CONSUMO

La disputa cultural de las bibliotecas tradicionales con las nuevas generaciones por el libro en formato físico y el digital

En el Día del Lector, estos espacios culturales atraviesan el desafío de acercar a chicos cada vez más vinculadas a las pantallas. Priscila Alcaraz, bibliotecaria, explicó cómo conviven actualmente los dos formatos y destacó la importancia de generar espacios para esta acción en comunidad.
Por Redacción 0264Noticias
lunes 24 de agosto de 2026

El libro físico y el digital conviven en una disputa que ya no pasa por el formato, sino por los hábitos de las nuevas generaciones. En un contexto donde las pantallas ocupan buena parte de la cotidianidad, las bibliotecas buscan maneras de acercar la lectura a jovenes, sin dejar de lado el incorporar las nuevas tecnologías. En el Día del Lector, Priscila Alcaraz, bibliotecaria de La Escalera, ubicada en la plaza Almirante Brown, en Trinidad, dialogó con 0264 Noticias y contó el vínculo actual de los lectores y cuáles son las preferencias que aparecen entre las distintas edades.

Según explicó, entre las nuevas generaciones existe una fuerte presencia de las comunidades digitales. Si bien hay chicos que se acercan a los libros, el interés no siempre logra mantenerse frente a la posibilidad de acceder a las pantallas. "Me pasa que con los adolescentes cuesta llegar mucho a ellos, hay algunos que vienen por curiosidad pero terminan consumiendo las pantallas", señaló.

En ese escenario, muchas veces son los padres quienes buscan alternativas para que sus hijos se alejen del celular. "Muchos padres van en busca de libros físicos con el fin de que los chicos dejen el celular", contó Alcaraz, aunque aclaró que actualmente observa un consumo moderado entre los más jóvenes. Sin embargo, la bibliotecaria remarcó que la curiosidad por el libro físico está presente. Hay chicos que llegan a la biblioteca para conocer algún ejemplar y terminan sentándose a leer. Ese primer acercamiento tiene un valor especial: "Es muy lindo darle ese espacio para que los más chicos puedan leer algo que les llama la atención".

"Lo que te da el libro físico es la experiencia, el meterte dentro de lo que dice el mismo libro o la historia que se está contando", explicó. En cambio, considera que el celular presenta posibilidades de distracción porque, mientras se intenta leer, tiene al alcance otras aplicaciones y estímulos. "En el celular es mucho más fácil que se quite y se pierda rápidamente para poder leerlo en otro momento", sostuvo. En el libro físico, en cambio, la lectura adquiere una dinámica diferente: "Es como si fuera lo único que tenés que hacer con ese objeto".

Para Alcaraz, esa diferencia genera una especie de compromiso con la lectura, tanto cuando una persona compra un ejemplar como cuando lo busca en una biblioteca. Pero la disputa, según su mirada, no debería convertirse en una batalla donde uno deba imponerse sobre el otro. "En los libros digitales es importante unirse a la modernidad de la tecnología hoy en día, hay que amoldarse porque sino los libros físicos quedan atrás. Entonces lo que tenemos que hacer es amigarnos", afirmó.

Las bibliotecas también se adaptan

La incorporación de la tecnología aparece como otro de los desafíos para las bibliotecas tradicionales. Estos espacios deben seguir funcionando como puntos de encuentro para los lectores, más allá del formato que elijan. "La biblioteca es un servicio a la comunidad", destacó. En ese sentido, explicó que algunas instituciones cuentan con wifi y ofrecen espacios para quienes consumen libros digitales, generando  una experiencia colectiva alrededor de la lectura.

Incluso sería importante avanzar en la incorporación de libros digitales dentro de las bibliotecas, porque existen ejemplares que no se consiguen hoy en día en formato físico. "El libro digital es otra forma de acceso", sostuvo. La comunidad aparece como una herramienta para recuperar el interés por la lectura. En La Escalera, los clubes de lectura tienen repercusión entre personas de 20 años en adelante y permiten que los lectores compartan sus experiencias. "Se leen en comunidad, porque se arman debates y reflexiones en conjunto", explicó Alcaraz. Para ella, estos espacios permiten descubrir que una biblioteca no es solamente un lugar al que se va a buscar un libro, sino también un espacio de encuentro.

Entre los géneros que actualmente tienen mayor demanda aparecen libros de literatura, desde los clásicos hasta los más recientes. A esa tendencia se suma el crecimiento por los vinculados con la psicología y la autoayuda. Las preferencias cambian según las edades, mientras los mayores mantiene una relación tradicional con el papel, suelen elegir libros de literatura y los que cuenten historias, las generaciones jóvenes muestran una relación más cercana con los dispositivos digitales, aunque no significa que hayan abandonado el formato físico. 

Por eso, lejos de imaginar un futuro en el que un formato reemplace al otro, la bibliotecaria apuesta por la convivencia. "La lectura en físico nunca va a dejar de existir, porque más allá de todo hay chicos de esta generación que le siguen gustando", aseguró. Y resumió esa convivencia desde una mirada sencilla: "Pueden convivir los dos tipos perfectamente, ninguna es mejor que la otra, sino que son preferencias que cada lector va a tener bajo sus experiencias y comodidades".

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