de dos peluquerías sanjuaninas con propuestas diferentes, cuentan cómo fueron adaptándose a los cambios y qué elementos de las peluquerías tradicionales consideran fundamentales para sostener el vínculo con quienes los eligen.

"Que Chula peluquería", un lugar que busca priorizar el vínculo 

Victoria Quintero tiene 33 años, es peluquera, estilista y desde 2021 está al frente de "Que Chula", ubicada en calle Santa Fe, en Capital. Su llegada al oficio no fue planificada. Después de intentar con dos carreras universitarias, encontró en un curso de peluquería una actividad que rápidamente despertó su interés. “Desde el primer día me encantó”, recuerda. A partir de allí comenzó a capacitarse, pasó por diferentes peluquerías y, con el tiempo, se animó a construir su propio espacio.

La propuesta nació con la intención de alejarse de los moldes tradicionales. “Siempre quise tener un lugar donde se combinara mi esencia, mi creatividad y la libertad para que las clientas pudieran sentirse ellas mismas”, explica. Para Victoria, sin embargo, modernizar una peluquería no significa dejar atrás aquello que la caracterizó durante generaciones. La charla, la confianza y el vínculo continúan ocupando un lugar central.

“Es un lugar donde se charla, se toma un café y se cuentan cosas que no se cuentan en ningún otro lado”, sostiene. En su mirada, esa conexión humana es justamente aquello que no debería perderse aunque cambien las herramientas y las tendencias. La influencia de las redes sociales es uno de los cambios más visibles. Las clientas llegan con mayor información y muchas veces llevan imágenes como referencia para explicar qué quieren. “Hoy hay mucha más libertad para animarse a probar. El poder de las redes nos acerca tendencias que antes parecían lejanas”, señala.

Incluso la inteligencia artificial comenzó a formar parte de esas consultas. “Mucha gente viene con una foto creada por IA, con un corte o color distinto al que tienen”, cuenta. Sin embargo, para Quintero la tendencia no implica copiar un determinado estilo. El desafío está en escuchar, asesorar y adaptar la idea a las características de cada persona. El cabello, los gustos y la realidad de cada clienta terminan siendo determinantes.

Por eso, su propuesta busca que el paso por la peluquería sea un momento personal. “Yo nunca busqué que solamente vengan a cortarse y listo”, afirma. Un café, una conversación y un ambiente cómodo forman parte de esos pequeños detalles que, según cuenta, sus clientas comenzaron a valorar tanto como el resultado final.

"Del Bono Peluquería", la evolución de la identidad masculina

Germán Vargas tiene 36 años y lleva una década en el oficio. Sus primeros cortes fueron en su casa, para amigos y compañeros de rugby, hasta que decidió capacitarse y convertir aquella actividad en un proyecto de vida. Con el tiempo abrió "Del Bono Peluquería", en el Alto Del Bono Shopping, con una propuesta orientada a la atención masculina. Desde el comienzo buscó que el cliente encontrara algo más que un corte: asesoramiento, confianza y un espacio donde sentirse cómodo.

“Los primeros años fueron de mucho esfuerzo y aprendizaje. Había que hacerse un lugar, construir una clientela y demostrar con trabajo que podíamos ofrecer un servicio diferente”, recuerda. Para Vargas, uno de los grandes cambios del rubro está relacionado con la manera en que los hombres se vinculan actualmente con su imagen. El corte dejó de ser un servicio aislado y pasó a formar parte de una mirada más integral que incluye el estilo, la barba y la forma en que cada persona quiere mostrarse.

“Antes uno iba al salón principalmente a cortarse el pelo. Era un servicio mucho más puntual: llegabas, te cortabas y te ibas. Y si bien esa esencia sigue estando, hoy el cliente busca algo más”, explica. Las redes sociales también modificaron las consultas. Muchos llegan con una foto de Instagram o TikTok y plantean directamente el estilo que quieren. Otros prefieren dejarse asesorar.

“El hombre sanjuanino cambió muchísimo en los últimos años. Hoy está mucho más pendiente de su imagen, conoce las tendencias y se anima a probar cosas que antes quizás no se animaba”, sostiene. Pero, al igual que Victoria, entiende que seguir una moda no significa aplicarla de manera automática. “No todo corte que está de moda funciona igual en todas las personas”, explica. El rostro, el cabello, la edad, el estilo y hasta la rutina cotidiana deben ser considerados antes de tomar una decisión.

Esa necesidad de asesoramiento también modificó las exigencias del profesional. Capacitarse, conocer nuevas técnicas y mantenerse actualizado se volvieron parte indispensable del oficio. Aun así, para Germán hay algo que permanece igual: “Las herramientas, las técnicas y las tendencias cambian permanentemente, pero la atención personalizada, el respeto por el cliente y la confianza son cosas que no deberían pasar de moda”.

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Entre las nuevas tendencias y las costumbres que sobreviven al paso del tiempo, las peluquerías sanjuaninas encontraron una nueva forma de entender el oficio. El corte continúa siendo el punto de partida, pero la experiencia, el asesoramiento y el vínculo con el cliente son ahora parte fundamental de aquello que ocurre frente al espejo.

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