2019-08-25

El llamado que salvaría a Amílcar Funes de ser condenado por homicidio

El ex boxeador es el único acusado de haber matado a golpes al estilista Sergio Montenegro. Sospechan de un discusión por dinero para comprar drogas. En diálogo con la defensora oficial se conocen más detalles de la comunicación que sería prueba vital para sacar al púgil de la escena.

El reconocido púgil caucetero, Amílcar Funes, deberá el combate más trascendental de su vida a partir de este lunes. Sin embargo este combate tiene algunas particularidades: el escenario no será un ring, tampoco deberá calzarse los guantes, y los segundos no deberán estar afuera, al contrario, deberán estar a su lado y hablar por él.

Es que a partir de las 9 de la mañana de este lunes 26 de agosto, en la Sala III y bajo la presidencia del camarista Maximiliano Blejman, Funes empezará a ser juzgado por el crimen del estilista Sergio Montenegro, quien fue encontrado muerto a golpes en su departamento, en la madrugada del 3 de junio de 2016.

Si bien el púgil siempre se mantuvo en la postura de no conocer a Montenegro y de no haber estado con él la noche del crimen, la posesión del teléfono celular fue la prueba clave que lo incriminó y lo puso en la escena del crimen que derivó en la imputación, procesamiento y ahora juzgamiento.

No obstante en el horizonte de Funes aparece una leve esperanza: la tarea realizada por la defensora Oficial Mónica Sefair respecto a las pruebas será vital y, si bien la profesional no adelantó estrategias, una prueba reviste una singular importancia: una llamada que se informó sobre su existencia pero nunca se reveló el contenido.

Se pidió a la empresa Telefónica la llamada lista sábana y se corroboró que hubo un llamado que salió del celular de Montenegro y el destinario fue Funes. Se sabe quién la hizo pero no qué le dijeron. Por esa razón la defensora afirma que esta prueba respalda los dichos del boxeador: nunca estuvo en el lugar del hecho.

Además Sefair tiene otros ases en la manga: por ejemplo el tiempo que medió entre el momento del crimen y el de la detención del boxeador: pasaron cuatro meses. Funes nunca fue sospechoso, siempre tuvo como coartada –y no se contradijo en ningún momento según su abogada- que esa noche estuvo festejando su cumpleaños entre las 22 y las 5 de la madrugada. El crimen ocurrió sobre las 3 de la mañana, estimativamente.

Por qué lo incriminan a Funes

Las pericias realizadas en el IP del aparato que era del estilista indican, entre otras cosas, que estuvo en poder del boxeador entre las 10 y las 19 horas del día del crimen. Funes dijo que sobre las 19 horas se dio cuenta que podría tener vinculación con el caso de crimen y fue hasta la casa de quien se lo vendió y lo devolvió. ¿Por qué no denunció? Porque no quiso quedar “pegado” en el caso.

“Una llamada aleja a Funes de la escena del crimen”

Mónica Sefair – Defensora Oficial

 -¿Hay pruebas que podrían beneficiar en el juicio a Amílcar Funes?

-Sí, la estrategia de la defensa ha encontrado algunas pautas que colocarían al señor Funes fuera de la escena del crimen.

 -¿Cuánto tiempo pasó entre el crimen y la detención?

-Pasaron cuatro meses para que pudieran recabar las pruebas, tampoco es que lo hayan puesto.

 -¿Él fue sospechoso desde el principio?

-No, además él manifestó que no lo conocía al señor Montenegro.

 -¿Hubo contradicciones en sus dichos?

-No las hubo y tampoco se pudo determinar a través de las llamadas que haya existido una relación o comunicaciones frecuentes entre Montenegro y el señor Funes.

 -¿Existe una llamada que sería clave para alejarlo de la escena del crimen?

-Lo que no se ha podido determinar es qué se dijo, la llamada existió pero no ha podido la firma Telefónica determinar el contenido. Otra de las personas involucradas le da una connotación y Funes la da otra.

 -¿Qué peso tuvo esta llamada para imputarlo?

-Fue una llamada del celular de Montenegro al celular de Funes, por eso se lo imputa y lo detienen.

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